Fútbol argentino

2 octubre, 2015

El Boca del Vasco Arruabarrena o lo malo de ser bueno

Números irrefutables, críticas despiadadas y deudas continentales buscando ser sanadas con rehabilitaciones locales. Un año en el mundo Boca, el puntero del torneo largo de 30 equipos.

Números irrefutables, críticas despiadadas y deudas continentales buscando ser sanadas con rehabilitaciones locales. Un año en el mundo Boca, el puntero del torneo largo de 30 equipos.

La noche del miércoles 27 de agosto de 2014 el mundo Boca se golpeó de lleno contra la realidad, el equipo dirigido por Carlos Bianchi perdió 3 a 1 contra el Estudiantes de Pellegrino, dejó una imagen triste y sensación a ciclo terminado. Ese día Bianchi se cayó de la estatua, aunque sea para la dirigencia que lo despidió del cargo al día siguiente, mientras Juan Román Riquelme jugaba en Argentinos Junios, Carlos Tevez en Juventus, Martín Palermo era el DT de Arsenal y Guillermo Barros Schelotto de Lanús. El campeonato local iba por la 4° fecha, Boca ocupaba el puesto 18° y el puntero era River que ese mismo miércoles le ganó 3 a 0 a Defensa y Justicia jugando un gran fútbol.

Boca había perdido todo tipo de identidad fuera y adentro de la cancha, sus referentes estaban en otros equipos y el recuerdo del pasado le nublaba las decisiones. El último partido de Bianchi como técnico del xeneixe el equipo formó con: Agustín Orión; Leandro Marín, Mariano Echeverría, Daniel Díaz, Nahuel Zárate; Cristian Erbes, Federico Bravo, Gonzalo Castellani, Federico Carrizo; Andrés Chávez y Jonathan Calleri.

Un año después, ya con Rodolfo Arruabarrena como entrenador, sólo cuatro (Orión, Díaz, Erbes y Calleri) de estos 11 son titulares en Boca. Un 27 también, pero de septiembre, Boca se impuso por 3 a 0 a Banfield y quedó en la cima del torneo local a cuatro puntos de su perseguidor San Lorenzo, a cuatro fechas del final del certamen.

De un equipo 18° a uno 1° hubo muchos cambios de nombres propios, tácticos y de decisiones por parte del ex técnico de Tigre. Sin embargo en poco más de un año de Arruabarrena al frente del equipo quedan las eliminaciones con River, la imagen de Osvaldo, Peruzzi y Lodeiro en el banco de suplentes en clásicos coperos y la imposición mediática que Boca pierde los partidos importantes por falta de carácter.

Por esas cosas inentendibles del mundo fútbol en nuestro país que a los buenos se les pide que tengan carácter pero a los que tienen carácter no se les pide que sean buenos, al Boca del Vasco no le dio inmunidad ni los resultados positivos. En el año que se criticó despiadadamente al tipo que mejor piensa con la pelota en los pies porque no corre, pero no se dice nada del que corre pero no piensa, Boca fue la carne picada favorita de una maquinaria feroz.

Desde el despido de Bianchi hasta la actualidad pasó de todo en el mundo Boca. Un 28 de agosto asumió Rodolfo Arruabarrena, a los pocos días ya mostró otra cara (y otros nombres) y le ganó 3 a 1 a Vélez en la Bombonera. La levantada anímica después comenzó a ser futbolística y Boca dirigido por el Vasco accedió a las semifinales de la Copa Sudamericana donde enfrentó a River.

Los buenos equipos se ganan el derecho a jugar partidos importantes, pero cuando Boca iba camino a serlo ya se topó con un juego determinante. La calidad individual de algunos futbolistas definió la serie en favor de River y los dirigidos por Marcelo Gallardo terminaron saliendo campeones del certamen.

Para 2015 el xeneixe se reforzó con mayoría de jugadores del fútbol europeo: Fabián Monzón, Gino Peruzzi, Alexis Rolín, Marco Torsiglieri, Pablo Pérez y Daniel Osvaldo. Además incorporó al mundialista con Uruguay Nicolás Lodeiro, que venía de Corinthians.

El paso por la fase de grupos de la Copa Libertadores 2015 fue tan limpio para Boca como turbia su clasificación a la misma, luego de un partido desempate con Vélez, gestionado por el dirigente del club Juan Carlos Crespi. El xeneixe ganó los seis partidos de su grupo y fue el mejor primero, con tanta mala suerte que el peor segundo fue River.

Antes de la suspensión del partido de vuelta, Boca había demostrado poco en cancha, aunque River no había hecho mucho más. Pero una mala salida de Fernando Gago derivó en falta de Leandro Marín a Gonzalo Martínez, penal, gol de Carlos Sánchez y el resto es historia conocida.

Boca se despidió de la Libertadores con 19 goles a favor y res en contra, el campeón River jugó seis partidos más y sólo metió 18 tantos, aunque apenas recibió nueve. El potencial mejor equipo de América se topó con el especialista en duelos de eliminación directa, que lo volvió a dejar sin nada.

Luego a Boca le siguieron derrotas ante Aldosivi y Vélez. Sacando ese fatídico mes de mayo, Boca sólo perdió dos partidos en 2015, ambos de local y en el último minuto del partido, con Unión y San Lorenzo.

A Boca se le pide que salde deudas continentales jugando el torneo local, algo imposible. Después del paso de Carlos Bianchi por el club de la Ribera se volvió común ganar la Libertadores. Tan cotidiano se hizo que Boca se dio el lujo de no renovarles el contrato a técnicos campeones que llegaron mínimo hasta semis, como Miguel Russo (campeón), Carlos Ischia (semifinalista) y Julio Falcioni (finalista). La Copa para Boca pasó de ser una obsesión a una enfermedad, así vio como la levantaron Estudiantes, San Lorenzo y River.

El torneo local era la excusa perfecta del club para volver a ser, más con el regreso de Carlos Tevez y el golpe anímico/futbolístico que generó luego. El Boca 2015 mientras aprende de que va eso de jugar y ganar los clásicos, puso en fila a todos los segunda línea del país y les mató las aspiraciones de un hondazo en su mejor momento del año. Venció a Lanús 3 a 1 en el sur, a Belgrano 1 a 0 en Córdoba con dos jugadores menos, a Gimnasia en La Plata 2 a 1 luego de ir perdiendo 1 a 0 y a Banfield por 3 a 0 en la Bombonera.

Sin dudas Boca es el mejor equipo argentino en el tiro largo, le falló la instantaneidad voraz que se necesita para jugar la Copa Libertadores, donde un error te deja afuera y varios te dejan expuesto. La rotación de jugadores fue quizás el peor defecto de Arruabarrena al frente del club, las virtudes están a la vista, recuperación y promoción de jugadores, el equipo más goleador del torneo, el segundo que menos recibió después de San Lorenzo y el que más encuentros ganó.

A un año y monedas de aquella noche de agosto que Boca tocó fondo, el presente ya no mira al pasado, sino al futuro. La enfermedad continental está buscando ser sanada con remedios locales.

El equipo del Vasco entendió lo que canta Roberto Russo de El Cuarteto de Nos con eso de “lo malo de ser bueno en este mundo cruel”. Tiene cuatro fechas para descubrir lo bueno de ser bueno, aunque como dijo su número 10: “Todavía falta lo más difícil, que es cerrar el campeonato.”

Lucas Jiménez – @lucasjimenez88

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