América Latina

13 junio, 2016

Colombia: el paro agrario fue suspendido y comienza la negociación

Luego de catorce días de movilización, las organizaciones integrantes de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular y el gobierno de Juan Manuel Santos, alcanzaron un acuerdo para instalar una nueva mesa de negociación el domingo 12 de junio. El paro agrario fue suspendido para dar lugar a las negociaciones.

Luego de catorce días de movilización, las organizaciones integrantes de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular y el gobierno de Juan Manuel Santos, alcanzaron un acuerdo para instalar una nueva mesa de negociación el domingo 12 de junio. El paro agrario fue suspendido para dar lugar a las negociaciones.

El pasado 30 de mayo comenzó la Minga Agraria, Étnica y Popular en todo el territorio colombiano. El paro agrario, que adoptó ese nombre, fue impulsado con el objetivo de establecer un diálogo y una mesa de negociación efectiva. Esta nueva medida de protesta fue llevada adelante tras el abandono, por parte del gobierno colombiano, de los acuerdos alcanzados durante el paro agrario de 2013.

La Minga Agraria, Étnica y Popular tuvo como objetivo denunciar el avance de los tratados de libre comercio sobre la economía de los pequeños productores campesinos. En esta línea, se exigió la suspensión de los programas mineros – que obliga al desplazamiento forzado de los campesinos-, y la derogación del proyecto de ley conocido como ZIDRES, que actualmente se debate en la Cámara de Diputados de Colombia.

Esta ley pretende crear y desarrollar las Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social (ZIDRES), un instrumento mediante el cual se legaliza la acumulación irregular de predios catalogados como “baldíos”, en manos de empresas nacionales y extranjeras.Un informe presentado por distintas organizaciones sociales y ONGs sostiene que el proyecto favorece la acumulación de tierras y pretende evadir las restricciones legales, representando una amenaza para el campesinado y sus desarrollo rural.

Se trata de la disputa de dos modelos económicos, culturales, sociales y políticos para el campo colombiano que se oponen. El gobierno de Santos busca imponer un modelo de desarrollo neoliberal, basado en la instalación de empresas multinacionales para la explotación de los recursos naturales. La consecuencia directa de este modelo es la expulsión y el desplazamiento forzado de los campesinos hacia las ciudades. Los efectos son devastadores no solamente para el campesinado, sino también para las poblaciones urbanas, cuyo alimentación proviene en un 70% de la producción campesina.

Un punto central de las movilizaciones fue repudiar el avance del paramilitarismo en el campo colombiano y el ataque sistemático contra líderes sociales y campesinos. En este sentido, exigieron constantemente respeto por la identidad y las formas de vida de los habitantes del campo colombiano.

Es importante señalar que tres personas fueron asesinadas durante estas protestas pacíficas por parte de las fuerzas de represión, donde el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) actúa como principal fuerza de choque contra las movilizaciones. Asimismo, más de 100 personas fueron heridas de gravedad, como consecuencia de la violencia descargada por las fuerzas policiales. La aplicación de la violencia contra las protestas campesinas es una política recurrente de los gobiernos colombianos, como contracara de la aplicación de un programa económico de destrucción de sus economías y derechos en el campo.

Acuerdos alcanzados hasta el momento

La decisión de suspender el paro agrario fue asumida por la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular  -articulación de organizaciones conformada durante el paro agrario de 2013- el domingo 12 de junio. Esta decisión se basa en el acuerdo alcanzado ese mismo día con los ministerios del Interior y de Agricultura del gobierno de Santos en la ciudad de Santander de Quilichao.

El acuerdo incluyó la firma de diez actas específicas y una general, entre la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular y los representantes del gobierno. Entre ellos, se encontraban el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri y el ministro de Medioambiente, Luis Guillermo Murillo.

El próximo 17 de junio se dará inicio en Bogotá a la mesa de negociación que estará conformada por los representantes de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular y las altas autoridades de las carteras mencionadas, junto a representantes del Departamento Nacional de Planeación.

Mientras, se alcanzaron acuerdos previos en torno a las garantías para la movilización, el reconocimiento de los Territorios Campesinos Agroalimentarios (TCA), la construcción de apuestas de paz y autonomías de control social-territorial, y la construcción de una política pública minero-energética.

En la tarde del domingo 12 de junio, cuando se dio a conocer el primer paso de este acuerdo y la suspensión del paro agrario, organizaciones integrantes de la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular, como Marcha Patriótica y Congreso de los Pueblos saludaron las conclusiones de esta primera jornada a través de sus cuentas de Twitter, a través de consignas como #ParaSirvió y #LaMingaNacionalGanó. La información sobre esta jornada fue dada a conocer a través de la cuenta Twitter de la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular, @CumbreAgrariaOf, donde se informará sobre los avances de los próximos días.

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