Salud

4 agosto, 2016

Seguro de Salud, la contracara del vaciamiento del sistema público

Por Noelia Poggi*. El pasado martes Mauricio Macri anunció, en un acto realizado en la Casa Rosada ante la presencia de su gabinete, gobernadores y los dirigentes de las distintas fracciones de la CGT, que en los próximos meses se comenzará a implementar el Seguro Público de Salud en todo el territorio de la Nación.

Por Noelia Poggi*. El pasado martes Mauricio Macri anunció, en un acto realizado en la Casa Rosada ante la presencia de su gabinete, gobernadores y los dirigentes de las distintas fracciones de la CGT, que en los próximos meses se comenzará a implementar el Seguro Público de Salud en todo el territorio de la Nación.

La fundamentación del mismo se basa en que hoy existen 15 millones de ciudadanos que no tienen “cobertura de salud”, omitiendo que quienes no poseen una obra social, son “cubiertos” por el sistema público de salud.

El presidente planteó una serie de medidas que tomará el gobierno que atentan contra la política inclusiva y de gratuidad que ha sostenido nuestro sistema de salud a lo largo de todos estos años. Un sistema que, a pesar de haber sido vaciado progresivamente en las últimas décadas, no deja de ser un ejemplo para el resto de Latinoamérica, con la capacidad de poder absorber la demanda de toda la población, pero con el déficit de no haber tenido la inversión correcta producto, entre otras cosas, del lobby empresarial de la industria farmacéutica.

salud-macriEl líder de Cambiemos plantea que el sistema de Salud argentino va a mejorar a partir de la implementación de una nueva forma de financiamiento. En ella, el presupuesto va a depender del Fondo Solidario de Redistribución, que se constituye a partir del 15% del aporte que hacen los trabajadores a sus obras sociales, y hoy cuenta con una caja de 30 mil millones de pesos, los que se van a destinar a: infraestructura e insumos, un fondo de emergencia sanitaria, devolverle una parte a las Obras Sociales (el rol de la CGT fue clave para lograr este acuerdo) y se invertirá en bonos del Tesoro Nacional para recuperar fondos a través de los intereses.

Pero no toda la población va a poder acceder a este nuevo sistema, sólo lo harán alrededor de 15 millones de habitantes, a partir de que se anoten en un padrón y demuestren cumplir con ciertos requisitos, como no poder acceder a una obra social o prepaga y tener DNI argentino. Dentro de los beneficios del sistema están: tener una historia clínica, un médico de cabecera, acceder a medicación con descuentos y, en el caso que el sistema público no pueda cubrir alguna práctica, la tercerización a centros privados. En la búsqueda de querer integrar el sistema publico y el privado es donde queda claro el espíritu de la iniciativa: privatizar, al menos parcialmente, el sistema de Salud.

Mariano Salerno, Médico Generalista, del Movimiento de Salud Irma Carrica analizó el anuncio: “Si entendemos que el sistema de salud debe ser universal y gratuito no deberíamos pensar que el mismo tiene que estar orientado a cubrir la asistencia de una parte de la población sino que debe ser lo suficientemente competente como para cubrir las necesidades de todo el pueblo, sin discriminar ni excluir a una parte por no tener un carnet que confirme su calidad de pobre y de ciudadana o ciudadano argentino”.

Las distintas facciones de la Confederación General del Trabajo (CGT) fueron claves para generar este acuerdo que pone en riesgo la salud pública tal cual la conocemos hasta hoy. Figuras como José Luis Lingeri, titular del gremio de Obras Sanitarias dedicó muchas horas a reunirse con funcionarios del gobierno para desarrollar este proyecto, asegurando ser parte de la unidad ejecutora que pondrá en practica este programa. ¿A qué costo? Los 2700 millones que le se le adeudaban a las obras sociales y que el presidente, entre bromas, garantizó en vivo hacerles un cheque con el monto.

Los modelos de salud latinoamericanos

El caso de Chile, país hermano, el financiamiento es en parte por aportes impositivos del tesoro nacional e impuestos municipales y comunales que se destinan a cubrir los gastos de ciudadanos que no tienen trabajo en blanco ni la posibilidad de acceder a una prepaga. Quienes sí trabajan con un régimen contributivo individual hacen sus aportes a un seguro de salud, por lo que pueden acceder a prestaciones diferenciales en relación con el primer grupo. Por último están quienes pueden acceder a una prepaga (entidades que trabajan con una lógica de aseguramiento en donde a partir de una cuota mensual cubren determinada cantidad de prestaciones).

En este país el gasto público en salud representa al 48,39% del total mientras que el gasto de bolsillo es el 32,15%, lo que evidencia que a partir de esta lógica de financiamiento son los ciudadanos quienes, de una manera u otra, sostienen el gasto en salud.

Colombia, por otro lado, es el primer país de Latinoamérica que implementó el Seguro Público de Salud con una lógica meramente privatista. En ese país, desde principios de los 90 existe un sistema de salud que está financiado por el Estado y la ciudadanía y es gerenciado por empresas aseguradoras privadas que administran el dinero de los contribuyentes para sacar el mayor rédito económico posible de ello.

Se financia la demanda a partir de montos establecidos para cada prestación de asistencia y técnica. Quienes pueden pagar ese financiamiento de su bolsillo acceden a diferentes niveles de cobertura: quien paga más obtiene mayores beneficios, y aquellas personas que no puede pagar son subsidiadas por el Estado a partir de ingresar en un padrón donde se certifique su condición de pobreza,accediendo a un mínimo de prestaciones. Los indicadores de ese país demuestran que aquellas mujeres embarazadas que están en la base de las prestaciones tienen 15 veces más riesgo de morir que aquellas mujeres embarazadas que acceden al mejor nivel de cobertura.

En contraposición a esto está Cuba, un país donde el financiamiento y la gestión del sistema de salud dependen exclusivamente del Estado, con accesibilidad gratuita a todas las prestaciones y a la medicación por debajo del costo. En la isla, además, el gasto público en salud corresponde al 94,15% y sólo un 5,85% es gasto de bolsillo. Vale recordar, por otro lado, que este país tiene indicadores de salud que superan los de la mayoría de los países de Latinoamérica: por ejemplo, la mortalidad infantil es de 4,3 por cada mil nacidos vivos, la más baja del continente.

Los antecedentes en otros países muestran que este tipo de programas generan mayor inequidad, transformando al sistema de salud en algo puramente asistencial, quitándole prioridad a la prevención y promoción de la salud.

*Especialista en medicina general

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