América Latina

22 junio, 2016

El último día de la guerra: acuerdo histórico de paz en Colombia

El Gobierno de Colombia y las FARC-EP anunciaron en un comunicado el éxito de las negociaciones de paz, que habían iniciado en 2012 en Colombia. Se acerca así el fin de un conflicto que lleva más de medio siglo.

El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) anunciaron este 22 de junio que las negociaciones por el fin de las hostilidades armadas llegaron a buen puerto. “Informamos a la opinión pública que hemos llegado con éxito al Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo”, afirma el comunicado conjunto número 75, firmado por ambas partes en La Habana.

Este 23 de junio, en la capital cubana, se harán públicos los términos del acuerdo en un acto que encabezarán el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el comandante en jefe de las FARC-EP, Timoleón Jiménez. También estarán presentes los jefes de Estado de los países garantes: el presidente de Cuba, Raúl Castro, y el canciller de Noruega, Borge Brende. Entre otros integrantes de la comunidad internacional, formarán parte de la ceremonia Nicolás Maduro, presidente de Venezuela; Michelle Bachelet, presidenta de Chile; y Ban Ki-Moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Cuatro años después

Las negociaciones para una desmovilización definitiva de las FARC-EP comenzaron oficialmente en Oslo, Noruega, en septiembre de 2012. La salida de Álvaro Uribe del poder, y la llegada de Juan Manuel Santos significaron un cambio de política respecto al conflicto armado. Si bien inicialmente Santos, miembro de una familia poderosa dueña de muchos medios de comunicación colombianos y ministro de Defensa entre 2006 y 2009, se presentaba como la continuidad de la política de agresión uribista, poco después de asumir anunció sus intenciones de retomar las charlas y las primeras reuniones exploratorias tuvieron lugar en 2011.

Tras un largo proceso de reuniones previas, en las cuales se buscó definir una agenda en común, el 26 de agosto de 2012 se firmó el “Acuerdo General para la terminación del conflicto y el establicimiento de un paz duradera”. En ese acta se definían seis puntos de discusión: la política de desarrollo agrario; la participación política; el fin del conflicto, es decir los términos del cese definitivo de hostilidades; la solución al problema de las drogas ilícitas; el resarcimiento a las víctimas del conflicto; y los mecanismos de implementación.

Durante casi cuatro años, con avances y retrocesos, se discutieron largamente todos los puntos y se fue llegando a acuerdos parciales que fueron presentados a través de comunicados conjuntos entre las dos partes. En ese proceso, las FARC-EP declararon nada menos que seis ceses unilaterales de las hostilidades. El último de ellos se combinó con una serie de “medidas de desescalamiento” acordadas en la mesa de La Habana, y derivó en que los últimos diez meses sean los de menor intensidad de la historia del conflicto, según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos.

Al cumplirse tres años del inicio de las negociaciones, en septiembre de 2015, las FARC y el gobierno anunciaron que el acuerdo definitivo se firmaría en marzo de 2016. Si bien ese plazo no se cumplió, por diversos desacuerdos en cuestiones de forma, se vio superado por apenas tres meses. Los términos definitivos aún se desconocen y se harán públicos este jueves.

Más de medio siglo de lucha armada

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se fundaron en 1964, después del ataque del Gobierno contra la comuna de campesinos alzados conocida como “República de Marquetalia”, que integraba entre otros Manuel Marulanda, “Tirofijo”, histórico jefe del movimiento armado hasta su muerte en 2008.

A pesar de su control sobre pequeñas áreas del valle del Cauca y Antioquia, entre otras zonas, el crecimiento de las FARC-EP recién se dio a gran escala en la década de 1980. Junto con otras organizaciones como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Movimiento 19 de Abril (M-19) y el Ejército Popular de Liberación (EPL), formaron en 1987 la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, para participar de negociaciones de paz con el gobierno de Virgilio Barco.

En ese mismo proceso, se formó la Unión Patriótica (UP), partido de izquierda conducido por el Secretariado de las FARC que logró unir a una gran cantidad de movimientos sociales y posicionarse como opción política para la sociedad colombiana. El gobierno colombiano fue acusado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos de “genocidio político”, por los asesinatos de líderes de la UP, entre ellos los candidatos a presidente Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa.

Las FARC-EP se consolidaron en la década de 1990 como la organización armada más poderosa del conflicto colombiano, en medio de una ampliación de la disputa por la aparición de los Carteles de narcotráfico y los grupos paramilitares de extrema derecha.

Tras la implementación del Plan Colombia, en 2002, el poderío de las FARC-EP se vio diezmado, y se calcula que en la última década la organización perdió la mitad de su capacidad de movilización. En ese proceso, y ya sin el liderazgo político, militar y simbólico, llegaron a las conversaciones con el gobierno de Santos.

Cincuenta y dos años después de su fundación, se abre la posibilidad de su inclusión definitiva en la vida política del país y la implementación de una paz duradera, que ponga fin al conflicto más largo de la historia de América Latina.

Nicolás Zyssholtz – @likasisol

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