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El laberinto de la deuda griega y la oportunidad de Europa

El laberinto de la deuda griega y la oportunidad de Europa
febrero 05
01:00 2015

Según una encuesta realizada por la consultora Public Issue, luego de la primer semana de gobierno, el primer ministro Alexis Tsipras cuenta con un 70% de adhesión. Posteriormente a haber asumido e impulsar las primeras medidas populares, Siryza logra apoyo fundamental de la población para salir a negociar ante Europa. Lejos de la euforia, el gobierno se metió de lleno en la renegociación de la deuda griega.

No hay nada de la política griega que pueda comprenderse si se deja de lado su deuda externa. Desde las terribles condiciones sociales que atraviesa el país por los gobiernos que impulsaron las políticas de austeridad hasta la agenda de la última semana del gobierno griego lo demuestran.

En el año 2009 estalló la crisis económica en Grecia a partir de que se diera a conocer cuál era el monto real  de la deuda (un 115% del PBI). Ésta deuda era encubierta, como parte de un negocio millonario, por los antiguos funcionarios griegos y banqueros. Actualmente, Grecia es el tercer país más endeudado del mundo, siendo su deuda un 176% del PBI. El 60% de la deuda es con los países de la Eurozona (siendo Alemania, Francia e Italia los principales acreedores). El 16% es con la troika (el FMI y el Banco Central Europeo). Y el 24% restante con bancos y bonistas.

Qué propone Syriza

Syriza rechazó los rescates de deuda del 2010 y el 2012. Cuando las elecciones fueron convocadas se suspendió el tercer rescate que era de más de 7 mil millones de euros y que el nuevo gobierno rechaza. El 28 de febrero el nuevo gobierno tendría que afrontar el pago de 2.300 millones de euros que sería la primera parte de un vencimiento de deuda que llega a 10 mil millones en los próximos 6 meses. Lo que plantea Syriza es la necesidad de una “financiación puente” al Banco Central de Europa (BCE) hasta el 1 de junio cuando se espera que ya esté concretado un posible acuerdo con los acreedores de deuda.

La propuesta general del gobierno griego es clara aunque busca matizarse en el contexto político. Como lo expresó el ministro de finanzas Yanis Varaufakis al presidente del Eurogrupo -Jeroen Dijseselbloem- el nuevo gobierno no está dispuesto a negociar y a tolerar la supervisión de la troika. Syriza ha planteado que se puede negociar la deuda pero no al costo de imponer políticas de austeridad.

Se propone que los 315 mil millones de euros de la deuda sean devueltos con varios tipos de bonos ligados al crecimiento económico del país. Mientras que la deuda con la troika, además de ser pagada en bonos, no tenga fecha de amortización. De esa manera, la deuda se pagaría en la medida en que haya un superávit en las cuentas públicas del país.

Durante la última semana hubo una maratónica serie de reuniones en todo el continente europeo. Mientras Tsipras se dedicó a la diplomacia para construir la confianza para negociar, Varaufakis llevó adelante el trabajo más duro. El nuevo presidente griego se juntó el lunes con el presidente de Chipre, Nikos Anastasiadis y el martes con el primer ministro italiano Matteo Renzi que le regaló una corbata para cuando Grecia supere la crisis. Además, el miércoles, Tsipras se reunió con el presidente de Francia, François Hollande, con el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, con el presidente del Consejo Europeo Donald Tusk y nuevamente con el presidente de la Eurocamara Martin Schulz.  Por su parte, Varoufakis se reunió con los ministros de finanzas más importantes del continente (Inglaterra, Italia, Francia y Alemania) y con el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

Los gobiernos y la troika responden

Los resultados de las negociaciones empezaron a tener repercusiones públicas. Las mismas fueron bastante positivas para el nuevo gobierno griego. Hasta el miércoles la bolsa de Atenas subió 16,8% en lo que iba de la semana. Los bancos, que en diciembre vieron fugarse 14 mil millones de euros de los depósitos y solicitaron 2 mil euros al Banco Central Europeo en los últimos quince días por los problemas de liquidez, estaban más tranquilos ante las declaraciones de los dirigentes políticos del continente.

Los mandatarios de Italia y Francia claramente encuentran en Syriza una posibilidad de poner frenos -muy relativos- a las políticas de Ángela Merkel.  Hollande, luego de reunirse con Tsipras, declaró que: “Es hora de encontrar una solución duradera para Grecia”, si bien no abrió las puertas para que el gobierno griego lleve adelante la política que desee: “la austeridad no puede por sí misma ser una solución y deben respetarse las reglas europeas, las obligaciones y compromisos que hemos contraído en relación a la deuda”, agregó.

Tsipras, luego de reunirse con Juncker dijo: “Europa no debe insistir en el error de intensificar el círculo vicioso de la recesión de la deuda en Grecia y en Europa”. Mientras que Juncker destacó que se mantienen diferencias con la propuesta del griego. Tsipras también se declaró “optimista” luego de reunirse con Schulz. Y Draghi, luego de reunirse con Varoufakis, sostuvo que el BCE no puede reestructurar la deuda griega  y que es necesario un compromiso con el Eurogrupo lo más urgente posible.

El límite a la posibilidad de negociación está puesto por el gobierno alemán. En un documento filtrado a los medios, en dónde el ministro de finanzas alemán Wolfang Schaeuble establece las condiciones que propone Berlín, se sostiene que “el Eurogrupo necesita un compromiso claro por parte de Grecia para garantizar la plena aplicación de las medidas de reforma para mantener el programa en marcha”. Estas reformas no son otras que aquellas propuestas de austeridad sobre el pueblo griego que ha elegido a Syrisa para terminar con ellas.

Sobre la propuesta de que la troika no se entrometa en la negociación y la  supervisión, el portavoz del ministerio de finanzas alemán Martin Jäger, también fue claro en su oposición al gobierno griego: “Hay un plan de ayuda a Grecia con ciertas condiciones. Es natural que haya una supervisión para que se cumplan esas condiciones. Las tres instituciones han asumido esa tarea y eso está fijado en los acuerdos”.

Días decisivos

El gobierno griego ha encarado la negociación de una forma audaz. A pesar de bajar la pretensión de una quita de la deuda como se hablaba en la campaña electoral, ha sentado el piso fundamental para la recuperación de las condiciones de vida del pueblo griego: ponerle límites a la troika y no aceptar las políticas de austeridad. Con ese planteo ha logrado poner en debate una propuesta que encuentra respuestas positivas en importantes actores políticos y económicos del continente pero no en Berlín.

En los próximos días se verá si el gobierno de Ángela Merkel retrocede ante la propuesta ofensiva de Syriza o el gobierno griego retrocede en sus principales postulados -algo que no parece probable-. En el caso de que el gobierno alemán siga con su postura, podría ser el propio responsable de hacer estallar la economía del continente.

En sus primeros días de gobierno, Tsipras en una carta al pueblo alemán escribía: “Una gran oportunidad para Europa ha nacido en Grecia. Una oportunidad que Europa no puede permitirse perder”. Esa oportunidad tiene en estas negociaciones horas decisivas.

Lucas Villasenin – @villaseninl

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