Cultura

31 mayo, 2016

ShowMatch 2016: una ley que diga que somos todos felices

Este 30 de mayo volvió el programa más esperado de la TV argentina. Showmatch reabrió con una apertura a todo lujo y Tinelli apuesta a la vuelta de Gran Cuñado en un año fuertemente político. Urtubey, Larreta y Massa en el clip de apertura.

Apenas pasadas las 22.30 de este 30 de mayo lo primero que vimos en la pantalla con el logo del solcito es a Frank Underwood diciendo en argentino: “Por fin se decidieron volver” (sic, no “a volver”). Frank mira a cámara con ese gesto que en un instante te dice que todo es mentira y comienza la 27ª edición de Showmatch.

En ese clip de apertura, cuya gracia aparentemente reside en las voces del doblaje, Underwood anuncia la vuelta del Gran Cuñado. Sobrevuelan recuerdos indelebles de esa previa del 2001 en la que un De la Rúa extraviado prometía mejoría económica en el programa, a apenas 364 días de abordar el helicóptero. Saludos a Laura y que se vaya todo al carajo.

Frank asegura que en el segmento de imitaciones políticas “van a estar todos presentes”. Además de Macri y Cristina, estarán Oyarbide, Vidal, Michetti, Scioli, Larreta, Máximo, Awada, Massa, Moyano, Boudou y, por supuesto, Báez. Los responsables de encarnar a Xipolitakis y Otavis se enfrentarán al desafío de encontrar algo que supere a la realidad.

El protagonistas de House of Cards se despide afirmando que ama la cumbia cheta (recordemos que Los Totora le dedicaron un tema) y se anuncia el décimo Bailando por un sueño con un chiste de fútbol. La web de Canal 13 titula “La desopilante parodia de Frank Underwood sobre cómo será el nuevo ShowMatch”. Una vez más, Clarín miente.

sm4Cuenta regresiva como si estuviera por despegar el Apolo 11. Plano a mano, brazo, persona tatuadísima. Candelaria Tinelli interpreta la canción del #Bailando2016. Luego Marcelo destacará, orgulloso y emocionado, que “es la primera vez en 27 años que una mujer hace el tema de presentación de este programa”. Qué suerte que justo haya sido su hija.

En plan Broadway se sucede casi una hora de coreografías. A no preocuparse si no se reconocen los musicales que Marcelo los enumerará al final como para que no queden dudas de qué entradas sacar (Drácula, Tango corrupto, Franciscus o Peter Pan). Lali Espósito encara con más energía que recursos un homenaje a Prince y Bowie. Contorsionistas del Cirque du Soleil muestran sus conocidas virtudes mientras una coreo tipo Fuerza Bruta corretea por las paredes de Ideas del Sur.

Corte al pasillo más presentable, ancho y bien iluminado de la Villa 31 donde unos raperos riman estilo “Detonando parlantes, no soy un maleante, soy un simple cantante”. Una delgadísima Pampita plena de transparencias danza rodeada de vallas. Desde balcones y terrazas los pobres la miran con envidia y deseo. Al final una murga ocupa el pasillo. Esta vez Pato Bullrich no le manda a la Gendarmería.

Si hay miseria, que no se note. Desde el Obelisco, a 20 metros de altura, en un escenario simil drone volador, baila un tango Mora Godoy mientras acróbatas hacen bungee jumping. La coreo voladora es acompañada por 1400 bailarines terrestres en la 9 de Julio. Va a estar bueno Buenos Aires. Casi como el primer mundo. Aquí también podemos hacerlo.

Vuelta al piso donde todos los protagonistas de los musicales se suman a la fiesta. Crece la tensión, arranca “Twist y gritos” y por fin entra Marcelo. En su primer morisqueta televisiva en épocas de macrismo simula lamer la cámara. Estamos exultantes. Chequea su celular en vivo y muestra la hora: 23:16. “¡Alegría, mierda!”, diría Dady Brieva.

Después del baile de rigor, Marcelo toma la palabra y agradece a público, televidentes y a Gustavo Yankelevich. Estamos en el estudio Romina Yan. Es el momento emotivo de la noche. Relajamos con un chiste de fútbol.

