Notas

Mario Agustín, nombre de leyenda

Mario Agustín, nombre de leyenda
agosto 18
00:02 2015

31 de Agosto de 1969. En la Bombonera, Argentina juega frente a Perú por un lugar en el mundial de México. Argentina está obligada a ganar. Pero ni los goles de Rafael José Albretch y Roberto “El Toscano” Rendo, ni las atajadas de Mario Agustín Cejas alcanzan para cumplir con la obligación. Oswaldo “Cachito” Ramírez es el verdugo de ocasión. Es empate en dos y chau mundial.

En México, donde Brasil le mostró al mundo como es esto de jugar al fútbol, Argentina no está. Por primera vez en la historia, la selección nacional de fútbol no clasifica a una cita mundialista (en otras tres ediciones había decidido no participar). Tampoco está, ni volverá a tener la chance de estar, Mario Agustín. La intervención de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por parte del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía que, durante el año de las eliminatorias, cambió cuatro veces de interventor como así también de entrenador explica, en parte, el faltazo histórico.

Adolfo Perdernera, que reemplazó a Humberto Dionisio Maschio, eligió a Mario Agustín para ocupar el arco durante ese periplo de triste final. El arquero nacido el 22 de marzo de 1945, formado en Racing Club, fue elegido, nada más y nada menos, sobre Hugo Orlando Gatti, Edgardo “El Gato” Andrada y Carlos “Batman” Buticce, entre otros.

Arquero indiscutido del “Equipo de José”, Mario Agustín forjó un estilo propio: atajar con sobriedad y salir con rápidez. Mario Agustín no volaba para la foto y sabía, como nadie, que al delantero había que robarle los segundos que hacen la diferencia entre el gol y la nada misma. Los centros al área fueron suyos. Sus dos puños juntos, en lo más alto, lo despejaron todo.

Debutó en el equipo de Avellaneda el 17 de Noviembre de 1962 frente a Chacarita Juniors por la 26° fecha del campeonato de Primera División. Fue victoria para el equipo de Mario Agustín, que apenas tenía 17 años, por 7 a 3. Defendió el arco académico en 334 oportunidades. Allí obtuvo un título nacional, la Copa Libertadores y la recordada primera final de la Copa Intercontinental.

Mario Agustín Cejas ocupó también el arco del recordado “Santos de Pelé” en el epílogo de esa maravillosa sinfonía comandada por O Rei que, entre 1959 y 1973, obtuvo 21 títulos. Después de cuatro años en el arco del equipo blanco (1970-1974) y luego de un paso fugaz por Huracán (1975) volvió a Brasil para defender los colores del Gremio de Porto Alegre (1976). Luego una vez más a Racing (1977-1980) para terminar su carrera en River en 1981.

Formó parte también del equipo que disputó los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964 y también fue el entrenador de Racing durante la estadía del equipo de Avellaneda en la B Nacional en 1984. En los estadios, sin que importaran los colores, las hinchadas cuando lo veían ingresar al terreno de juego cantaban ¡A-gus-tín! ¡A-gus-tín! Hijo de un época donde los nombres propios parecían estar destinados a marcarse a fuego en la memoria de la gente, Mario Agustín se ganó el respeto y la admiración de todos.

14 de Agosto de 2015. Mario Agustín Cejas muere víctima del deterioro certero del Alzheimer. Esa enfermedad que donde más daño hace es en la memoria, vaya paradoja. Con su muerte, muchos futboleros que superan los 50 años, pierden un pedazo de su infancia. Ahora habrá que recordarlo volando si la ocasión lo requería, saliendo para achicar el arco como nadie lo supo hacer.

El fútbol pierde a uno de los mejores en su puesto. Ese lugar del mundo donde todo es más duro, solitario, difícil. Allí donde supo ganarse el respeto de propios y extraños. Lugar donde supo forjarse un nombre propio. Murió Cejas señores. Mario Agustín, es el nombre de la leyenda.

Federico Coguzza – @Ellanzallama

Notas relacionadas

0 comentarios

No hay comentarios aún

No hay comentarios por el momento, querés agregar uno?

Escribe un comentario

Escribe un comentario

Tu mail no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

Fútbol argentino