Batalla de Ideas

21 agosto, 2016

La unificación de las centrales sindicales y la conflictividad gremial

Por Karina Said. Este lunes 22 de agosto se realizará, finalmente, el Congreso de unificación de la Confederación General de los Trabajadores (CGT). Será una conducción tripartita la que quede al mando de la nueva CGT liderada por Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), por los próximos cuatro años.

Por Karina Said. Este lunes 22 de agosto se realizará, finalmente, el Congreso de unificación de la Confederación General de los Trabajadores (CGT). Será una conducción tripartita la que quede al mando de la nueva CGT liderada por Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), por los próximos cuatro años.

Un total de 2.122 congresales de 213 gremios son los que estarán en condiciones de votar, aunque no todos se presentarán, ya que no todo es color de rosas: tanto el sector sindical que sostiene el “Momo” Venegas (peones rurales) como el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) de Omar Viviani del sindicato de taxistas, impugnan la conducción tripartita. Ambos sostuvieron que no puede haber un triunvirato y exigen una conducción única, encarnada por Venegas en el primer caso, y por Sasía (Unión Ferroviaria) en el caso del MASA.

La incógnita en la previa al Congreso será si se integrará la Corriente Federal Sindical, quienes impulsan incorporar a Sergio Palazzo como secretario general, mientras que la propuesta desde el triunvirato viene siendo ofrecerle la secretaría de Finanzas.

Por su parte, Andrés Rodríguez de UPCN (estatales) ocupará la secretaría adjunta de la CGT en los próximos cuatro años. Julio Piumato continuará al frente de la secretaría de Derechos Humanos así como también habrá continuidad para Gerardo Martínez de la UOCRA al frente de Internacionales.

Tanto Pablo como Facundo Moyano formarán parte de las listas. Todo hace suponer que si bien Hugo Moyano se aleja del cargo, esto no implica un alejamiento del poder al interior de las estructuras de la Central, promoviendo a sus hombres de confianza en distintos puestos estratégicos de la CGT.

Este último domingo, el “Momo” Venegas anunció a los medios que impugnará este Congreso ante el Ministerio de Trabajo, abriendo la puerta para la creación de una CGT paralela a la unificada. Entre las justificaciones esbozadas señaló que “buscan entregar la CGT al massismo”, dejando entrever que la disputa electoral 2017 también está jugando en este proceso de unificación.

La conflictividad en este nuevo escenario

Luego de la contundente concentración sindical del 29 de abril donde confluyeron las cinco centrales sindicales (las tres CGT y las dos CTA) un mensaje parecía quedar claro: el actor sindical sigue teniendo un peso político contundente en nuestro país, por su nivel de convocatoria y los sectores a los que interpela.

Sin embargo, la fragmentación y disputa al interior de las organizaciones gremiales funciona como obstáculo para lo que, a los ojos de cualquier mortal, sería la acción lógica a llevar adelante ante un discurso oficial que promueve la flexibilización laboral y políticas económicas que devoran los salarios: un paro general.

Pero no todo puede achacarse a la fragmentación. Si bien la CGT reunificada ya planteó fuertes críticas a las políticas del Gobierno a través de un duro documento titulado “De mal en peor”, los miembros del triunvirato advirtieron en todos los medios de comunicación que no tienen previsto en el corto plazo la convocatoria a un paro nacional.

Si bien algunos de sus gremios han hecho medidas de fuerza por paritarias, como el caso de Camioneros, la conflictividad callejera contra el ajuste no ha sido el fuerte de ninguno de los sindicatos que integran la CGT unificada.

Por su parte, la CTA de los Trabajadores liderada por Hugo Yasky planea la realización de una Marcha Federal para el 31 de agosto, 1 y 2 de septiembre, evocando la histórica marcha de 1994 en la que la CTA unificada y el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA, liderado por Moyano) convocaron a 50 mil personas en todo el país. Esta reedición de la movilización ya cuenta con el apoyo de Micheli por parte de la CTA Autónoma, y se espera una negociación para que otros sectores se incorporen a la jornada.

Pero tampoco todo es color de rosas en la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Si bien Micheli parece decidido a avanzar en un proceso de unificación con la CTA de Yasky, sectores al interior de la CTA Autónoma que tienen una leve mayoría en su Mesa Nacional plantean desconocer las iniciativas de su secretario general. Se trata de los sectores vinculados a ATE, principal actor de movilización de esa CTA. Sin ir más lejos, el 31 de agosto los miembros de este sector abandonarán el edificio de la calle Lima, donde funciona la CTA-A desde su ruptura.

La agenda del paro nacional parece secundaria para los gremialistas en este momento de reacomodamiento sindical, al menos mientras la presión social general no sea tal que los obligue a tomar medidas de fuerza contundentes.

Sin embargo, el proceso de unificación de la CGT está poniendo nuevamente sobre el tapete la discusión sobre modelo sindical, tal como demuestran los documentos en ese sentido presentados por MASA y por el sector de Palazzo. Esta discusión abre la posibilidad de generar marcos de unidad recuperando el espíritu de múltiples tendencias al interior de una única central.

Foto: La Capital

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