Luego viene el “clásico” intercambio de chicanas guionadas con el Chueco. Suar le manda un beso a la gente de Lanús y discuten de fútbol. Todos ríen, hermanados en la comedia y el deporte. Marcelo usa el chivo de la obra de Griselda Siciliani para responder a la provocación futbolera denunciando que a la mujer ‘de’ Suar “se la apoyan” en la obra. El dueño del circo, agudo como siempre, responde: “Yo también vi una película de ‘tu’ mujer. Quiero felicitar a Guillermina, pero Vicuña le pega un beso muy fuerte”. En días en los que se sucedieron tres femicidios de menores ShowMatch elige justo esa veta. La página del Trece titula, sutil: “¡Con la bruja no! Los chistes picantes de Tinelli y Suar sobre Guillermina Valdés y Siciliani”.

Es el momento del clásico corto anual autocelebratorio del “Cabezón”. Recién llegado a Ezeiza pretende ir al estudio pero se suceden insólitas situaciones. Un plato. Una azafata (Luisana Lopilato) lo convence de pasar mercadería de contrabando, el “Pollo” Vignolo le hace Migraciones, Bertucelli es empleada del free shop y el hermano de Lopilato lo espera con un cartel de “Sr. Ugo Tinelli”.

El remisero es Chano Charpentier. El programa juega al límite. Del lado de allá. La voz de la banda Tan Biónica, designados embajadores culturales de la ciudad, canta y maneja. Al dejar a su pasajero, sale arando y le afana las valijas. Iván de Pineda barre la vereda, pero no logra hablar como portero (como empleado medio, al decir de González Fraga). Mencionan a los trapitos y aparece Barovero. Chistes de fútbol. Tinelli se cruza con una Leticia Brédice histérica en un cajero (“Yo sé que cambié, por supuesto que cambié. La clave del cajero”). Cuac. Nico Vázquez le lleva mal el auto con la grúa.

Urtubey atiende un carrito de la costanera que vende empanadas salteñas, un gimnástico Larreta que trota por Palermo le explica cómo llegar al canal con el sistema de bicicletas porteño (“Cómo conocés la ciudad. Qué mostro el pelado, por Dios”), desde un puesto de diarios Sergio Massa ilumina con la clarividencia política de siempre: “Yo soy opositor y quiero que al país le vaya bien. Pero sube todo, lo único que baja es la temperatura”.

sm3Wanchope Ávila vende globos y, por supuesto, esto genera chistes de fútbol. Luciana Aymar limpia un supermercado. Hay chistes de hockey antes de que la deportista recomiende cuidado con la fruta porque si no “viene el gerente y me caga a palazos”. Faltan tres días para otro Ni una menos. Araceli González es una cajera mala onda que le dice algo de la AFA y con Ortigoza, que hace seguridad, se cruzan más chistes de fútbol.

Al final Marcelo tiene que tomar el 39. Maneja Pablo Codevilla y un Adrián Suar pasajero le presta la SUBE. Bromean con que el conductor “no quiere cortes”. Showmatch es uno de los pocos que no los necesita ya que los chivos le permiten prescindir ellos. Después de unos postreros chistes de fútbol desde el estribo, Marcelo llega al canal y arranca el show más esperado de la TV.

Está bien que ahora ya es otra cosa y que las exigencias del cargo son tremendas, pero después de haber designado a Tinelli como personalidad destacada de la cultura, tal vez Mauri hubiera debido pegar un llamadito al menos. Pero a falta del presidente -que seguramente aparecerá más temprano que tarde-, Tinelli puede acreditarse la presencia de tres millonarios dirigentes de primera línea haciendo de “tipos comunes” en esa tremenda galería de estereotipos de la argentinidad que fue la apertura. No es poco.

Cierra Lali Espósito en plan Jessica Alba/JLo/Beyoncé. Selena Gómez, Ariana Grande, cosas así. Joven estrella pop busca proyección en el mercado latino. Llena de encajes trata de demostrar que ha dejado atrás los hábitos. Está claro que cambiamos. Selfie con Marcelo y chau, chau, chau, chau.

Pedro Perucca – @PedroP71

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