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Uber en crisis y una salida para el capital rentista

Uber en crisis y una salida para el capital rentista
agosto 30
00:37 2016

Por Juan Carlos Travela*. Mientras la empresa de transporte Uber estima pérdidas durante el primer semestre de al menos 1200 millones de dólares -dato publicado el 25 de agosto por la agencia de noticias internacional Bloomberg-, la empresa Tienda León, de capital argentino, anuncia la salida al mercado de su nueva aplicación de remises. En la Ciudad de Buenos Aires se manejan las posibles soluciones para resolver el conflicto con los taxistas.

Las innovaciones tecnológicas pueden ser favorables o desfavorables para las mayorías, y esto depende del fin que se persiga con la introducción de las mismas. En el caso de Uber, si bien la empresa no surge con fines filantrópicos sino meramente comerciales, existen ciertos análisis que invitan a pensar que esta tecnología podría generar efectos positivos para la mayor parte de la población.

El 12 de abril de este año la empresa comenzó a operar en Buenos Aires generando un conflicto de gran dimensión, que significó varias protestas y cortes en la ciudad, siendo rápidamente declarada como ilegal por el gobierno porteño. El argumento fue que esta empresa no cumple con la legislación correspondiente, pero la controversia fue de tal magnitud que implicó argumentos más profundos que invocaban no solo a cuestiones técnicas sino también a cuestiones éticas y culturales.

“Hay que preservar el empleo de los taxistas”, fue uno de los argumentos más utilizados, aunque sin lugar a dudas el que caló hondo desde el discurso de los taxistas fue el de “Fuera Uber”, haciendo hincapié en el origen de la empresa, Estados Unidos.

El nacionalismo fue la herramienta que se utilizó para resguardar los beneficios empresariales, argumento que utilizó el presidente Mauricio Macri para referirse a esta problemática: “Hay un avance de la tecnología”, reconoció, pero “debemos transitarlo juntos, en forma gradual, y cuidando a los argentinos”.

En contraposición a esto, no se llevó a cabo un cuestionamiento sobre cuál es el origen de las ganancias de un propietario de taxis.

Las licencias de taxis, cada una representativa de un vehículo, son aproximadamente 39 mil en Buenos Aires, y están limitadas por el gobierno de la ciudad. El 25% de ellas se encuentran en manos de grandes grupos, y en promedio, tres son las licencias con las que cuenta un propietario. La pregunta debería ser entonces: ¿a qué argentinos está cuidando el presidente?

Hay propietarios que nunca han manejado un taxi y que viven de la renta que genera esta actividad. Esta renta se encuentra basada en el límite que encuentra la oferta a partir de esta restricción al número de licencias, lo que permite precios con un elevado margen, y que no son más que una simple transferencia de ingresos desde los consumidores hacia los propietarios de los taxis.

Con el correr de los meses el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires encontró la forma de resguardar a este sector rentista, y en junio se anunció el desarrollo de BA Taxi, plataforma que pretende ofrecer servicios similares a los de Uber que, claro, al no modificar el número de licencias mantiene la tasa de ganancia del sector.

La victoria de los sectores concentrados se basó en quitar de escena el origen de sus ganancias y el diferencial de precios, convocando a sentimientos nacionalistas y la nostalgia de aquellas personas que rechazan la tecnología, ganando de esa forma la batalla cultural necesaria para avanzar contra un gremio tan fuerte.

Tienda León, empresa de remises de capital argentino, comunicó hace algunos días atrás la salida al mercado de su propia aplicación para competir con Uber, si algún día es habilitada. La diferencia con Uber es que la compañía cuenta con remises propios ya habilitados, lo que le permite operar legalmente. Por otro lado también se conocen otras aplicaciones que pretenden ingresar en la competencia, entre ellas Moove, desarrollo argentino que pretende conectar clientes con remiserías habilitadas y taxis, pero sin contar con autos propios.

Cabe preguntarnos entonces qué sucedería si se liberan la cantidad licencias, y que estas se encuentren atadas solo a un control de calidad, medida que se podría complementar con una línea de crédito a choferes para que compren sus vehículos y licencias.

¿Podría ser esta una forma de promover precios accesibles para las mayorías, un aumento del nivel de empleo, y sobre todo, más choferes dueños de su medio de trabajo? El fantasma de Uber se va, los beneficios extraordinarios quedan.

@JuanCTravela

* Licenciado en Comercio Internacional, Universidad Nacional de Quilmes

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