Deportes

25 septiembre, 2014

Roller derby, otro más en el año de los Mundiales

Luego de un inicio del 2014 recargado de adrenalina deportiva por la Copa Mundial de Fútbol, la melancolía del segundo puesto puede encontrar un cauce en donde canalizarse: del 4 al 7 de noviembre la Selección Argentina de Roller Derby viajará a Dallas, Estados Unidos, a defender los colores de la bandera.

Foto: Len Rizzo

Luego de un inicio del 2014 recargado de adrenalina deportiva por la Copa Mundial de Fútbol, la melancolía del segundo puesto puede encontrar un cauce en donde canalizarse: del 4 al 7 de noviembre la Selección Argentina de Roller Derby viajará a Dallas, Estados Unidos, a defender los colores de la bandera.

Puede que falte Messi, Mascherano o Lavezzi, pero están Bondiola, Huevo (y no son un sándwich), Capitán Barbosa, Trouble, Nina Brava y Maki Lombera, entre otras. También comparten los clásicos domingos de ir a la cancha.

Chicas en patines, con maquillajes caricaturescos o peinados con colores y uniformes extravagantes. No tienen frío ni calor, por más que todo suceda muchas veces debajo de una autopista. Piensan rápido, y patinan aun más rápido. Todo para que su Corredora (Jammer) anote puntos. Defensoras de las corredoras, agrupadas (Pack) se golpean entre las rivales de manera más que reglamentada para permitir el avance de su Jammer y así lograr la victoria. Todo esto sucede en una cancha de forma ovalada, con un óvalo más pequeño en el medio dónde están los referís que controlan los movimientos de las jugadoras.

El Roller Derby es un deporte con un estilo de múltiples facetas. Lo que puede notarse apenas se ve es que sobra la garra y la fuerza, sin envidiarle nada a ningún otro deporte. En este 2014, y por segunda vez en la historia del Roller Derby argentino, el seleccionado participará en el mundial.

Daniela Oubiña participa en la Liga Sailor City Rollers desde el año 2011 y cuenta cómo fue llegar a ser una de las 20 mejores jugadoras de la Selección.

– ¿Cómo conociste el deporte?

Una amiga había empezado a practicarlo y una tarde cualquiera me invitó a un entrenamiento. Como yo hice patín de chica, tenía un par en mi casa. Así que los agarré y fui.

En general, lo que hace que la gente lo conozca es el fuerte agarre que tiene de cultura yanqui, mucha. Y por estudiar esa cultura, por ejemplo, mucha gente se acercó al deporte. Otros, lo conocieron a partir de la película Whip It (2009).

Cuando recién arrancás te calzás las medias de red y te creés muy ruda. Cuando entendés que es otra cosa, lo tomas como un deporte y te empezás a pensar como un atleta, más que como parte de un show de patín violento.

– ¿Podés describirlo?

– Es como si fuera un patín-carrera pero con obstáculos humanos. Literalmente, atacan y defienden en simultáneo. A veces, tus propios compañeros son obstáculos cuando te quieren ayudar.

Lo que tiene este deporte es una dosis de show para quien no lo conoce, que por más que no entienda nada, ve la pasión en el cuerpo de cada jugadora, se ve la estética de los equipos , se ve que para nosotras ir a jugar un partido es todo un acontecimiento, es siempre nuestro cumpleaños de 15. Que vengan mis amigos, que venga mi familia.

– ¿Y cómo es que a partir de verlo en una película se organizaron para hacer equipos argentinos?

– No es un deporte que se argentinizó. Tomamos todo de videos y de blogs de jugadoras de Estados Unidos. El progreso era súper lento, con un acceso a contenidos súper reducidos y se practicaba por imitación. Si había alguna cosa mal hecha no teníamos cómo corregirla, no teníamos ni idea. Empezamos a mejorar cuando empezamos a juntar plata para traer jugadoras de allá, con todo lo que implicaba: pagarles el pasaje, alojarlas, alimentarlas. Trabajábamos todo el año para traerlas dos días. Ellas arrojaban un montón de información en nuestras cabezas y con eso teníamos que tirar un año más.

– ¿Cuentan con un reglamento?

– Sí, es del modelo yanqui. Hay una organización que se llama Women´s Flat Track Derby Association (WFTDA) que es la que dirige el Roller Derby mundial. Es nuestra FIFA. De todos modos hay varios reglamentos de Roller Derby, con equipos nucleados en otras organizaciones. Tienen otros requisitos, por ejemplo, pueden aceptar hombres o equipos mixtos, o pueden variar algunas reglas con respecto al contacto.

