Europa

2 diciembre, 2015

El nuevo gobierno de Portugal: entre la troika y la izquierda

Después de 53 días de que se llevara a cabo la elección parlamentaria, el jueves 26 de noviembre el socialista Antonio Costa asumió como nuevo primer ministro de Portugal.

Después de 53 días de que se llevara a cabo la elección parlamentaria, el jueves 26 de noviembre el socialista Antonio Costa asumió como nuevo primer ministro de Portugal.

El 4 de octubre el Partido Social Demócrata -que gobernaba el país- apenas logró con su coalición Portugal al Frente el 36% de los votos obteniendo 102 parlamentarios. Mientras que el Partido Socialista alcanzó el 32% obteniendo 86. Al no superar ninguno de los dos agrupamientos la mitad de los 230 escaños en disputa, pasaron a jugar un rol fundamental en la elección otras fuerzas como el Bloque de Izquierda (que obtuvo 19 parlamentarios), Convergencia Democrática Unitaria (que contiene al Partido Comunista y obtuvo 17) y Los Verdes (que apenas obtuvieron un parlamentario).

Otro dato relevante de la elección fue el alto nivel de abstención. El 43% no eligió a ninguno de los candidatos y estos fueron los comicios con el porcentaje de abstención más alto en la historia del país.

Luego de varias semanas de negociaciones, el Partido Socialista rechazó conformar un nuevo gobierno de coalición con los conservadores. En cambio, llegaron a un acuerdo con las fuerzas de izquierda (el Bloque de Izquierda y Convergencia Democrática Unitaria) y Los Verdes.

Si bien estas fuerzas apoyaron la candidatura del socialista Costa, rechazaron conformar un gobierno de coalición. De esta manera, el Partido Socialista llega al gobierno en soledad como expresión del rechazo a las políticas de los conservadores liderados en los últimos años por Pedro Passos Coelho.

Antonio Costa es un abogado y tertuliano de televisión que llega al gobierno después de ser durante ocho años alcalde de Lisboa. Con él los socialistas regresan al Ejecutivo de Portugal luego de cuatro años, retomando la legitimidad social que habían perdido desde que su último primer ministro, José Socrates, cayera en desgracia y en prisión domiciliaria por acusaciones de corrupción.

Con ese antecedente, el nuevo mandatario llega al cargo luego de superar las disputas internas (aún no cerradas) de su propio partido, obtener una cantidad de votos menor a la esperada en los meses previos a la elección y habiendo tenido que recurrir al apoyo de partidos que rechazan las políticas de austeridad que en el pasado han aprobado tanto los conservadores como socialistas.

Un acuerdo en disputa

Tras la elección en octubre, diarios como El País de España titularon que Portugal era el primer país en el que los conservadores habían aplicado políticas de austeridad y luego obtenido el aval de la población. Muy lejos de esa realidad se mostraba la mayoría del nuevo parlamento que rechazó el programa presentando por Passos Coelho.

Luego de asumir el cargo, Costa sostuvo que “el gobierno que hoy toma posesión no es un gobierno temeroso del futuro”. Asimismo destacó que su objetivo es “pasar página de la austeridad”.

A pesar de que no se llegó a un acuerdo en temas como la pertenencia o no de Portugal a la OTAN, la necesidad de políticas anti-austeridad son las que marcan las líneas rojas del pacto que le permitió a los socialistas poner primer ministro.

El acuerdo entre los socialistas y la izquierda implica el cumplimiento de medidas como terminar con las quitas salariales a los jubilados y funcionarios, la reducción del IVA del 23% al 13% y subsidios para ancianos y trabajadores con bajos sueldos. La confluencia en estos puntos no implica para nada el cierre de disputas entre los partidos en torno a cómo aplicar estas medidas o cómo llevar adelante ciertas políticas fiscales. De hecho, en la primer sesión parlamentaria hubo diferencias sobre si hay que bajar el impuesto a la renta -como proponen los socialistas- o eliminarlo -como propone la izquierda-.

Otros de los puntos en los que confluyen tanto el Partido Socialista, el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista son en terminar con las restricciones al derecho al aborto que había impuesto el anterior parlamento y en permitir la adopción por parte de las parejas homosexuales. Ambas modificaciones legales ya han sido llevadas adelante.

¿Habrá estabilidad frente a la Troika?

Actualmente la deuda externa de Portugal es una de las más altas de Europa llegando al 128% del PBI. El nuevo gobierno se ha comprometido en su programa a reducirla al 124% el próximo año y a reducir el “déficit fiscal” del 3% al 2,8%. En este sentido Costa dejó en claro que Portugal no avanza con “radicalizaciones” y mantendrá los compromisos vigentes con la troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional).

Durante los últimos gobiernos, al igual que en el resto de Europa, la troika ha negociado la imposición se políticas de austeridad en el país con el presunto objetivo de reducir la deuda.

Medidas propuestas por la troika como la flexibilización de las condiciones laborales, la privatización de los fondos de pensiones o el aumento del IVA no han alcanzado ese objetivo. Por ejemplo en Grecia, mientras que en 2011 la deuda llegaba al 111% del PBI, en el 2015 ha subido un 15% más.

Por ello en Portugal, los partidos de izquierda y los socialistas han acordado no sólo conjugar posiciones anti-austeridad, sino también crear una comisión que investigue la deuda externa. Pero, mientras los primeros plantean una ruptura de los “compromisos” con la troika, los partidarios de Costa se muestran dispuestos a cumplirlos.

Los socialistas se encontrarán en la encrucijada de cumplir con los compromisos que asumieron con la troika o en cumplir los acuerdos de políticas de anti-austeridad con la izquierda que le permitió llegar al gobierno.

Si bien las alarmas están lejos de encenderse, como en el caso de Grecia, las próximas elecciones en España -el 20 de diciembre- podrían marcar otro quiebre en el continente al ponerle fin al gobierno conservador de Rajoy. En ese caso sería el tercer gobierno que impuso las políticas de la troika en caer durante 2015 (junto con el de Samaras en Grecia y el de Passos Coelho en Portugal). De esta manera, tres de los países más afectados por la crisis tendrían gobiernos comprometidos -al menos en sus programas- a frenar las consecuencia de las políticas de austeridad.

Lucas Villasenin – @villaseninl

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarlo cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas

¿Querés uno de nuestros libros?

Podés conseguirlo a precio promocional haciendo click en la imagen. ¡Escribinos y te contactamos para hacértelo llegar!

Conseguilos