Deportes

28 octubre, 2015

La épica de Los Pumas tiene un plan

No quedan dudas de que en la Argentina el fútbol es el deporte popular por excelencia sin embargo, en las últimas semanas, el desempeño del seleccionado de rugby en la Copa Mundial puso en tapa de los diarios a la ovalada y el rugby se convirtió en un tema de conversación no solo entre aficionados.

No quedan dudas de que en la Argentina el fútbol es el deporte popular por excelencia sin embargo, en las últimas semanas, el desempeño del seleccionado de rugby en la Copa Mundial puso en tapa de los diarios a la ovalada y el rugby se convirtió en un tema de conversación no solo entre aficionados.

Más allá de la derrota ante Australia, Los Pumas demostraron por qué están entre los mejores equipos del mundo y el próximo 30 de octubre disputarán el tercer y cuarto puesto ante un difícil rival sudafricano.

Desde aquella excelente participación en Francia 2007, la selección parece reafirmarse en su sueño de ganar un lugar en la historia. Desde hace tiempo Los Pumas son considerados una potencia detrás de Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica y al mismo nivel que Francia, Irlanda, Inglaterra o Gales.

Cuando Daniel Hourcade se hizo cargo del equipo, los objetivos planteados tenían miras al 2019 pero sus dirigidos dieron, anticipadamente, claras muestras de un gran desarrollo táctico, potencia física y carácter. Se disfrutó de un equipo dinámico con una gran voracidad ofensiva, que se suma a su buena labor defensiva y a sus virtuosos scrums.

Con un gran recambio de jugadores, el plantel cuenta entre sus filas con chicos de 22 y 23 años con apenas 15 partidos en la selección y no más de seis enfrentamientos con potencias internacionales. Los Pumas se presentaron como un plantel homogéneo que no resiente su nivel de juego ante los cambios, cada jugador es garantía de continuidad. Demostró estar a la altura y justificó por qué desde 2012 compite en el Rugby Championship.

Históricamente en Argentina este deporte se desarrolló de manera amateur hasta que en 2009 hubo un cambio en la mentalidad de quienes dirigen la máxima institución abocándose a dar mayor competencia y preparación a los jugadores.

No es magia

Si bien nuestro país no cuenta con una liga profesional, desde 2007 el rugby está dando sus primeros pasos en esa dirección. La Unión Argentina de Rugby (UAR) inició un proceso de transformación que está dando sus frutos en Inglaterra pero tienen metas para 2016 y 2019.

Durante el año 2008, la UAR -impulsada por Agustín Pichot- comenzó a exigir a la International Rugby World su inclusión en una competencia anual internacional. Para ser aceptados se debía desarrollar un plan estratégico que no fuera contra del rugby social pero que pudiese mejorar el rendimiento físico y técnico de los jugadores.

En este marco, en 2009, se implementó el Plan Nacional de Alto Rendimiento (PLADAR) mediante el cual se pusieron en funcionamiento cinco centros de desarrollo de alto rendimiento en el que entrenan los jugadores elegidos de los seleccionados regionales de las categorías M18, M19 y M20.

El PLADAR permitió la conformación de un elenco que se entrena, juega y convive durante gran parte del año. Actualmente 24 de los 31 integrantes del plantel nacional pasaron por los centros, jugaron mundiales juveniles y llegaron a los Pampa XV.

Para el próximo año ya se contrataron jugadores -con dedicación exclusiva y que no actúan en Europa- que representarán al país en las diferentes selecciones y en el Súper Rugby, el campeonato profesional de equipos más importante del hemisferio sur.

Los jugadores son becados de la UAR a través del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) y de la Secretaría de Deportes de la Nación. Son 46 jugadores beneficiarios del dinero que acceden a una prepaga y una beca universitaria, lo que les permite dedicarse de forma parcial y prepararse mejor para los equipos nacionales. Del total, 27 jugadores y cuatro entrenadores integran el PLADAR y los 19 restantes perciben la beca de la Secretaría de Deportes de la Nación.

¿Rugby popular?

Existe un histórico cuestionamiento a la popularidad del rugby y su vinculación con la clase más acomodada. Cotidianamente, erróneamente o no, se realizan comparaciones con el mundo que circunda el fútbol.

A las discusiones dicotómicas: deporte de elite versus deporte popular o deporte para pocos versus deporte de masas, se le contraponen algunas experiencias que permiten, por lo pronto, colocar un manto de duda a tanto absolutismo en las adjetivaciones. En algunos lugares se abre una grieta ovalada entre tanto fútbol como una propuesta más de inclusión que rompe con algunos prejuicios.

Villa Libertador Rugby Club acerca el deporte a los chicos de las zonas marginadas de la ciudad de Córdoba. Con una fuerte convicción sobre la integración, un ex jugador llevó a un grupo a iniciar entrenamientos de rugby para chicos. Otra experiencia presente en los barrios cordobeses, es la desarrollada por la Fundación Pueblo Rugby que alcanza a más de 800 niños y adolescentes.

En el Club Social, Deportivo y Comunitario El Campito de la Villa 31, la pelota de rugby aterrizó en el año 2000 de la mano de un grupo de ex jugadores de Coronel Suárez. A pesar de la identificación con un deporte de elite, los vecinos lo tomaron como una herramienta para la formación de los pibes y aprovechan los terceros tiempos para debatir problemáticas barriales.

La convivencia que permite un juego en el que participan en armonía el gordo y el flaco o el alto y el bajo, amplió su base social hace más de una década. El proyecto pionero fue el de Virreyes Rugby Club, emprendimiento de enfoque social que integra a los pibes de la zona norte de Buenos Aires que no viven la realidad socioeconómica del SIC o el CASI y del que participan 500 jóvenes.

Hoy también se convierten tries en Villa 21-24 Barracas, en Cildáñez o Los Piletones, barrios del sur de la Capital Federal.

Más allá de las discusiones, que resultan estériles e improductivas, el rugby al igual que el fútbol es un deporte de conjunto que incluye. El espíritu que anima el acercamiento del rugby a otros sectores sociales tiene como propósito integrar a todos los pibes a un deporte signado por un prejuicio de clase. Sería interesante comenzar a deconstruir mitos. Aunque la pelota sea redonda u ovalada, el deporte es una enorme herramienta para la transformación social.

Verónica Ibañez – @veroib24

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