Notas

¡Hasta siempre Effy!

¡Hasta siempre Effy!
marzo 28
00:06 2014

Ni diosa ni princesa, GUERRERA. Así se definía Elizabeth Mia Chorubczyk, Effy, artista estudiante del IUNA, que murió el miércoles 26, con tan sólo 25 años. Y se trata de una pérdida irreparable. No sólo porque el movimiento por la diversidad sexual perdió una militante incansable, sino también porque se fue alguien que supo convertir en arte la violencia transfóbica que sufrió desde muy chica.

“Una vez una persona me dijo: aunque vos te sientas mujer, te crezcan las tetas, tomes hormonas, te operes los genitales, nunca serás mujer porque no menstruás ni sabés lo que eso significa”.

Este es el ataque que recibió de alguien que pretendió negar su identidad de género. Sin embargo, nada la detuvo y la inspiró a realizar la obra Nunca serás mujer. Una obra en la que, manera de acto ritual, Effy realizó en un año 13 performances, representando sus menstruaciones. En cada performance se refirió a experiencias que la afectaron en su devenir mujer, muchas de ellas relativas a la violencia machista a la que cotidianamente debió enfrentarse.

Desde muy temprano percibió que los genitales masculinos con los cuales había nacido no correspondían a su deseo. Y partir de la sanción de la Ley de Identidad de Género obtuvo la posibilidad de presentarse en Osde, su obra social, para solicitar una reasignación de género. Sin embargo le negaron el derecho a recibir tratamiento gratuito y no dudó en efectuar la denuncia ante la Superintendencia de Servicios de Salud. Tuvo que pagarse ella misma la intervención, para luego pasar a reclamar a la obra social el reintegro del dinero.

A modo de homenaje, reproducimos unas de sus últimas reflexiones realizadas en su muro de Facebook el pasado 23 de febrero:

GÉNEROS DOMESTICADOS.

Viví una pubertad, adolescencia y parte cuasi adulta transitando las calles de Buenos Aires con vestimenta e identidad masculina. Luego, hace poco menos de 3 años, experimento a diario transitar las mismas calles con vestimenta e identidad femenina. Muchas veces comparto situaciones que vivo en la calle, y tanto los hombres, como algunas mujeres, minimizan esos relatos o la implicancia de los mismos. Aprendí un montón de cosas poniendo el cuerpo día a día, y veo muchas consecuencias directas en mi intimidad pero un ejemplo bastante llamativo creo puede resumirlo.

Ayer, caminando en la calle con un amigo, pasamos por varios lugares donde me imaginé pasar sin él, y qué tan diferente hubiese sido no sólo por lo que podría haber pasado, sino y más importante, por cómo yo me hubiese sentido, cómo hubiese predispuesto mi cuerpo, cómo se hubiese acelerado el corazón, o bajado la mirada, o tensado la espalda.

Hace tres años que caminar sola por la calle ya no es lo mismo para mí. Antes me protegía mi identidad masculina, ahora estoy oprimida, y la opresión no es algo que empieza en mí, es una cuestión social y política.

Desearía yo poder sentirme igual caminando sola que acompañada de un varón, o que cuando yo misma representaba ser un varón.

Ese deseo creo que es lo que mejor describe la violencia que muchas personas naturalizan. Lo describe aún más que cualquier hecho puntual, general, repetido o único. Ese deseo de tranquilidad al caminar sola, o ese extrañar las largas caminatas donde caminaba sola con mis pensamientos sin tener que destinar ninguna fibra de mi mente o cuerpo en el otro, esa es la mayor evidencia irrefutable de lo que muchos tratan de minimizar, aislar, o inclusive, culparme.

3 Comentarios

  1. alberto
    alberto marzo 28, 19:11

    Que pena!Los que luchan toda la vida,esos
    son imprescindibles.

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  2. Maxi
    Maxi marzo 29, 17:20

    Se nos fue una grande que tristeza. Que paso como murio ? no entiendo nada.

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  3. Merlina
    Merlina mayo 03, 21:33

    Maxi, effy lamentablemente se suicido:

    http://joaquinlp.me/por-qu-fabian-rodriguez-s-y-effy-no

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