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El estadio mundialista que se puede convertir en cárcel

El estadio mundialista que se puede convertir en cárcel
junio 18
12:35 2014

Mucho se ha dicho de lo que gastó Brasil en los estadios para esta Copa del Mundo. Sin embargo, más interesante resulta el futuro de estas grandes obras. Es el caso del Arena Amazonia, de Manaos, el cual la Justicia brasileña propuso se convierta en cárcel después del Mundial.

Con capacidad para 40.549 localidades, el estadio de Manaos es quizás uno de los más lindos de esta copa, aunque también menos útiles.

El Arena Amazonia, en el que se gastaron 280 millones de dólares, recibirá cuatro partidos de la primera fase del Mundial de Brasil: Inglaterra – Italia (que ya se jugó), Camerún – Croacia (que juegan este miércoles), Estados Unidos – Portugal y Honduras – Suiza. Y hasta ahí llegó su utilidad deportiva.

Aunque en la web oficial de la FIFA se diga que “servirá posteriormente como un gran punto de atracción turística para espectáculos y eventos en la región”, las autoridades brasileñas tienen otras intenciones. O entienden de manera distinta a idea de “atracción turística”.

Según la FIFA el estadio se ajusta “a las normas de sostenibilidad, pensadas para dejar un importante legado en la zona y preservar asimismo la diversidad de la selva amazónica”. Es por este motivo que “las aguas pluviales, por ejemplo, son almacenadas para su uso posterior en los baños o la irrigación del césped. Del mismo modo, la luz solar, abundante en esta parte del país, genera energía limpia y renovable. Por último, varias paredes vegetales contribuyen a la reducción de los gastos de energía y, sobre todo, al control de la temperatura dentro del estadio”.

Ahora bien, Manaos tiene una población de 2,5 millones de habitantes y ningún equipo de fútbol en primera división. El Campeonato regional del Amazonas tuvo, en 2013, una media de 807 asistentes por partido. Menos del 2% de la capacidad del nuevo y flamante estadio.

El Estado de Amazonas fue así el número 19 (sobre 26) en media de público en el país. El Estado vecino, Pará, que tiene equipos más destacados en el escenario nacional, como Paysandu y Remo, fue el cuarto. Con 5.022 espectadores, los paraenses fueron superados solo por Minas Gerais (6.451), São Paulo (6.217) y Pernambuco (5.339). Pará, sin embargo, no es sede del Mundial 2014.

¿Y si lo hacemos cárcel?

Ante esta situación, la Justicia del Estado de Amazonas, pragmática, sugirió al gobierno estatal convertir el estadio en un centro de reclusión temporario, ya que el actual está desbordado con detenidos.

“No veo otro lugar mejor, así sea temporal, para recibir a los detenidos de Manaos. Hasta que el estado resuelva el problema, construyendo nuevas prisiones, que utilice los espacios ociosos”, dijo el año pasado el juez Sabino Marques, presidente del grupo de seguimiento de prisiones de Amazonas.

La Orden de los Abogados del Amazonas (OAB/AM), que representa los abogados en el Estado, emitió un comunicado en desacuerdo con la posibilidad de cambiar el uso del Arena Amazonia. El escrito recuerda que “el motivo de su construcción” fue el Mundial, así como su legado al deporte local y a la ciudad de Manaos.

Habrá que esperar que termine el Mundial y ver qué pasa.

 

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