Europa

16 diciembre, 2015

Francia: la «barrera Republicana» evita el triunfo de la extrema derecha

Los históricos resultados del Frente Nacional en la primera ronda de las elecciones regionales conmovieron la atmósfera política del país galo. Los dos grandes partidos franceses, el Partido Socialista y Los Republicanos desarrollaron la estrategia que denominaron “barrera republicana” y lograron que la extrema derecha no gane ninguna región.

Los históricos resultados del Frente Nacional (FN) en la primera ronda de las elecciones regionales conmovieron la atmósfera política durante una semana en el país galo. Los dos grandes partidos franceses, el Partido Socialista (PS) y Los Republicanos, se apresuraron a diseñar una estrategia para evitar que el partido de Marine Le Pen pueda alcanzar por primera vez alguna presidencia regional.

El plan consistió básicamente en concentrar lo máximo posible el voto anti FN lo que implicó que en varias regiones se bajara la lista del PS que había quedado tercera en el primer turno.

Esta “barrera republicana” (tal como denominaron a esta estrategia los voceros de los principales partidos) cumplió su objetivo principal. El partido de Le Pen no consiguió ganar en ninguna de las 12 regiones del territorio francés y estas quedaron distribuidas en siete para Los Republicanos y cinco para el PS.

El llamado a la “unidad republicana” contra la extrema derecha logró el objetivo de conmover y movilizar a quienes no habían asistido a las urnas en el primer turno y que fueron quienes terminaron de inclinar la balanza para que los frentistas no pasen en ningún caso el 50% de los votos. Como era de esperar, el Frente Nacional creció relativamente poco del primer al segundo turno y mostró una vez más sus limitaciones a la hora de buscar votos por fuera de su votante “duro”.

En la región Provence-Alpes-Côte d’Azur se produjo el mejor score del FN, alcanzado más del 45% de los votos de la mano de la joven Marion-Marechal Le Pen (sobrina de la líder del partido y nieta de Jean-Marie) como cabeza de lista.

El partido que sale mejor parado de las regionales resulta entonces Los Republicanos (partido de derecha ex-UMP), que no solo se lleva la presidencia de siete regiones sino que además logra posicionarse como la fuerza que puede hacerle frente a la extrema-derecha. Por su lado, para el partido del presidente Francois Hollade (PS), los números podrían haber sido peores, la polarización en algunas regiones le permitió integrar a las listas ecologistas y de izquierda que le otorgaron un caudal de votos adicional importante.

A pesar de que se evitó el temible escenario del FN ocupando posiciones institucionales importantes, el análisis más profundo no arroja conclusiones muy alentadoras. Marine Le Pen salió la misma noche de los resultados a celebrar los números como un avance enorme del partido, que se posiciona como primera oposición en casi todas las regiones de Francia.

De cara a las elecciones presidenciales de 2017 el escenario sigue siendo absolutamente imprevisible, la polarización que se produce en las segundas rondas tiene un efecto paradójico para el desarrollo del FN. Efectivamente por un lado impide que el partido gane la elección, incluso cuando en la primera vuelta fue ampliamente ganador (como sucedió en esta ocasión); por otro se refuerza el discurso de los frentistas como partido “anti-sistema”, como alternativa frente a los partidos tradicionales que “en definitiva se juntan porque son lo mismo”.

A pesar de la derrota relativa del FN, la discusión política que se entabló en Francia en estas elecciones no augura un camino progresista para enfrentar los problemas económico-sociales. En esa sintonía fue el análisis del líder del partido de izquierda (Parti de Gauche) Jean-Luc Mélenchon, cuando realizó un llamado a no confundirse con los resultados y a construir una verdadera alternativa a la extrema derecha.

Según Mélenchon, la adhesión prestada al PS y a Los Republicanos fue exclusivamente un acto reflejo de la sociedad contra Le Pen. Al mismo tiempo que pidió la renuncia del primer ministro Manuel Valls, bregó por la conformación de un “frente popular” para hacerle frente a la realidad compleja que vive el pueblo francés.

El futuro dirá si esta derrota relativa del Front National se traduce en un cambio progresivo en la agenda política francesa últimamente derechizada, o si por el contrario sigue desarrollándose la extrema-derecha como “alternativa” a la situación de desempleo y crisis social que se vive en el país.

Manuel Tangorra, desde Toulouse

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