– ¿Tienen entrenador?

– En un principio teníamos, cuando buscábamos una estructura lo más profesional posible. Eran profesores de patín o entrenadores de hockey que trataban de aprender a la par de nosotras. Eran “una autoridad” dentro del entrenamiento, pero no quienes tenían más conocimiento. Incluso tenían todos esos déficits que teníamos nosotras al momento de aprender, al momento de enseñar. Eran ayudas externas, pero con el tiempo decantaron. Terminamos siendo nosotras mismas entrenadoras, de nuestros equipos y de otros equipos que iban surgiendo. Hoy en día las entrenadoras más capaces son las que son jugadoras hace más de dos años.

– ¿Tienen lugares para entrenar?

– Hay equipos que tienen lugares fijos que los consiguen por contactos. Entrenamos en canchas de futbol, plazas o clubes. Tiene que ser un lugar con varias condiciones particulares. No existe en Argentina una cancha de Roller Derby. Yo voy a hacer la primera.

– En el Derby no te dicen Daniela, te dicen Kumbia Nena ¿Todas las jugadoras tienen un “nickname”?

– Acá se usa mucho elegirse nombres. Para muchas personas es un alter ego, o un personaje.

No es un requisito tener nombre, un número sí. El nombre forma parte del folklore, se estipuló en algún momento y se hace. Viene con el paquete de reglas de Estados Unidos.

– ¿Cuándo se te empezó a reconocer como jugadora?

– Después del segundo torneo que jugué, en el 2013. Fue el torneo en el cual empecé a jugar un poco mejor porque tuvimos unos problemas con el equipo y las que cumplían el puesto de Jammer empezaron a bajarse por distintos motivos. Había que improvisar y me salió.

– ¿Cuál es tu posición actual?

– Antes de ese torneo era Blocker (componentes del Pack) y estaba por ahí, era medio muerta. Nunca fuí buena blockeando, ahora tampoco. Actualmente soy Jammer. Eso siempre me gustó, pero no tenía la fuerza ni el conocimiento para saber cómo pensar y jugar. Fue en el mismo torneo que me pintó improvisar y me salió bastante bien.

– ¿Cómo fue la evolución del Seleccionado Argentino?

– En el 2011 hubo un mundial en Canadá y ahí ya hubo Selección que fue autoconvocada, y sólo de un equipo. Se juntaron y dijeron vamos al mundial a ver qué onda. Salieron últimas pero volvieron con conceptos que no hubieran salido sin la experiencia en carne propia. En síntesis, gastaron una bocha de plata en tener experiencia, aprendiendo en el camino de jugar contra otros países

Hoy que tenemos una selección que fue convocada por un Try Out (un entrenamiento/prueba de jugadoras/aspirantes). No sólo que se abrió a otros equipos, sino que también lo anunciamos con tiempo para que puedan participar, como lo hicieron, jugadoras de otras provincias. Pero a su vez, fue evaluado por gente que nosotras elegimos a dedo, un comité evaluativo que en parte era parte de la Selección anterior. Osea, todavía no llegamos a la instancia de neutralidad en el momento de elegir a las jugadoras dentro de la Selección.

– Más allá de ustedes, ¿se considera al Roller Derby como deporte?

– No. Porque las burocracias en un deporte, como en casi todos lados, son muy estructuradas. No se nos reconoce ni desde, por ejemplo, la Confederación Argentina de Patín. Casi siempre el problema, además de los trámites, es que no somos reconocidos como un deporte real, sino como variaciones, o nos quieren imponer gente al mando que nada tiene que ver con el Derby. Y eso nos complica porque implica, entre tantas otras cosas, cero apoyo por parte de entidades gubernamentales. Eso podría ayudarnos no solo en nuestra construcción hacia el interior sino también para difundir lo que hacemos. Al mundial vamos a puro pulmón.

– ¿Como ves al Roller Derby en 10 años?

– Lo veo como una locura. Depende mucho de la decisión que tomemos: si continuar con el modelo estadounidense o ser un deporte argentino. Ahora, está surgiendo una nueva corriente, un Derby más nacionalista, que quiere llegar a lograr toda la cuestión legal para llegar a ser un deporte reconocido en Argentina. Esto nos llevaría a apoyo del Estado desde económico hasta para poder conseguir necesidades cotidianas, nos llevaría a ser una organización y no más “soy la presidenta de la nada”. Pero es un camino de papel-papel-papel, burocracia-burocracia-burocracia.

 

Sofía Maschio – @LovelySof

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