Europa

16 julio, 2015

En Grecia sigue ganando la Troika

En las primera horas del jueves el parlamento griego aprobó la propuesta que Alexis Tsipras había acordado el último domingo. La votación dividió al bloque de Syriza y en Atenas hubo movilizaciones que fueron reprimidas por la policía.

En las primera horas del jueves el parlamento griego aprobó la propuesta que Alexis Tsipras había acordado el último domingo. La votación dividió al bloque de Syriza y en Atenas hubo movilizaciones que fueron reprimidas por la policía.

El resultado de la votación en el parlamento heleno fue clara: 226 diputados aprobaron el acuerdo, 64 votaron en contra, seis se abstuvieron y cuatro no asistieron a la sesión. Entra las fuerzas que aprobaron la propuesta estuvieron los conservadores de Nueva Democracia, los socialdemócratas del PASOK, los liberales de To Potami y la mayoría de Syriza con sus aliados nacionalistas de ANEL. En oposición al acuerdo votó una minoría de Syriza, el Partido Comunista (KKE) y los fascistas de Amanecer Dorado.

El argumento más claro por el cual la mayoría del partido gobernante votó el acuerdo fue expresado por el diputado Giorgios Stathkis: “Reconozco que el acuerdo es malo, pero todas las alternativas eran peores”. Quien se encargó de aclarar cuáles eran esas alternativas fue el mismo Tsipras. “Teníamos tres opciones: un acuerdo que no me gusta, la quiebra o la salida del euro”, dijo.

El primer ministro destaco que ese acuerdo lo hizo por la clase trabajadora griega y que 35 mil millones de euros del plan de rescate irán directamente para inversiones. También sostuvo que “los griegos saben reconocer a quienes hemos luchado hasta el final y quienes no lo hicieron”.

La oposición había sido duramente derrotada en el referéndum cuando hizo campaña por el “SI” a la propuesta del Eurogrupo y la Troika. En este caso, terminaron haciendo lo mismo que si estuvieran en el gobierno. Quien mejor expresó esta idea fue Kyriakos Mitsotakis de Nueva Democracia (hijo del ex-primer ministro conservador) quien les dijo a los dirigentes de izquierda que apoyaban el acuerdo: “Al final hicieron lo que había que hacer, pero tampoco esperen que los aplaudamos por ello”.

Quienes dijeron que no

La propuesta que salió de la Cumbre de los primeros mandatarios de la Unión Europea en Bruselas el último domingo es sumamente regresiva incluso comparada con aquella que el 61% de los griegos había rechazado en el referéndum. Las medidas de austeridad y de saqueo del patrimonio público heleno fueron catalogadas como humillantes y no fueron pocos quienes entendieron a este acuerdo como una claudicación por parte de su gobierno.

Antes de la sesión parlamentaria se demostró que esa caracterización la compartían la mayoría de los integrantes del Comité Central del partido de gobierno donde 109 de los 201 miembros de la dirección del partido emitieron un comunicado que expresaba tajantemente que “esta propuesta no puede ser aceptada por los miembros y cuadros de Syriza”. Simultáneamente se convocaba a una nueva reunión del Comité Central para que se preserve la unidad del partido.

También en las horas previas a la sesión se presentaron las renuncias de la viceministra de Finanzas, Nadia Valavani, y del secretario general de ese ministerio, Manos Manousakis. Estas renuncias se suman a la del eurodiputado Nikos Chountis el día lunes.

Tsipras buscó hasta último momento evitar la división en la votación y minutos antes les dijo a quienes se oponían que si no votaban a favor de las medidas le sería “muy difícil seguir como Primer Ministro”. “No caigamos en lo que quieren nuestros enemigos”, agregó. Pero su ultimátum no funcionó.

En la votación la mitad de los que se opusieron a la propuesta fueron diputados de Syriza (un total de 32). También hubo seis abstenciones y dos ausencias. Entre los que se opusieron a la mayoría estuvieron quienes integran la Plataforma de Izquierda, los maoístas de KOE y los trotskistas de la Red Network.

Una de las principales referentes de Syriza, la actual presidenta del parlamento heleno, Zoe Konstantopoulo, voto en contra y destacó: “Hoy es un día negro para la democracia, Europa y también para este Parlamento”.

El ex-ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis –que en su blog publicó una detallada crítica linea por línea del acuerdo– en el parlamento también votó en contra. “Las medidas excluyen una reestructuración seria de la deuda porque si la incluyeran, no tendría sentido semejante cantidad de dinero. Es una continuación de la esclavitud de la deuda”, señaló.

Otro de los reconocidos dirigentes que votaron en contra fue el ministro de Energía, Panayotis Lafazanis.

Quienes también dijeron que no al acuerdo fueron las miles de personas que se movilizaron a la plaza Syntagma. Allí se congregaron militantes de Syriza, del Partido Comunista y trabajadores de varios sindicatos que terminaron siendo reprimidos por la policía.

Está ganando la Troika: ¿Y ahora qué?

En Grecia la situación política es sumamente compleja. El dirigente de la Plataforma de Izquierda de Syriza, Stathis Kouvelakis, destacó en una entrevista a la revista Jacobin que “el proceso que lleva a la desintegración de Syriza ya ha comenzado. Syriza se ha terminado y las divisiones son absolutamente inevitables”. El gobierno griego ha perdido la mayoría en el parlamento y habrá que ver si no hay una convocatoria a elecciones.

Otro dato a tener en cuenta para los próximos días es que paradójicamente quienes le han impuesto estas políticas de austeridad y saqueo al pueblo griego son quienes tienen en sus manos la posibilidad de que el acuerdo sea aprobado. En Francia el acuerdo ya se votó a favor y en España ya se anunció que el parlamento también votará próximamente.

Los parlamentos en dónde los conservadores pueden pretender seguir humillando al gobierno de Atenas echándolo del Eurogrupo quedan en Alemania y en Finlandia.

Por cierto que los debates al interior de Syriza y las razones de por qué no se aplicó un “plan b” o por qué se terminó aceptando un acuerdo tan regresivo serán claves para el camino político que el pueblo griego decida transitar. Lo concreto es que Grecia -a pesar de que Tsipras sea un primer ministro de una partido que se proclama de izquierda- sigue estando gobernada desde Bruselas bajo el poder de la Troika. Si la dominación no cesa, la lucha continuará.

Lucas Villasenin – @villaseninl

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