Fútbol

14 abril, 2014

Desde afuera

Carlos Tevez y su segura ausencia del mundial de Brasil 2014. La historia de una relación complicada con la selección nacional y la consolidación de un grupo que ya está armado bajo el mando de Alejandro Sabella.

“Si me toca jugar y me preguntás si estoy preparado, sí estoy preparado para jugar. Siempre. Entonces ojalá me toque, yo quiero que me toque”. La frase corresponde a Carlos Tevez. No es una declaración reciente, es de junio de 2006 en la previa del partido por cuartos de final frente al organizador de aquella Copa del Mundo. Finalmente, el actual jugador de la Juventus fue titular frente a Alemania el viernes 30 de junio, día en que la selección quedó eliminada por penales.

“Los veintitrés que estamos, estamos para lo mismo, para apoyar el grupo, para intentar hacer lo mejor cuando te toque, cuando no te toca para alentar de afuera, y bueno, eso es lo más importante que el grupo siga adelante”. Misma conferencia de prensa en la semana previa al partido, el que menciona la importancia de apoyar desde el banco de suplentes es Lionel Messi. En una línea de declaración opuesta a la de su compañero en ese momento, el muchacho de 19 años se sabe fuera de la alineación titular.

Han pasado casi ocho años desde aquel día dónde ambos jugadores compartían las declaraciones en la semana previa cómo el plantel que representó al país en el Mundial de Alemania. Hoy, de cara a lo que será la Copa del Mundo en Brasil, la situación de ambos es diametralmente opuesta a aquella. Messi no sólo se ha consagrado como el mejor jugador del mundo, sino que eso lo ha llevado a ser la figura de ésta selección y a que Alejandro Sabella, actual entrenador, lo haya elegido para reemplazar en la capitanía a Javier Mascherano. Otra particularidad, el ex-River en 2006 era compañero de Tevez en Corinthians, hoy comparte filas en Barcelona con el 10 de la selección.

15 de noviembre de 2011 y Argentina se va al entretiempo perdiendo por un gol frente a Colombia en Barranquilla. A partir de éste momento el ciclo Sabella en la Selección y el pasado reciente de frustraciones del equipo nacional cambiaría por completo. Los últimos años para el conjunto nacional marcaran en la historia una época tan vacía de triunfo cómo de buen juego. Enumeremos, y con ello recordaremos, cómo se venía forjando a los tumbos la historia del combinado albiceleste.

La agónica clasificación al Mundial de Sudáfrica con palomita incluida bajo la lluvia de Maradona en el Monumental, y días más tarde el gol de Bollatti para redondear el “LTA”. Eliminación con goleada a manos de Alemania otra vez en cuartos de final. Salida escandalosa del cuerpo técnico maradoniano en septiembre de ese año. Asume Batista y en 2011 queda eliminado de la Copa América en Santa Fe por penales frente a Uruguay. Alejandro Sabella es elegido como su reemplazante para afrontar el camino mundialista. Victoria a Chile en el estadio de la Av. Figueroa Alcorta, primera derrota de la historia en Venezuela y empate con Bolivia de local. Cuatro seleccionadores en tres años incluyendo a Basile, y el equipo nacional que sigue sin encontrar el rumbo hasta esa noche y ese entretiempo en Barranquilla dónde cambió todo. Argentina termina ganando el partido en tierra cafetera y, de ahí en más, empezará un camino de satisfacciones, un invicto de dos años sin perder con la selección absoluta y, lo más importante, una sensación de nave direccionada y rumbo definido.

Aquí reside la importancia del por qué Carlos Tevez no está y tampoco estará en los planes de Sabella para formar parte del plantel argentino en el futuro cercano. A pesar del lobby periodístico incipiente en los últimos meses apoyado en el gran rendimiento del jugador nacido en Fuerte Apache desde que arribó en la Serie A italiana, el entrenador argentino ha tomado la decisión de ir a la Copa del Mundo con el grupo de jugadores que reflotaron el rendimiento de la selección. Una idea de juego consolidada, intérpretes que asumen y entienden el rol que les toca ocupar, un grupo que se levantó en la adversidad, se sacó la mochila de las frustraciones y terminó primera en la clasificación a Brasil 2014.

Mientras todo esto ocurría, Tevez deambulaba en Manchester City peleándose con Mancini, escapándose a Argentina para luego volver, pagar la multa impuesta por el club y pedir disculpas a técnico, institución e hinchada. Finalmente terminaría desembarcando en Italia y volviendo a ser el jugador sobresaliente que siempre supo ser, pero no tiene ni tendrá lugar en la selección.

Los equipos ganan partidos y los grupos campeonatos. Sabella lo entiende perfectamente, y ese no es un argumento menor para afrontar la gesta mundialista. El técnico argentino sabe que si quiere llegar al 13 de julio a Río de Janeiro debe seguir el camino forjado en los últimos dos años y medio, también sabe que la inclusión de Tevez sería forzada en un grupo que le sacó la tierra al nombre del seleccionado desde aquel entretiempo en Barranquilla.

El jugador del pueblo, o de los medios, esta vez no se saldrá con la suya. Los cinco delanteros que forman parte del seleccionado han hecho los deberes en estos treinta meses con Sabella al mando de la selección mayor, ya sea siendo protagonistas en el terreno del juego o haciendo lo mejor posible “cuando no te toca para alentar de afuera”.

 

Nicolás Valado – @nicovalado

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