Europa

12 julio, 2016

Theresa May, ¿la nueva “Dama de Hierro”?

La ex ministra del Interior fue elegida como lideresa del Partido Conservador y, por ende, nueva Primera Ministra del Reino Unido. Será la segunda mujer en ocupar el cargo, tras Margaret Thatcher. Aunque participó de la campaña a favor de permanecer en la Unión Europea, deberá efectivizar el “Brexit”.

Hay una nueva inquilina en 10 Downing Street. Desde este miércoles, Theresa May es la primera ministra del Reino Unido. La número 76 en ocupar el cargo desde su creación, en 1721, la decimoctava conservadora, y apenas la segunda mujer.

Tres semanas después del referéndum que decidió la salida del país de la Unión Europea, May asume para ser la cara visible del “Brexit”. Integrante del gabinete de David Cameron durante todo su mandato como ministra del Interior, se impuso por sobre la ministra de Energía, Andrea Leadsom; el canciller, Michael Gove; el secretario de Defensa, Liam Fox, y el de Trabajo, Stephen Crabb.

Su actitud recia, su cargo de líder conservadora e incluso su aspecto físico la hicieron merecedora rápidamente del apodo de “Dama de Hierro”, como se conocía a la primera ministra entre 1979 y 1990, Margaret Thatcher.

A pesar de todo

Apenas confirmado el Brexit, y con él la decisión de Cameron de renunciar a su cargo, todos los focos apuntaron a Boris Johnson, ex alcalde de Londres y líder de la campaña a favor de la salida de la Unión Europea. Junto con él asomaba Michael Gove como otro candidato potable. Pero la expectativa, en líneas generales, era que el nuevo primer ministro británico fuera un político conservador que hubiera hecho campaña abiertamente a favor del “Leave” para el referéndum.

May, de amplia trayectoria dentro del gobierno, ya era una de las figuras más reconocidas del gabinete de Cameron. Sin embargo, su candidatura aparecía en un segundo plano porque, al menos en los papeles, había acompañado al primer ministro en la postura de continuar integrando la UE.

Su poca presencia durante la campaña le granjeó acusaciones de estar jugando a dos puntas, e incluso miembros de su propio partido apuntaron a la prensa que, más allá de la imagen pública, en privado la entonces ministra del Interior se pronunciaba a favor del “Leave”.

Paradójicamente, la nueva primera ministra, surgida de la crisis posterior al referéndum, era la responsable directa de los controles a la inmigración, que fue uno de los temas principales de la campaña. Desde su reelección, en 2015, David Cameron había prometido limitar la llegada de extranjeros a una cuota menor a los 100 mil al año. Su fracaso en cumplir con ese meta fue utilizado en múltiples ocasiones como argumento de los partidarios del Brexit.

Ahora May, ubicada en el centro ideológico dentro de los conservadores, deberá contentar las demandas del ala derecha del partido respecto a este tema, mientras intenta controlar el desbande económico y diplomático producto de la salida de la UE.

¿Dama de Hierro?

Theresa May y Margaret Thatcher tienen, indudablemente, varios puntos de contacto en sus trayectorias políticas y de vida. Ambas estudiaron en la prestigiosa Universidad de Oxford, donde fueron presidentas de la Asociación de Conservadores. Ambas integraron el parlamento durante dos décadas como representantes de sus ciudades antes de asumir el cargo de Primera Ministra (PM). Tanto Theresa Brasier como Margaret Roberts usaron los apellidos de sus esposos para sus carreras políticas.

Pero por sobre todas las diferencias superficiales, ambas llegaron al máximo cargo en momentos de crisis interna y externa. Cuando Thatcher se convirtió en PM en 1979, tras derrotar al laborista James Callaghan en las elecciones, el contexto era de tensión económica tras una serie de protestas ocurridas el año anterior. Además, el conflicto en Irlanda estaba en el apogeo de su violencia, y Escocia acababa de aprobar en un referéndum la creación de una Asamblea Legislativa propia, aunque en el marco del Reino Unido. Poco tiempo antes, en 1975, el país había aceptado integrarse a la Comunidad Económica Europea, germen de la actual UE.

May, por su parte, asume en cargo en un 2016 de características similares. El Brexit es un hecho y será ella la encargada de negociar con Bruselas los términos de la salida, que debe darse en los próximos dos años. Irlanda lleva casi dos décadas de paz, pero Escocia tuvo en 2014 un referéndum por la independencia que se resolvió muy ajustadamente, y la posibilidad de que se repita en el corto plazo es cada vez más tangible. Además, el país continúa sufriendo los coletazos de la crisis económica que se inició en 2009 y la tensión racial ante la afluencia de inmigrantes africanos y de Medio Oriente sigue creciendo.

El diputado conservador Ken Clarke, que trabajó con Thatcher, las comparó directamente, y aseguró que May es una mujer “extremadamente difícil”. Según Norman Baker, antiguo funcionario de su ministerio del Interior, la nueva PM “no es muy liberal” y personalmente es “dura como las uñas”, capaz de mantenerse firme en sus posiciones, incluso ante el mismísimo David Cameron.

Hacer la tarea

Aún antes de asumir, Theresa May ya conoce el rótulo con el cual pasará a la historia. Si no ocurre nada raro, será para siempre la Primera Ministra del Brexit. Esa será, sin lugar a dudas, su principal responsabilidad.

En una columna para el diario británico The Guardian, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, aseguró: “Ahora que el país tiene total claridad sobre su nueva primera ministra, espero que después del verano el gobierno británico notifique su intención de irse (de la Unión Europea). Las conversaciones deben comenzar sin demora”. En tono conciliador, aseguró que el Reino Unido “no debe ser tratado como un desertor, sino como un miembro de la familia al que aún queremos aunque haya decido ir en otra dirección”.

El problema que debe solucionar May es el futuro económico de la quinta potencia mundial. Si la retirada de la UE se da sin un acuerdo económico previo, el Reino Unido deberá comerciar con el resto de Europa con las mismas tarifas que cualquier otro país del mundo. Ese escenario sería una catástrofe para el país, teniendo en cuenta que la amplia mayoría de las exportaciones británicas van a sus vecinos del continente.

¿Será Theresa May una nueva Dama de Hierro? ¿Podrá negociar con la Unión Europea una solución en buenos términos? Comparaciones al margen, esa será la pregunta que deberá responderse en los próximos meses.

Nicolás Zyssholtz – @likasisol

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