Europa

13 febrero, 2015

Los 13 puntos de Minsk para la paz en Ucrania

Este jueves se arribó a un histórico acuerdo en Minsk, la capital de Bielorrusia, donde los mandatarios de Ucrania, Rusia, Francia y Alemania lograron consensuar 13 puntos para poner fin a la guerra civil que azota a la ex república soviética hace casi un año.

Este jueves se arribó a un histórico acuerdo en Minsk, la capital de Bielorrusia, donde los mandatarios de Ucrania, Rusia, Francia y Alemania lograron consensuar 13 puntos para poner fin a la guerra civil que azota a la ex república soviética hace casi un año.

Tras 16 horas de negociaciones en el Palacio de Independencia, residencia presidencial de Bieolorrusia, los presidentes de Ucrania, Piotr Poroshenko, Rusia, Vladimir Putin, Francia, François Hollande y la canciller de Alemania, Ángela Merkel, firmaron el documento llamado “serie de medidas para el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk”, con el objetivo de dar cierre al conflicto en el este de Ucrania.

El acuerdo está compuesto por 13 puntos entre los que destaca un cese al fuego que entrará en vigor el 15 de febrero. También se resolvió avanzar en una federalización del país mediante una reforma constitucional que dotará de autonomía a las regiones de Donetsk y Lugansk y la recuperación del control de las fronteras con Rusia por parte del gobierno central de Kiev.

Estos consensos fueron rubricados también por las firmas del expresidente ucraniano, Leonid Kuchma, los líderes de las repúblicas populares de Donetsk, Alexandr Zajárchenko, y Lugansk, Ígor Plotnitski, el embajador ruso en Ucrania, Mijaíl Zurábov y la representante de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), Heidi Tagliavini.

Los 13 puntos

En primer lugar se plantea un “alto al fuego inmediato y completo en las zonas que están bajo control separatista en Donetsk y Lugansk” a partir de las cero horas (hora local) del 15 de febrero de 2015.

El segundo punto plantea la “retirada de los armamentos pesados a una distancia equitativa, a fin de crear una zona de seguridad” de 50 kilómetros, 70 kilómetros y 140 kilómetros de acuerdo al tipo de misiles y su alcance. El tercer punto plantea que será la OSCE la encargada “de verificar el cumplimiento del alto el fuego y la retirada de armas pesadas, que terminará en un lapso de 14 días”.

Una vez comenzada la retirada, “se dará inicio a un diálogo para la convocatoria de elecciones locales en las zonas bajo control rebelde en consonancia con la legislación ucraniana y la ley de autogobierno aprobada en 2014, y también sobre el estatus futuro de esas zonas prorrusas”, reza el cuarto apartado.

Los puntos cinco y seis refieren la promulgación de “indultos y amnistías” de las personas de ambos bandos “en relación con los sucesos que tuvieron lugar en algunas zonas de las regiones de Ucrania de Donetsk y Lugansk”. Así como también buscan asegurar “la liberación y el intercambio de rehenes y detenidos ilegalmente con base en el principio de ‘todos por todos”. Esto debe cumplirse como máximo el quinto día después de la retirada.

El punto siete destaca la necesidad de “garantizar el suministro de ayuda humanitaria a través de un mecanismo internacional”. Mientras que el ocho apunta a “determinar las condiciones para la plena restauración de las relaciones socioeconómicas, incluidas las ayudas sociales, como las pensiones y otros pagos”.

Los puntos nueve, diez y once son vitales ya que abordan nudos centrales del conflicto. Por un lado se garantiza “el pleno control de la frontera ruso-ucraniana en la zona de conflicto por parte del Estado ucraniano para fines de 2015”. Sin embargo esto está supeditado una “reforma constitucional, que debe entrar en vigor antes de finales de 2015, para la descentralización de Ucrania, teniendo en cuenta las particularidades de las zonas rebeldes de las regiones de Donetsk y Lugansk”.

Por otra parte se acordó la “retirada de todas las fuerzas armadas extranjeras, el equipo militar y los mercenarios del territorio de Ucrania bajo la supervisión de la OSCE” así como el “desarme de todos los grupos ilegales”.

Finalmente “la organización de las elecciones locales se discutirá y acordará con los representantes de zonas determinadas de las regiones de Donetsk y Lugansk en el marco del grupo de contacto tripartito” (OSCE, Ucrania y Rusia). Y será este mismo grupo el responsable de “poner en práctica los aspectos pertinentes del acuerdo de Minsk”.

Primeras declaraciones

Al salir de la reunión el presidente francés, Francois Hollande, afirmó que “los acuerdos alcanzados en las negociaciones en Minsk representan una seria esperanza para un arreglo negociado del conflicto en Ucrania”.

El presidente ucraniano, Poroshenko, a su vez, manifestó que las negociaciones “transcurrieron en una atmósfera tensa para la delegación ucraniana”. Según el mandatario, fueron impuestas “prácticamente condiciones inaceptables, de renuncias y entregas”. “No fue fácil para la parte ucraniana”, declaró.

“Esperamos que las partes del conflicto puedan mostrar contención en los próximos días, para evitar más baño de sangre”, expresó por su parte el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Historia y contexto

Cuando el 22 de febrero de 2014 se concretó el golpe de Estado contra el presidente Víctor Yanukovich, la crisis ucraniana que arrastraba varios meses se agudizó. El triunfo del llamado Euromaidán -fuerzas sociales y políticas favorables al ingreso a la Unión Europea y de tendencia conservadora- produjo rechazo en la población rusoparlante del país, más afín cultural y políticamente a la histórica relación con Moscú.

Primero fue el referéndum y la votación mayoritaria de la península de Crimea junto con la ciudad de Sebastopol para solicitar su reingreso a Rusia (está región había sido cedida a Ucrania por la Unión Soviética en 1954). Pero poco tiempo después los levantamientos populares se extendieron a todo el oriente del país. La llamada región del Donbass fue el eje de la revuelta contra el gobierno golpista de Kiev.

Las regiones de Donetsk y Lugansk, de mayoría rusoparlante y donde se concentra gran parte de la producción industrial y por lo tanto del PBI del país, realizaron sendos referéndums con el objetivo de seguir el camino de Crimea. De esta forma se autoproclamaron las llamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. Para ese momento la guerra civil ya había comenzado.

Milicias populares de las regiones rebeldes combatían contra el ejército ucraniano pero también contra grupos paramilitares sostenidos desde Kiev de clara tendencia fascista, como lo hicieron saber en sus ataques (no solo en el Donbass, si no también en otras ciudades).

En agosto de 2014, representantes de Donestk y Lugansk se reunieron en Minsk con el presidente Poroshenko y Vladimir Putin donde acordaron un memorando de paz de 12 puntos. No obstante, tras más de cinco treguas acordadas, el conflicto prosiguió debido al incumplimiento por parte del Ejército ucraniano.

La última cifra difundida por la Organización de Naciones Unidades (ONU) fue de 5.358 muertos y 12.235 personas heridas desde abril de 2014.

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