América Latina

15 julio, 2016

Venezuela: la disputa por el control de la economía

Por Micaela Ryan. Durante los últimos seis meses, una serie de hechos han marcado un cambio en la coyuntura venezolana: el inicio de un proceso de avance de la oposición a partir de su triunfo electoral del pasado 6 de diciembre atravesado por la violencia, el ataque mediático y la intensificación de la guerra económica.

Por Micaela Ryan. Durante los últimos seis meses, una serie de hechos han marcado un cambio en la coyuntura venezolana: el inicio de un proceso de avance de la oposición a partir de su triunfo electoral del pasado 6 de diciembre atravesado por la violencia, el ataque mediático y la intensificación de la guerra económica.

Sería absurdo no advertir que este plan está enmarcado en un proceso más amplio que incluye a todo el continente, donde las avanzadas conservadoras se han intensificado. Desde el 22 de noviembre de 2015, las fuerzas de derecha consiguieron avances en Argentina, Venezuela, Bolivia y Brasil y se han consolidado a lo largo de todo el continente. Tal vez la fotografía de la pasada cumbre presidencial de la Alianza del Pacífico, donde Argentina tuvo su debut como país observador, resume el “clima de época” instalado en América Latina.

En esta “oleada” conservadora, Venezuela es el objetivo más preciado. Este objetivo excede los beneficios económicos que implica para Estado Unidos el retorno del colonialismo petrolero en el país. Es el logro simbólico más claro de la “Doctrina Monroe” en una fase renovada.

Desabastecimiento, frontera y bachaqueo

La noticia internacional más reciente sobre Venezuela fue la imagen de masas de personas atravesando la frontera entre Venezuela y Colombia. Esto ocurrió el pasado 11 de julio, entre las seis de la mañana y las seis de la tarde, cuando se habilitó el paso fronterizo entre San Antonio del Táchira (Venezuela) y Cúcuta (Colombia).

Es la primera vez en once meses que esto ocurre, luego de los incidentes violentos del 19 de agosto de 2015. La decisión fue anunciada por el gobernador de Táchira, José Vielma Mora, quien además informó que el pasado 5 de julio unas 500 mujeres cruzaron la frontera a la fuerza argumentando “ir en busca de comida”. Sin embargo, las autoridades denunciaron vínculos con el partido de derecha Voluntad Popular.

Lo cierto es que en doce horas cruzaron alrededor de 10 mil personas desde Venezuela hacia Colombia y se calcula que, en promedio, cada una gastó hasta dos salarios mínimo. Este ejemplo demuestra una de las características mas llamativas de la crisis económica venezolana: ausencia total de productos aunque la gente posea el dinero para adquirirlos.

En parte, esto se sustenta sobre una inmensa red de bachaqueo o contrabando. Se trata de una actividad muy desplegada en diversos sectores populares que construyen una economía en torno a la especulación y la reventa. El contrabando externo implica, principalmente, la venta de productos venezolanos a Colombia. El desabastecimiento se genera, sobre todo, por las enormes ventajas comparativas de vender un mismo producto a tan sólo unos kilómetros de distancia.

Campaña de crisis humanitaria en los medios y en las redes

La campaña mediática internacional contra Venezuela está centrada en un mensaje trabajado arduamente por la oposición conservadora, junto con sus fundaciones y ONGs: la crisis humanitaria.

La derecha agita en las redes campañas de recolección de insumos y alimentos, con especial actividad en Miami, Estados Unidos, bajo etiquetas como #RescateVenezuela. Mientras, dirigentes de la derecha como María Corina Machado y Lilian Tintori se pasean por los diferentes estados venezolanos entregando donaciones.

La guerra mediática se complementa con la degradación absoluta de cualquier iniciativa exitosa implementada por el pueblo organizado. Es el caso de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción de Venezuela (CLAP) que se han convertido en el centro de la guerra mediática. Los CLAP son mecanismos organizativos mediante los cuales los medicamentos, alimentos y otros productos de higiene son distribuidos de manera equitativa y se garantiza que llegue a todos los barrios.

Estos CLAP son sostenidos por la comunidad y diferentes organizaciones sociales de acuerdo al territorio que abarca. Su existencia afecta los monopolios de las distribuidoras que, por otro lado, son las principales beneficiadas de la desestabilización económica.

El cartel empresarial presiona contra Maduro

El 12 de julio, el presidente Nicolás Maduro anunció la ocupación y puesta en marcha por los obreros de la planta de Kimberly-Clarke, empresa estadounidense de productos higiénicos y de limpieza.

Las autoridades de la franquicia habían anunciado el pasado sábado 9 de julio el cierre de la planta y el retiro de la empresa multinacional de la República Bolivariana de Venezuela. Argumentaron falta de materias primas y de divisas y despidieron a 970 trabajadores.

Hace dos meses, Maduro había anunciado mantener una política de “planta que para, planta que se ocupa”, ante la creciente amenaza de diferentes empresarios de retirar sus empresas del país, amenazando la incipiente producción venezolana.

La guerra de desestabilización económica contra Venezuela está impulsada y sostenida por las burguesías de todo el continente. Está planificada por fases y tiene como objetivo, derrocar el gobierno de Maduro a partir del asfixiamiento económico.

El diálogo entre el gobierno y la oposición aun no ha sido establecido. Julio Borges, exponente de la MUD y dirigente de Primero Justicia, alegó que no habrá diálogo hasta que el proceso de referéndum revocatorio no esté en marcha. Y agregó que, de darse, debería ser en Caracas y no en República Dominicana. Lo cierto es que gobierno y oposición no han logrado establecer criterios y acuerdos en común para iniciar este proceso y que el proceso de referéndum no logra alta adhesión popular, como lo requiere para efectivizarse.

Aun en este contexto, el gobierno de Nicolás Maduro se sustenta sobre amplios sectores de un pueblo organizado que comprende el riesgo que implica que la derecha se aproxime al poder político en Venezuela. Pero el descontento también es alto, y las próximas semanas son definitorias en el enfrentamiento de la batalla económica.

@LaMicaRyan

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