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#CristinaConNavarro: mucho ruido y poco fuego

#CristinaConNavarro: mucho ruido y poco fuego
julio 04
10:41 2016

La reaparición de Cristina, uno de los hechos políticos más relevantes de las últimas semanas, se dio en el contexto de una noche televisiva muy competitiva por la vuelta de Lanata y de Susana Giménez a la pantalla chica. Finalmente el programa de Navarro se impuso en cable, como viene sucediendo, pero no pudo ganarle al 13 ni al 11, aunque sí en algún momento a La Cornisa, de América TV.

La expectativa era enorme también porque la ex presidenta ha concedido muy pocas entrevistas exclusivas. A las 21.40 finalmente Cristina salió al aire por vía telefónica en C5N. El desencanto de Navarro era evidente, ya que hasta último momento se barajó la posibilidad de una presencia de la ex mandataria en el estudio.

Lejos del fuego purificador

“Me resulta extraño hablar después de casi siete meses de haber terminado mi mandato”, arrancó una Cristina extremadamente conciliadora, en un tono que no abandonaría en ningún momento del reportaje, pese a que en la misma presentación de Navarro se anticipaba: “Se cansó de recibir agravios y ahora va a contestar todas las acusaciones de las que ha sido víctima en estos meses”.

Luego de un breve paneo por la situación económica a seis meses del gobierno de Macri (una “gran transferencia de recursos al sector primario concentrado y al sector financiero” y un “ajuste brutal e innecesario de tarifas” que “han bajado el nivel de vida de los argentinos”), la ex presidenta afirmó: “La verdad que yo no quiero que le vaya mal al gobierno, sinceramente, porque no quiero que le vaya mal a la gente”.

Ésta será solo la primera de una serie de frases destacables de la noche. Lejos del fuego purificador que parecían esperar algunos de sus adeptos, para seguir con la comparación propuesta por Gabriela Cerruti en un reciente artículo, la “Madre de dragones” más bien eligió mantenerse en los esperables senderos de la enumeración de los logros de su gobierno: capitalización del país, desendeudamiento, recuperación de YPF, Aerolíneas, paritarias, derechos humanos.

Ante la pregunta de Navarro acerca del papel de la oposición respecto del nuevo gobierno, Cristina apostó al “rol que tiene que jugar el Parlamento”, en una dinámica de oposición que no sea de obstrucción (“como nos hicieron a nosotros”), porque “estamos en una democracia y es un gobierno que tiene que durar cuatro años”. No se trata de un problema de falta de oposición sino de “plantear ideas alternativas” que puedan persuadir al conjunto de la sociedad, concluyó.

Después de negar que su vuelta a Buenos Aires se haya debido a la citación del juez Claudio Bonadío, explicó que su regreso se debió al inminente cumpleaños de su hija y a otras “cuestiones políticas” tales como “hablar con compañeros, con dirigentes, y para tener una visión de primera mano desde lo social, me interesa palpar la temperatura de la calle”.

En ese sentido, Cristina afirmó que le pareció que “la gente está triste” y con una percepción de que “las cosas no están bien”. “La verdad que no pensé que el deterioro fuera tan rápido y de tanto impacto sobre la calidad de vida de la gente”, afirmó. Y luego le recomendó al actual gobierno “replantearse” y “rever” sus políticas en el área económica.

Auditoría para todos y todas

Inmediatamente planteó lo que sería la propuesta más concreta de los casi 50 minutos de entrevista: “A mí me gustaría que realmente se haga realmente una auditoría de la obra pública”. Ésta debería ser llevada adelante por “consultoras públicas y privadas” para determinar si realmente hubo sobreprecio, tanto a nivel nacional como de los gobiernos provinciales.

Consultada por el caso Hotesur, Cristina sostuvo que no le alquilaba habitaciones del hotel de El Calafate a Lázaro Báez sino el inmueble completo: “Nada extraño, alquilar inmuebles y obtener una renta. Yo no alquilo habitaciones, alquilo inmuebles”. Luego sostuvo que es “absurdo” que se la acuse de actos de corrupción por Hotesur, que implicaba un monto “irrisorio” dentro de miles de millones de dólares de obra pública.

En una de las pocas alusiones directas a las denuncias de corrupción que pesan sobre el macrismo, la ex presidenta mencionó la adjudicación directa de obras de soterramiento del tren Sarmiento a la empresa de Ángelo Calcaterra, primo del presidente. Poco más adelante cuestionaría al ministro Aranguren, sin nombrarlo, por ser accionista de Shell, pero en ningún momento hizo referencia alguna a los Panamá Papers y a las acusaciones que pesan sobre Macri y algunos de sus funcionarios, como Grindetti.

Ante la inevitable pregunta por el caso José López, esquivó meterse de lleno en el tema, como ya lo había hecho con Lázaro Báez: “Palabras como repudio, rechazo e indignación no alcanzan para definir lo que una siente frente a eso”.

Brexit, Alianza del Pacífico y todo lo demás

Ya en el área internacional, Cristina entregó algunas definiciones algo más contundentes: “Estamos en un mundo complicado y veo una clase política argentina muy endogámica, mirándose el ombligo”. Luego sostuvo que el reciente “Brexit” marca “el regreso a un mundo unipolar” y que se fortalece un nuevo “modelo de intervención” en la región.

En una de las afirmaciones más polémicas de la noche, planteó: “No creo que el problema sea entrar o no en la Alianza del Pacífico sino cómo vas a hacer jugar al país en la región y en el mundo, cómo lo vas a posicionar frente a China y a la Unión Europea”.

Cuando se le preguntó si se sentía perseguida por los jueces, la ex presidenta afirmó: “No es una sensación térmica como la temperatura, es algo claro y es evidente”. Luego señaló que el gobierno actual tiene “fueros judiciales y mediáticos” que lo defienden y mientras la persiguen a ella y a sus funcionarios como si el “único acto lícito de este gobierno fuera haber aprobado la fusión de Cablevisión”. “Me parece que hay una suerte de medición o de vara muy desigual, mediáticamente desigual, para analizar las cosas”.

Ante la pregunta acerca de la posibilidad de ser detenida, respondió: “Yo sé que todo eso tiene precio. Si hubiera hecho lo que hicieron otros no tendría ningún tipo de problemas. De la Rúa no tiene ningún problema. Si decidís representar los intereses de la minoría no te pasa nada. Y esto está comprobado”.

Para finalizar, aunque Navarro quería seguir preguntando ya que no le había tirado ni un titular más o menos interesante, Cristina sostuvo: “Cuando me despedí de esa plaza maravillosa fui muy clara. No hay salvadores sino que son funciones colectivas que se van constituyendo en una sociedad en algún momento”.

Ante la lógica repregunta acerca de su posible rol como líder en Buenos Aires y no en Santa Cruz, respondió: “Estamos extendiéndonos demasiado y no era lo que habíamos acordado”. Luego de mencionar puntualmente el caso de los vecinos de Villa Gesell que tomaron la empresa de gas en protesta por las tarifas dedicó los últimos minutos de entrevista a explicar por qué se congelan los caños de agua en El Calafate.

“¿Hay una posibilidad de que el gobierno cambie?”, preguntó un Navarro ya sin energía. “Me parece que es la obligación de todo dirigente alentar a la gente y darle esperanzas. ¿Porqué no podemos pensar que Cambiemos puede cambiar?”, cerró una Cristina infinitamente más conciliadora y fría de lo que seguramente muchos televidentes esperaban. Vientos de invierno.

Pedro Perucca – @PedroP71

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