Cultura

27 enero, 2016

Arabia Saudita: condenan a muerte al poeta palestino Ashraf Fayadh

Se encuentra en curso una campaña internacional por la libertad del poeta árabe-palestino Ashraf Fayadh, condenado a muerte en Arabia Saudita por un poemario que supuestamente difunde “ideas negativas para la sociedad saudita”.

Continúa en suspenso la sentencia de muerte que pesa sobre el poeta árabe-palestino Ashraf Fayadh, de 35 años, acusado y condenado por el régimen saudí por los delitos de apostasía y por difundir “ideas negativas para la sociedad saudita”.

El poeta, nacido en un campo de refugiados palestino en Arabia Saudita (por lo que no goza del mismo estatus legal pleno que los saudíes), fue detenido en 2013 por el Comité para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, la policía religiosa del país, luego de que un estudiante universitario lo denunciara por supuestos comentarios obscenos contra Dios, el profeta Mahoma, el Estado saudí y otras declaraciones blasfemas.

Luego de esta inicial detención de 24 horas, volvió a ser arrestado en enero de 2014, acusado de blasfemia por su libro de poemas de amor Instruction Within, editado en 2008. Los fiscales denunciaban que en el mismo se burlaba de Dios, de los profetas y del Corán. Para colmo de males, al momento de su detención encontraron fotos de mujeres en su celular y además se le sumaron acusaciones sobre la promoción del ateísmo entre la juventud.

En los juicios que se sucedieron entre febrero y mayo de 2014, Fayadh negó los cargos, defendió sus poemas y manifestó arrepentimiento por cualquier declaración que pudiese ofender a la religión. Según denunciara Amnistía Internacional, durante todo el periodo de detención y juicio le fue negada la posibilidad de contar con un abogado defensor.

En mayo de 2014 un juez de la ciudad de Abha lo sentenció a cuatro años de prisión y a 800 latigazos, rechazando la petición de pena de muerte exigida por los fiscales. Sin embargo, el pasado 17 de noviembre un nuevo juez revisó la sentencia y decidió sentenciarlo a muerte, desestimando los testimonios del juicio anterior y considerando que el “arrepentimiento” del artista no era suficiente.

Según la vigente ley saudí, basada en una interpretación de la sharia o ley islámica, la blasfemia y la apostasía están penadas con la muerte. El reino árabe ejecutó a 152 personas en 2015 (la mayor cantidad desde 1995), cifra a la que deben sumarse otras 47 ejecuciones llevadas adelante el pasado 2 de enero (en su mayoría decapitaciones públicas por crímenes como homicidios, tráfico de drogas, apostasía y brujería).

A pesar de este raíd sangriento desatado por la monarquía saudita, sus aliados estadounidenses e israelíes, automáticos y desaforados defensores de los derechos humanos en las naciones “enemigas” y “antidemocráticas”, hasta el momento han decidido mantener un llamativo silencio.

Para evitar peligrosas confusiones, el Ministerio de Justicia ya anunció que caerá con todo el peso de la ley sobre cualquier individuo o medio de comunicación que compare estas decapitaciones justicieras con las bestiales ejecuciones del Estado Islámico (incluyendo cualquier declaración vertida en las redes sociales).

El embajador de Arabia Saudita ante la ONU, Abdallah al-Mouallimi, sostuvo en una entrevista con la BBC que “la aplicación de la ley islámica es la forma más elevada de derechos humanos”. Y agregó: “Creemos que tenemos unos estándares muy altos. Si eso no gusta a alguien aquí o allá ese es su problema, no el nuestro”.

Pese a tan esclarecedoras declaraciones, el movimiento internacional por la libertad de Fayadh no ha dejado de crecer en las últimas semanas. Organizaciones como Humans Rights Watch, Change.org o las diversas asociaciones de escritores Pen International han hecho iniciativas para frenar la sentencia. Aunque en las últimas semanas ha habido movilizaciones y pronunciamientos de diversos Pen de Europa y de América Latina, el recientemente reconstuido Pen argentino (presidido por los escritores Luisa Valenzuela y Carlos Gamerro) aún no ha hecho pública ninguna posición al respecto.

Amnistía Internacional también presentó una demanda sobre el caso en la que le exige al rey de Arabia Saudita “liberar a Ashraf Fayadh de inmediato y sin condiciones, ya que es un preso de conciencia, recluido únicamente por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión”.

Fayadh también formaba parte de la organización internacional Edge of Arabia, que organizaba eventos artísticos y promovía el intercambio cultural entre Europa y los países árabes. Recientemente el poeta condenado había sido curador de una muestra en Jeddah en colaboración con la Tate Modern de Londres y había participado también en la última convocatoria de la Bienal de Venecia.

Referentes de Edge of Arabia, así como el escritor árabe iraní radicado en México, Mohsen Emadi, denuncian que la actual persecución contra el artista no tiene tanto que ver con su libro de poesías publicado hace diez años sino más bien con una suerte de “venganza” porque recientemente Ashraf decidió compartir un video en el que se ve a dos miembros de la policía religiosa saudita golpeando brutalmente a un hombre.

Emadi sostuvo en una entrevista que hay poetas árabes “con textos más duros que los de Fayadh” que no son perseguidos por herejía y que la actual condena debe entenderse como una represalia por su poesía “directa y luchadora” que apunta a un nivel político en el que “lo que importa es el crudo. Él juega con esta imagen del petróleo y de Dios, lo cual es duro para un país cuya concepción religiosa está basada en este combustible”.

En caso de que la sentencia fuera ratificada (proceso legal ya demorado, porque hubiera debido hacerse pública una resolución sobre la apelación de la defensa a mediados de enero), sólo el rey saudí Salmán bin Abdulaziz tendría potestad para decidir que se le perdone la vida al poeta condenado.

Pedro Perucca – @PedroP71

 

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y cada vez que te quites los zapatos

te lavarás los pies

Harás tuyas las experiencias

de quienes vendrán detrás de ti

Escribirás tu nombre al revés en el espejo

Comerás con la mano derecha

y dejarás el resto

para quienes merecen más que tú

tu boca empapada

de petróleo.

(Poesía de Ashraf Fayadh que forma parte de su libro Instruction Within, en la traducción del francés de Mary Espinosa, publicada en Pen Mexico)

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