Fútbol argentino

4 diciembre, 2014

River sacó un empate y dejó todo para la vuelta

El equipo millonario se vio superado por Atlético Nacional durante buena parte del partido pero, gracias a un tiro desde lejos de Pisculichi, logró salvar la igualdad y traer la definición al Monumental.

El equipo millonario se vio superado por Atlético Nacional durante buena parte del partido pero, gracias a un tiro desde lejos de Pisculichi, logró salvar la igualdad y traer la definición al Monumental.

Hace 11 años, cuando River perdió en Arequipa con Cienciano en la final, la Copa Sudamericana era considerada un torneo menor. Muchos equipos, entre ellos algunos argentinos y la mayoría de los brasileños, ni siquiera ponían a los mejores jugadores en cancha. Esos tiempos, hoy, parecen muy lejanos. El clima en el Atanasio Girardot de Medellín en la previa del partido entre Atlético Nacional y los de Núñez es una prueba de la importancia que ha tomado el certamen. Tal es así que, frente a frente en la instancia definitoria, se encontraron dos de los clubes más importantes del continente, ambos campeones de la Copa Libertadores.

Nacional salió a la cancha sin dejarse llevar por la euforia del público. Mantuvo la línea de juego que lo trajo hasta acá: salir jugando desde el fondo, con su arquero y sus tres centrales manejando con soltura la pelota para que sortee la primera línea de presión y llegue limpia a los mediocampistas. Con paciencia, construyo una superioridad que, en algunos momentos de la primera etapa, fue abrumadora. River, por su parte, seguía con el chip del Superclásico: mucho nervio, juego acelerado y excesiva pierna fuerte.

El equipo de Gallardo, en medio de tanta imprecisión, apenas tuvo una oportunidad clara de inquietar el arco de Franco Armani. Fue en el minuto 31, cuando Vangioni, en su mejor faceta, la ofensiva, apareció en el vértice del área para recibir un pase de Mora y definir cruzado, apenas afuera. Pero inmediatamente después llegó el desnivel en el marcador, merced a la otra cara del ex lateral de Newell’s: un pase a su espalda dejó solo al velocísimo Orlando Berrío, que se metió en el área y definió al palo más lejano de Marcelo Barovero, que no pudo hacer mucho.

River, ya en desventaja, logró el objetivo que se planteó para los últimos 10 minutos: frenar el impulso del equipo paisa, evitar que el partido se le vaya definitivamente de las manos. Los colombianos, por su parte, se desesperaron en la búsqueda de liquidar el partido y, si bien tuvieron chances, perdieron la claridad que habían demostrado en la primera media hora. El final del primer tiempo dejó la sensación de que el Millonario la sacó barata, y de que el Verdolaga no tuvo la capacidad de definirlo.

¿Cómo habrá sido el vestuario visitante del Girardot en el entretiempo? ¿Qué puede haber pasado en esas cuatro paredes? Lo cierto es que al segundo tiempo salió a jugar un River diferente. Sin claridad en el ataque, pero hace bastante tiempo que el equipo de Gallardo ataca de manera más bien desordenada. El rendimiento individual de sus delanteros no ayudaba. Rodrigo Mora prácticamente no participó del juego; y Teófilo Gutiérrez pareció más preocupado por su relación con el público verde que por aportar a su equipo. Pisculichi, en tanto, era devorado por los mediocampistas locales.

Pero el Millonario lo resolvió con jerarquía, la misma que tuvo para ganarle a Boca en el Monumental. Con el mismo nombre, de hecho. Pisculichi tomó la pelota bastante lejos del arco, y el pique lo favoreció para sacar un remate fuerte, que le picó justo antes al arquero Armani y se le metió. Igualmente, el golero surgido en Estudiantes de La Plata pareció reaccionar tarde y pudo haber hecho más por evitar el empate.

Y ahora, con el resultado igualado –vale aclarar que en la final no cuentan los goles de visitante-, los de Gallardo volvieron al método que les permitió cerrar el primer tiempo con una desventaja de solo un gol. Rápidamente el autor del gol le dejó su lugar a Matías Kranevitter, de corte mucho más defensivo, que además volvió luego de tres meses sin jugar. A Nacional, por su parte, no se le cayó una idea. Las oportunidades desaprovechadas en la etapa inicial parecieron pesarle demasiado.

River se trajo un buen resultado de Colombia, sobretodo a la vista de un rendimiento bastante pobre. Ahora, tiene todo a favor para llevarse la Copa en su casa. Deberá cuidarse. Atlético Nacional ya definió sus eliminatorias con General Díaz de Paraguay, Vitória y Sao Paulo de Brasil en condición de visitante. El Millonario, que logró sacarse una espina de 10 años al eliminar a Boca, ahora buscará sacarse otra, de 11. El rival no es Cienciano, pero la copa es la misma. La Sudamericana. Esa que ya nadie subestima.

Nicolás Zyssholtz – @likasisol

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