Nacionales

17 junio, 2014

“La memoria de mi hijo no se vende ni se transa”

Atahualpa Martínez Vinaya tenía 19 años cuando le dispararon por la espalda, el 15 de junio de 2008. A seis años de su muerte, la Justicia rionegrina elevará un juicio oral donde Julieta Vinaya, su madre, no participará por considerar que “está lleno de falencias e irregularidades”.

Atahualpa Martínez Vinaya tenía 19 años cuando le dispararon por la espalda, el 15 de junio de 2008. A seis años de su muerte, la Justicia rionegrina elevará un juicio oral donde Julieta Vinaya, su madre, no participará por considerar que “está lleno de falencias e irregularidades”.

Era la madrugada del domingo, a Atahualpa lo sacaron del local nocturno que por aquellos años se llamaba Miloca, en Viedma, Río Negro. Luego le dispararon por la espalda, para luego arrojarlo en un descampado en las afueras de la ciudad, a 5 kilómetros del último lugar donde fue visto.

Tenía su vida humilde, sus ansias y su barrio Lavalle. Allí compartía con sus familiares, jugaba al futbol los domingos con sus amigos, comían asados que él preparaba.

Ata tenía claras sus raíces, aymara por parte de madre y mapuche por parte de padre, y su lucha por la identidad se centraba en participar de las reuniones de jóvenes del Consejo Asesor Indígena (CAI) donde se reivindican los derechos de los pueblos originarios. Además, colaboraba en un asentamiento en un terreno del barrio 30 de marzo, una de las zonas más olvidadas por parte de las gestiones políticas viedmenses. Por otra parte estaba cursando el quinto año del secundario y ya tramitaba una beca para estudiar en la Escuela Latinoamericana de Medicina en La Habana, Cuba.

En diálogo con De mañana es mejor, programa periodístico de Radionauta FM 106.3, Julieta Vinaya, madre de Atahualpa, dejó claro que la lucha sigue, a pesar del paso del tiempo y el desinterés de algunos sectores: “A veces el dolor es tan grande que las familias que sufren lo que me paso a mi, se quedan en sus casas; una de las cosas que a mi me salva es salir, salir a la calle, marchar, acompañar a otros familiares, esto es lo que de alguna manera da fuerzas para seguir”.

El próximo 4 de agosto se llevará a cabo el juicio por el asesinato de Atahualpa. El anuncio fue difundido desde el Poder Judicial. Se convocarán a 180 testigos para ese debate oral y público. Hasta acá bien. Sin embargo, Vinaya no participará del mismo. No es algo relevante en su lucha, ya que en los primeros expedientes figuraba como querellante de la causa por la muerte de su hijo, hasta que descubrió que no pertenecía más a la querella. Hasta hace poco le llegaban cédulas a su casa de que participaba: “Yo descubro que no soy más querellante en junio 2013; intentan hacer este juicio sin que yo sea querellante, y yo me entero esto porque vino la gremial de abogados a trabajar con el expediente”.

De esta manera, la figura de las fuerzas de seguridad, se ve opacada ya que “una de las osas que venimos viendo en estos seis años es que la Policía está encubriendo el asesinato, en complicidad con el poder Judicial y político”, aseguró Vinaya.

El viernes pasado, como todos los años, se realizó una nueva movilización para pedir justicia y esclarecimiento, donde participaron en conjunto con familiares y amigos de Atahualpa, varios colegios secundarios de Viedma, partiendo del CEM 18, establecimiento educativo donde realizaba sus estudios la víctima. “Son muchos los jóvenes que se han solidarizado, son mas los jóvenes que acompañan esta lucha que la gente grande, quizás porque se sienten familiarizados, quizás porque era parte de ellos”, comentó.

En relación al juicio Vinaya enfatizó que “jamas he parado y no he vendido la memoria de mi hijo, si me tenía que sentar en este juicio era avalar esta mentira, la gente creía que con este juicio se sabía la verdad y para la justicia yo sólo le era funcional”.

Pasaron seis años del cobarde asesinato de Atahualpa (que se transforma aún en más cobarde al ser por la espalda). Cambió la causa judicial y sus jueces; los jefes policiales de la provincia también cambiaron; cambio la querella del jucio que ya no tiene la participación de su madre, aunque su lucha sigue.

 

Germán Gómez

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