América Latina

31 marzo, 2016

ELN y gobierno colombiano inician diálogos de paz

El anuncio se realizó en Caracas, Venezuela, durante la tarde del miércoles 30 de marzo. Las conversaciones entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno de Colombia se habían iniciado a fines de 2013, cuando se designaron las delegaciones de ambas partes.

El anuncio se realizó en Caracas, Venezuela, durante la tarde del miércoles 30 de marzo. Las conversaciones entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno de Colombia se habían iniciado a fines de 2013, cuando se designaron las delegaciones de ambas partes.

Aunque estos representantes ya se reunieron en Brasil, Ecuador y Venezuela entre enero de 2014 y marzo de 2016, con este anuncio se da inicio a un proceso de carácter público, en una mesa unificada que discutirá en base a una agenda pautada.

Los seis puntos fundamentales que se abordarán en este proceso son participación de la sociedad, democracia para la paz, víctimas, transformaciones para la paz, seguridad para la paz y dejación de las armas y garantías para el ejercicio de la acción política.

Si bien esta agenda traza un camino de diálogo, es evidente que hay intereses contrapuestos entre ambas partes. Se espera que el gobierno se centre sobre la dejación de las armas y la responsabilidad del ELN sobre las víctimas, mientras que el ELN insistirá sobre la responsabilidad de los grupos económicos y las fuerzas militares en la violación de derechos humanos, como en la necesidad de transformaciones de fondo que garanticen una nueva etapa de paz. La participación de la ciudadanía en estos debates constituye una de las exigencias fundamentales para el desarrollo del diálogo.

Cada delegación estará conformada por hasta 30 representantes. Entre la delegación del gobierno colombiano se encuentran Frank Peark -quien la encabeza y también participa en el proceso de diálogo con las FARC que se desarrolla en La Habana-, José Noé Ríos, Eduardo Herrera Berbel, Jaime Avedaño, Paola Celis y Juan Esteban Ugarriza.

Por el lado del ELN participa Antonio García (jefe de la delegación), Pablo Beltrán, Omaira Elena Vázquez, Manuel Gustavo Martínez, Jaime Torres y David Canijas Caijao.

De acuerdo al texto firmado por los miembros, la mesa instalada tiene como objetivo “suscribir un Acuerdo Final para terminar el conflicto armado y acordar transformaciones en búsqueda de una Colombia en paz y equidad”. Las sesiones se llevarán adelante en Ecuador, Venezuela, Chile y Cuba que, junto a Noruega, son los países garantes de este proceso.

El presidente Juan Manuel Santos emitió un mensaje televisivo a pocos minutos de la firma del inicio de los diálogos en el que manifestó que las negociaciones con el ELN traerán “una paz más duradera y estable”. “En cuanto al tema de terminación del conflicto armado, el objetivo es el mismo: erradicar la violencia de la política y propiciar el tránsito del ELN a la política legal, sin armas”, dijo el mandatario colombiano.

Santos se centró en resaltar el interés del gobierno colombiano, dejando en claro que su posición es que el conflicto es sólo uno y no puede haber “dos modelos de dejación de armas, dos modelos de refrendación y dos de esclarecimiento de la verdad”. Y agregó: “En este punto debemos acordar un cronograma preciso para la dejación de armas por parte del ELN, con garantías de transparencia para la sociedad colombiana. La paz no puede ser, ni será jamás, una paz armada”.

Con respecto a los diálogos de paz que se vienen llevando adelante en La Habana, con las FARC, Santos señalo que “los procesos con las FARC y el ELN son distintos pero el fin del conflicto es sólo uno”.

Horas más tarde de la firma del inicio de los diálogos, los jefes de la delegación del ELN brindaron una conferencia de prensa desde Caracas. Antonio García manifestó que “un proceso de negociaciones no es un acuerdo que se firma, es un proceso que lleva tiempo y que debe incluir a la sociedad”. “Todos tenemos responsabilidad de cómo miramos para atrás para construir un futuro que nos interprete a todos”, agregó.

Durante esta conferencia, los miembros del ELN manifestaron preocupación porque el paramilitarismo no sea un obstáculo para la paz. En las últimas semanas, decenas de militantes sociales han sido asesinados, en una práctica recurrente de sicariato, que ha recrudecido en el último año.

Para el ELN, no es posible avanzar en un proceso de paz sin considerar la participación de la sociedad en el debate sobre las transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales necesarias que garanticen condiciones de vida digna para el pueblo colombiano.

Finalizada la reunión entre las partes, el presidente venezolano Nicolás Maduro recibió a ambas delegaciones y ratificó “el apoyo moral, político, diplomático, ético y humano del gobierno bolivariano y el pueblo de Venezuela en el inicio de los diálogos de paz públicos entre ELN y el Gobierno de Colombia”. Maduro insistió en que el inicio de estos diálogos constituye una “muy buena noticia para la paz de Suramérica”. Al respecto, el ELN destacó la importancia de la participación de Venezuela como garante de los diálogos, ya que permitirá estrechar los lazos de los Estados, debido a que comparten una historia, problemas, retos y adversarios.

Por su parte, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez cuestionó la decisión del gobierno colombiano de llevar adelante los diálogos en Caracas, calificando al presidente Maduro de “dictador” y al diálogo como un proceso “incierto”.

Uribe fue el único presidente en las últimas dos décadas de historia colombiana en oponerse a la generación de un diálogo y el establecimiento de un proceso de paz con las guerrillas colombianas. El recrudecimiento de la violencia estatal durante su gobierno dejó como saldo 32 mil desaparecidos y más del 150% de incremento de casos de “falsos positivos”, como se les llama a civiles asesinados con identidad falseada por las mismas instituciones estatales para hacerlos pasar por guerrilleros.

La masificación y expansión del paramilitarismo constituye la herencia más peligrosa del gobierno uribista, y la amenaza más fuerte al desarrollo de los procesos de paz en curso.

Micaela Ryan – @LaMicaRyan

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