Fútbol

30 junio, 2014

Brasil 2014: el Ramadán y el ayuno de los jugadores musulmanes

Este sábado comenzó el noveno mes del calendario musulmán, el Ramadán, donde los fieles deben ayunar durante el día. Esta situación abrió un dilema para las selecciones de Argelia y Nigeria pero también para jugadores suizos, franceses, alemanes y belgas.

Este sábado comenzó el noveno mes del calendario musulmán, el Ramadán, donde los fieles deben ayunar durante el día. Esta situación abrió un dilema para las selecciones de Argelia y Nigeria pero también para jugadores suizos, franceses, alemanes y belgas.

El mes sagrado del Ramadán implica un rito para quienes practican el Islam que supone no comer ni beber nada durante el día. En medio de una competencia deportiva de alto rendimiento como es un Mundial de fútbol, esto despertó la alerta ya que varios de los jugadores que se encuentran disputando los octavos de final profesan el islamismo.

Los partidos del Mundial de Brasil se juegan entre las 13.00 y las 17.00 horas en un ambiente de temperatura y humedad elevadas, lo que puede perjudicar el rendimiento físico de futbolistas en ayuno. En ese sentido, los distintos equipos nacionales se han visto ante un dilema: aceptar los preceptos de la fe o aumentar sus chances deportivas.

Argelia es la selección donde la mayoría de sus jugadores son musulmanes. En este sentido fueron los primeros en anunciar que no cumplirán con el ayuno. El director técnico de Argelia, el bosnio Vahid Halilhodžić, informó la decisión pero “para preservar el espíritu musulmán” en la concentración argelina, todos los miembros recibirán la visita de un imán (guía religioso dentro del Islam). “Este éxito es para los argelinos de todo el mundo, para todos los árabes y todos los musulmanes”, dijo tras avanzar a Octavos de Final la estrella del equipo, Sofiane Feghouli remarcando el peso que tiene la religión para este plantel.

Afortunadamente para los argelinos, su religión admite excepciones para el ayuno. Si bien el Mundial de fútbol no es una de ellas estrictamente, si se permite obviar el rito a mujeres embarazadas, niños, adultos con problemas mentales, enfermos y personas que deben viajan por aquél mes a gran distancia. Este último argumento es el que adoptaron y/o adoptarán la mayoría de los jugadores. Aunque supone que una vez finalizada la “excepción” realicen el ayuno correspondiente.

Así lo afirmó el alemán de origen turco Mesut Özil, “El Ramadán comienza el sábado pero no podré hacerlo porque tengo que trabajar”, afirmó el miércoles pasado. El francés Karim Benzema, el suizo Xherdan Shaqiri y los belgas Marouane Fellaini y Moussa Dembele, aún en competencia, también son musulmanes creyentes. Sin embargo, un portavoz del equipo suizo anunció que ningún jugador ayunará durante el Mundial y en la selección francesa tampoco está previsto que algún integrante vaya a cumplir con los preceptos musulmanes, aunque lo dejaron a consideración de cada jugador. Bélgica y Nigeria aun no han dado ninguna comunicación oficial al respecto.

Debates en torno al rendimiento físico

Independientemente de las decisiones de cada equipo y cada jugador, aun está abierto el debate en el mundo de la medicina respecto a cuanto influye en la capacidades deportivas de cada jugador realizar el ayuno.

El director médico de la FIFA, Jiri Dvorak, no cree que haya desventajas para los musulmanes durante el Mundial. “Hemos hechos estudios exhaustivos de jugadores durante el Ramadán, y la conclusión fue que si se respeta de manera apropiada, no habrá reducción en los rendimientos físicos de los jugadores”, declaró.

En tanto, su colega Michel D’Hooghe no recomienda el ayuno durante la época en que se disputa la extenuante competencia. “Si yo estuviera a cargo de los jugadores, meditaría la posibilidad de una excepción”, enfatizó el belga. “Tengo el mayor respeto por las creencias religiosas de cada jugador”, agregó el miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, pero desde “el punto de vista puramente médico” es más saludable mantener durante este tiempo una ingesta regular de alimentos.

La práctica del ayuno durante el Ramadán ya ha generado algunas polémicas en el mundo del fútbol. En el año 2009 el entrenador portugués Jose Mourinho (a cargo del Inter) y el presidente de la Lazio, Claudio Lotito hicieron declaraciones poco felices al respecto.

Mourinho sostuvo que se sentía “defraudado” por el deficitario rendimiento del mediocampista ghanés Sulley Muntari y lo atribuyó al hecho de que tuviera que pasarse casi un mes en ayuno por el Ramadán.

Las declaraciones de Mourinho desataron ira en el mundo islámico e incluso llegó a denunciar amenazas. “Nunca compré y jamás compraré jugadores que tengan este tipo de problema”, declaró por entonces el presidente del Lazio, Claudio Lotito, para quien “un mes entero sin poder comer ni beber durante más de 10 horas diarias no concilia muy bien con los partidos del domingo”.

Esta es la primera vez que el Ramadán coincide con el Mundial de fútbol desde México 1986. Sin embargo, en esta oportunidad, quienes lleven a cabo el ayuno tendrán una ventaja, más allá de la temperatura ambiente no hay que olvidar que en Brasil es invierno. Por lo que las once horas entre el amanecer y la puesta del sol significan unas cinco horas menos de ayuno todos los días en comparación con el verano en el hemisferio norte.

 

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