Deportes

5 octubre, 2015

Lucas Matthysse dejó pasar otro tren

La noche del sábado iba a ser pera festejar, para definitivamente consagrar a uno de los mejores boxeadores argentinos del momento. La noche del sábado iba a ser para Lucas Matthysse. Pero otra vez dejó pasar el tren. Como aquella vez con Zab Judah en 2010, o la batalla con Danny García en 2013, donde con el ojo muy golpeado combatió hasta el final.

La noche del sábado iba a ser pera festejar, para definitivamente consagrar a uno de los mejores boxeadores argentinos del momento. La noche del sábado iba a ser para Lucas Matthysse. Pero otra vez dejó pasar el tren. Como aquella vez con Zab Judah en 2010, o la batalla con Danny García en 2013, donde con el ojo muy golpeado combatió hasta el final.

La diferencia con esas noches fue el cómo perdió. En esas veladas el argentino dio todo lo que pudo y las derrotas ocurrieron más por errores de los jueces o méritos del rival, que por falta de entrega. Pero con Viktor Postol se vio una imagen distinta de La Maquina. Deslucido, conectando poco, con un despliegue físico muy pobre. Y a eso sumémosle la poca capacidad resolutiva, que lo llevó, pasada la mitad de la pelea, a casi no intentar, a deambular el ring mientras su rival se agrandaba.

De Postol se puede decir que obedeció una estrategia que resultó mejor de lo que esperaba. Freddie Roach, su entrenador, pensó los primeros rounds como el momento de la pelea para desgastar a Mattysshe. Y el ucraniano lo logró a base de amarres y velocidad de piernas.

Lucas tuvo un arranque interesante, con la búsqueda de su oponente y el trabajó para quemar arriba y abajo. Metió buenas combinaciones y algunos cross de derecha que llegaron claros a la cara del ucraniano. Pero se fue diluyendo con el correr de los minutos, a medida que sus envíos dejaron de romper la defensa de Postol, que lo cansaba a puro abrazo.

Así fueron dándose rounds muy parejos, con pocos golpes por lado, aunque los más evidentes quedaban de lado argentino. Hasta el sexto había una vuelta para cada boxeador.

En el séptimo la pelea empezó a tener pinta de velada mundialista. Matthysse encontró los huecos y Postol dejo los amarres. Cruzaron algunas manos interesantes y fueron los últimos arrestos del argentino por ganar la pelea. Después desapareció. Sintió la frustración, el poco efecto de sus manos, el evidente cansancio (su esquina tendrá que rever porque se apagó a mitad de pelea). Vio a su rival soltarse, comenzar a boxear y aprovechar la situación.

En el décimo, cuando todo era preocupación en la esquina de Matthysse, llegó la mano que según él le oscureció el ojo. Una derecha frontal de Postol cuando Lucas iba descubierto a buscarlo. Y vimos la peor versión de un guerrero: arrodillado, escuchando como la cuenta llega a diez, con posibilidades de reaccionar pero sin fuerzas, sin ganas de arriesgar su integridad. Su físico ya no le respondía y sus ojos corrían peligro. Así fue como llegó el KO y Postol festejó. Así fue como Lucas Matthysse dejó pasar otro tren mundialista y su futuro en la estación del boxeo es incierto.

Federico Cavalli – @WillyCavalli

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