América Latina

3 julio, 2016

Conflicto docente en México: sin tiempo para el diálogo

Por Juliana Arens, desde Ciudad de México. A poco de cumplirse dos semanas de la masacre de Nochitlán, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, advirtió que “se ha agotado el tiempo”. De esta manera, anunció el inminente levantamiento por la fuerza de los bloqueos que en diversos puntos del país mantienen los docentes de la CNTE y la sociedad civil en repudio de la Reforma Educativa.

A poco de cumplirse dos semanas de la masacre de Nochitlán, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, advirtió que “se ha agotado el tiempo”. De esta manera, anunció el inminente levantamiento por la fuerza de los bloqueos que en diversos puntos del país mantienen los docentes de la CNTE y la sociedad civil en repudio de la reforma educativa.

A pesar de la supuesta disposición al debate que ha manifestado el gobierno federal, la dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) denunció las evasivas que hicieron de las dos mesas de diálogo, mesas ‘platicadoras’ sin propuestas claras. En comunicación con Notas, Juan Melchor, dirigente nacional de la CNTE, sentenció que la última mesa -realizada el 27 de junio- fue “un retroceso a la posibilidad de consenso”, en tanto no se puso fecha para un tercer encuentro.

De acuerdo a las explicaciones brindadas por Melchor, el gobierno evitó debatir la problemática central: la reforma educativa. En la primera mesa sólo se habían expresado los planteamientos centrales, por tanto, se esperaba que en una segunda se pudiera avanzar en las propuestas de resolución al conflicto. Sin embargo, la estrategia del gobierno fue sólo comprometerse al esclarecimiento de los hechos de Nochitlán, garantizando una reunión con los pobladores de esa localidad y los familiares de las víctimas.

De esta manera, corren el eje de la discusión que planteó desde un comienzo la CNTE. Este se resume en tres puntos: la derogación de la reforma a la ley en los artículos 3º y 73º; la transformación del sistema educativo nacional, empezando por la gratuidad, la laicidad y la obligatoriedad; y, finalmente, el  tratamiento y esclarecimiento de las consecuencias de la reforma que en poco más de tres años ha dejado un saldo de 64 presos políticos, 43 desaparecidos y 15 asesinados.

Son evidentes las contradicciones entre la retórica del diálogo y los mensajes a la prensa que han dado el presidente Peña Nieto y el secretario de Gobernación, Osorio Chong. Mientras que el gobierno había planteado que efectivamente iban a tratarse las leyes complementarias a la reforma constitucional, luego declararon a los medios que la “la ley no se negocia”, expresión utilizada por Peña Nieto desde Canadá y por Osorio Chong a la prensa nacional.

“El diálogo no implica que nos escuchen y ya. El diálogo implica que se resuelvan los problemas. Nosotros requerimos que la mesa sea seria y estamos esperando eso. La movilización de ayer tuvo esa intensión”, dijo Melchor explicitando que la CNTE ha decidido continuar con su plan de acción. “Hay una máxima que plantea que cuando las leyes son injustas, lo que el pueblo debe hacer es desobedecer. Y eso es lo que hemos hecho durante tres años: nos hemos organizado en el marco de la resistencia civil y pacífica”, agregó.

Necropolítica a la mexicana

Mientras el gobierno amenaza con levantar los bloqueos y cerrar las instancias de diálogo, aún duele la masacre de Nochitlán, que no es la única con la que carga el sexenio de Peña Nieto. El pueblo mexicano sigue pidiendo justicia por la masacre de Tlatlaya, ocurrida en el estado de México, donde el ejército fusiló a 22 presuntos delincuentes el 30 de junio de 2014. Esta primera masacre le dio un sello a la administración de Peña Nieto, que luego se profundizó con la masacre en Iguala, con el saldo de 3 muertos y 43 desaparecidos el 26 de septiembre de 2014. El 22 de mayo de 2015, la masacre de Tanhuato dejó 42 muertos. La última, la masacre de Nochitlán, contó 11 muertos el 19 de junio de 2016.

Todas estas fueron protagonizadas por las fuerzas policiales o militares del Estado y aún siguen impunes. Los crímenes mencionados son crímenes de Estado y reflejan, no sólo la crisis humanitaria que actualmente atraviesa México, sino también el uso de la muerte como forma de gobernanza.

En cuanto a los caídos de Nochitlán, Melchor expresó: “No podemos decir de ninguna manera que son costos de la lucha, nosotros no estamos dispuestos a seguir pagando tributos de sangre por los derechos de la población. No hay enfrentamiento de los pobladores con la policía federal, si así fuese ya hubieran presentado los federales heridos, pero no hay ninguno. Estos son crímenes de Estado, así se deben de catalogar”.

Asimismo, es posible trazar una fuerte vinculación entre la lucha de la CNTE y la de los estudiantes de las Normales mexicanas: ambos se organizan contra la reforma educativa. Cabe destacar que la CNTE ha hecho propios cada uno de los planes de acción que ha acordado la Asamblea Nacional Popular convocada por la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero. En este sentido, Juan Melchor aseguró que la desaparición de los 43 normalistas y la masacre de Iguala se sucedieron ante la organización de los estudiantes contra la reforma y el desfinanciamiento al que estaban siendo víctimas por parte del Estado.

Los docentes de la CNTE, que desde el 15 de mayo están acampando en Ciudad de México, vienen resistiendo a las presiones del gobierno, sin recibir su salario desde hace un mes y con una gran campaña mediática de desprestigio. Inclusive han circulado versiones según las cuales los habitantes de amplias zonas de Oaxaca padecen hambre y carencia de combustibles debido al supuesto desabastecimiento causado por los bloqueos carreteros que miembros de la coordinadora y sus sectores sociales de apoyo mantienen en hasta 37 puntos del estado.

Justamente, luego de dos semanas de campaña mediática, Osorio Chong usó esos mismos argumentos para justificar la decisión del gobierno. “Se ha puesto a los ciudadanos en medio de este conflicto lastimándoles y lesionándoles. Muchas comunidades, familias de Oaxaca y Chiapas se encuentran en una situación crítica, se ha agotado el tiempo. Las afectaciones a la ciudadanía deben de terminase. Por ello, en breve, se estarán tomando las decisiones necesarias para permitir el tránsito en vías estratégicas y el abastecimiento de las comunidades”, dijo en rueda de prensa.

Definitivamente, la presión gubernamental y mediática, que señala a la ciudadanía como víctima y a los docentes como victimarios, abona a la construcción de legitimidad para que se haga uso de la fuerza. Esta salida resulta sumamente peligrosa en un contexto de muerte e impunidad condenado no sólo por diversos sectores mexicanos que, a pesar de todo, siguen resistiendo y disputando la construcción del país.

Juliana Arens y Juan Martín Gastiazoro, desde México DF.

Foto: Desinformémonos.org

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