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Brasil 2014: panorama económico en tiempos del Mundial

Brasil 2014: panorama económico en tiempos del Mundial
mayo 19
00:05 2014

El año de la copa del mundo 2014 encuentra a Brasil atravesado diversos problemas económicos acumulados a partir de la crisis capitalista iniciada en el año 2008. La devaluación reciente del real, los problemas de crecimiento y el índice inflacionario han provocado críticas y reacciones ante la política económica de Rousseff. Un repaso de las principales variables económicas.

La economía brasilera atraviesa desde hace algunos años desequilibrios provocados principalmente por la crisis mundial y el desaceleramiento de China, su mayor socio comercial. La llegada de Dilma Rouseff al Palacio del Planalto coincidió con el cierre de una etapa económica caracterizada por la bonanza y la recuperación, durante la presidencia de Lula. Años constantes con caída del PBI, niveles de inflación creciente y problemas de inversión, han sido la característica de estos últimos tiempos.

Luis Inácio Lula da Silva asumió como presidente de la Republica Federativa del Brasil en enero de 2003 y su mandato se prorrogó hasta 2010, durante aquellos años la economía creció a un promedio del 4,5%, se canceló la deuda con el FMI utilizando reservas del Banco Central, que ascendía a 15.500 millones de dólares, y se sostuvo un superávit fiscal que rondó el 3,5% del PBI.

Durante esos años la presencia de China como socio comercial se hizo cada vez mayor, pasando a convertirse el país asiático en el principal socio comercial de Brasil. La demanda de materias primas por parte de China impulsó el superávit comercial brasilero en aquellos tiempos.

Con la llegada de la crisis internacional de los años 2008-2009 el panorama dejó de ser tan alentador, principalmente por la reducción del comercio internacional y de la demanda impulsada por los emergentes China e India. Desde esos años la economía brasilera entró en un derrotero zigzagueante.

El recambio presidencial y la llegada de Rouseff estuvieron marcados por la baja en los niveles de crecimiento promediando un 2%, contra el 5% del periodo anterior, muy por debajo de las expectativas, y la utilización de un real apreciado como ancla de la inflación. El vínculo con China y el tipo de inserción en el mercado mundial jugaron un rol fundamental. La presencia china también se manifestó en los niveles de inversión sostenidos a lo largo de estos años. Desde el año 2010, cuando el país asiático invirtió 13 mil millones de dólares, a partir de ese momento dicha cifra tendió a la baja, llegando en 2013 a representar el 10% de la inversión anteriormente señalada.

En vistas de los apuros económicos y ante el reclamo del establishment por un tipo de cambio más competitivo, en agosto de 2013 el real alcanzó la mayor devaluación desde el año 2009, pasando de 2 reales a 2,40 para ubicarse posteriormente en 2,23 por dólar. Por otro lado el Banco Central de Brasil tomó la decisión de subir las tasas de interés de referencia, ubicándose la misma en el 11%.

El aumento de la tasa de interés llevó a una caída en los niveles de inversión, por efecto del traslado de los bancos de los costos de fondeo a las tasas de interés activas que financian consumo e inversión. La devaluación por su parte jugó también un rol regresivo, al trasladarse a precios, y producir un aumento del pulso inflacionario, que se encontraba a la baja desde el año 1994. Esta situación se vio agravada a su vez por la sequía sufrida, que no solo afectó a la caída de la producción (azúcar y café principalmente) sino que conllevó también problemas energéticos por los bajos niveles de agua en los que se encontraban los ríos del sureste, donde se encuentran las principales represas.

Para 2014, el Banco Central espera un crecimiento del 2% (los privados lo sitúan en 1,9%), mientras para 2015 se piensa en una recuperación económica con una tasa de crecimiento del 3%. Por otro lado la inflación anualizada, de acuerdo a los números de estos primeros 4 meses se encuentra en el 6,28%, mientras el Central espera que la misma ronde el 6,5%. La principal suba la registró en este contexto el rubro de alimentos con un 7,4% anual y el de transporte, que pasó del 1% en 2013 al 3,4% para este año, incidiendo de manera significativa en el nivel de vida de los sectores populares.

Este escenario de lenta recuperación se muestra como auspicioso para las autoridades brasileras y llevó a Guido Mantega, titular del Palacio de Hacienda, a afirmar recientemente: “Hay una mejora gradual de nuestra economía que comenzó en 2013 en sintonía con la recuperación de la economía global. Fue la mayor crisis del capitalismo de los últimos años. La buena noticia es que ya estamos saliendo de ella”.

La devaluación del año pasado en Brasil que el gobierno federal no pudo frenar, tuvo un impacto significativo en el resto de los países de la región, principalmente Argentina. El saldo comercial entre ambos países significó un déficit comercial de 3100 millones de dólares para nuestro país, donde el sector autopartista se llevó la mayor parte.

La actual situación económica de Brasil, atravesada a su vez por el Mundial de fútbol a realizarse en junio con todas las críticas que ha generado en términos de gasto público y la disputa electoral en la cual Rouseff buscará su reelección, marcan el pulso de un escenario en el cual afloran criticas similares a las extendidas en otros países de América Latina.

El cuestionamiento a más de una década con crecimiento económico, pero sin grandes efectos distributivos ni desarrollo, los efectos del viento de cola, el tipo de inserción subordinada en el mercado mundial y la dependencia del precio internacional de los commodities, se encuentran nuevamente en la mesa de debate.

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