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Las mujeres y el mundial: debatir o no hacerlo

Las mujeres y el mundial: debatir o no hacerlo
junio 30
00:01 2014

“Debatir si las mujeres podemos o no hablar de fútbol atrasa una década”, dice María Rachid. En una entrevista con Notas, la Legisladora Porteña del Frente Para la Victoria cuestionó la falta de seriedad de los debates televisivos sobre el rol de las mujeres en el fútbol e invitó a reflexionar sobre la discriminación reinante en el mundo deportivo.

Sin dudas el evento futbolístico del año reúne voces de todo tipo bajo un denominador común: todas están dispuestas a opinar. Las mujeres y su participación en el fútbol es un tema que, sin dudas, se instaló en la agenda de debates de los últimos días. Previo al dilema de la cosficación o no del “Pocho” Lavezzi, los comentarios misóginos y machistas hacia las mujeres -fuertemente cuestionados por los colectivos feministas- aparecieron y se hicieron oír. Bien fuerte.

No resulta novedoso escuchar en diversos ámbitos comentarios de hombres y mujeres que reducen el lugar de la mujer al de la acompañante silenciosa. O bien, la que sirve la picada mientras los grupos de hombres disfrutan del ritual de ver el partido. Sin embargo, que un programa de televisión -o varios- aún planteen con seriedad si una mujer puede o no opinar sobre fútbol es decepcionante. María Rachid sostiene al respecto: “Es igual a debatir si podemos o no votar”.

En el programa de TV “Duro de Domar”, emitido hace algunos días se planteó un debate bajo el título: “¡Cuidado! La mujer no pide permiso para ser parte del mundial!”. La legisladora del FPV expresó su indignación mediante la red social twitter: “En qué año estamos? Uy, es que con este debate en Duro de Domar sobre las mujeres y el fútbol pensé que habíamos retrocedido en el tiempo”, dijo.

“Lo que expresé es mi decepción. Que periodistas tan comprometidos en varios temas, estén debatiendo si las mujeres pueden o no hablar de fútbol es para un debate para el siglo pasado. Es como que debatan si podemos votar o no”, relata a Notas la legisladora porteña.

Si bien es cierto que este programa suele usar el humor como motor para sus informes, “el humor suele usarse como excusa para justificar expresiones discriminatorias”, dice Rachid. Es delgada la línea que divide la burla de la violencia simbólica. Mariano Hamilton y Guillermo Pardini, ambos panelistas del programa, se destacaron en el desfile de lugares comunes y estereotipos machistas durante la emisión.

Frases como “ustedes pueden preguntar, pero equivocan la pregunta, lo que tienen que decir es ‘¿te traigo más cerveza mi amor?” o “si tienen alguna duda hagan té canasta y discutan sobre eso, pero mientras miramos el partido cállense” y para completar la pasarela de barrabasadas, la frase “¿la mato ahora o espero el entretiempo?”, se escucharon durante el debate.

“Creo que si lo piensa dos o tres veces, no lo comparte. Podría decir que las personas que no saben de fútbol deberían preguntar y eso sería más justo. Entonces, el hecho de saber o no sobre un tema, no estaría supeditado a una cuestión de género”, dice Rachid sobre las declaraciones de Hamilton durante el programa y agrega “hay mujeres que saben más de fútbol que la mayoría de los hombres y hombres que saben menos de fútbol que la mayoría de las mujeres. No tiene que ver con el sexo o la identidad de género de las personas”.

Por último, la legisladora invitó a cuestionar la discriminación en el ámbito deportivo: “Todavía hay mucha, especialmente en el fútbol, pero además existe en la sociedad en general. Si bien se alcanzó la igualdad jurídica en muchos temas, para la igualdad real hay que seguir peleando en la batalla cultural” y reflexiona que todavía queda mucho por hacer.

Mientras que en la Ley Nacional Nº 26.485, de Protección Integral a las mujeres, se define a la violencia simbólica como “aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres….”, aún hay programas de TV que se niegan a respetarla y no hacen más que fomentarla en sus debates, una y otra vez.

“Siempre que hay discriminación y violencia deberíamos denunciarlo. De acuerdo a la gravedad del hecho podemos expresarnos al respecto públicamente, dialogando, o haciendo una denuncia ante algún organismo o la Justicia, todo depende de la gravedad de cada caso y el contexto del hecho discriminatorio”, dice Rachid.

Denunciar, debatir, cosificar, discriminar. Sin duda que estos temas estén en agenda y cerca de la gente sirve para exponerlos y visibilizarlos. Mientras que un movimiento con más de 340 mil seguidores en la red social Facebook pide que el “Pocho” Lavezzi juegue sin camiseta, algunos pedimos que se juegue y se debata sin prejuicios ni discriminación.

El debate:

 

Jimena Sabbag – @JimeSabbag

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