América Latina

29 septiembre, 2016

Dos elecciones cruciales para América Latina

Por Micaela Ryan. El domingo 2 de octubre se juegan dos elecciones importantes en América Latina aunque ninguna es de carácter presidencial. El plebiscito por los Acuerdos de Paz en Colombia y las elecciones municipales en Brasil a pocas semanas del golpe de Estado influirán en el devenir próximo de la política continental.

Por Micaela Ryan. El domingo 2 de octubre se juegan dos elecciones importantes en América Latina aunque ninguna es de carácter presidencial. El plebiscito por los Acuerdos de Paz en Colombia y las elecciones municipales en Brasil a pocas semanas del golpe de Estado influirán en el devenir próximo de la política continental.

Este domingo será un día histórico en Colombia, ya que se realizará un plebiscito para que el electorado de ese país pueda aprobar o no el texto del Acuerdo Final de Paz que firmó el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP el pasado lunes 25 de septiembre.

Al mismo tiempo, en Brasil se llevarán adelante las elecciones municipales a tan sólo 31 días de haberse consumado el golpe de Estado parlamentario contra Dilma Rousseff encabezado por Michel Temer.

Plebiscito por la paz en Colombia

Este acuerdo constituye el fin de 52 años de guerra civil y fue forjado luego de cuatro años de diálogos, con sede en La Habana. La implicancia del fin de la guerrilla más antigua de la región es enorme para América Latina aunque para que eso suceda hará falta mucho más que la firma de un acuerdo. El proceso de implementación de los consensos, que comienza con el proceso de dejación se armas y paso a la vida política partidaria de las FARC-EP, implica por sobre todas las cosas, un cambio profundo en el accionar del gobierno colombiano.

“El trabajo sigue, ahora por la victoria del Sí en el plebiscito”, señaló la ex senadora y dirigente del Marcha Patriótica, Piedad Córdoba, en una entrevista con la agencia Prensa Latina. “Ahora la prioridad deberá ser la refrendación de todo lo concertado en Cuba entre ambas partes”, enfatizó. En esta línea, destacó la importancia de avanzar en un diálogo entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), otra organización guerrillera de importante presencia en el país.

Álvaro Uribe Vélez, que fue presidente de Colombia entre 2002 y 2010, es el principal impulsor de la campaña por el “no”. Su gobierno alentó una postura beligerante y criminal, que provocó los mayores desplazamientos y asesinatos de civiles, como la implementación del Ejército de los “falsos positivos”.

Por su parte, numerosos sectores sociales han emprendido una campaña por el “sí” en el plebiscito bajo la consigna “La paz SI es contigo”. En Argentina, los colombianos y colombianas residentes en el país realizarán una actividad en este marco el pasado domingo a la tarde en la plaza San Martín de Buenos Aires.

Crece la tensión en Brasil a pocos días de las municipales

Las elecciones municipales en Brasil se disputarán en un contexto de mucha tensión y violencia que se acrecentó luego de la dudosa destitución de Dilma Rousseff y el ensañamiento del Poder Judicial contra el ex presidente Inácio “Lula” da Silva y el Partido de los Trabajadores (PT).

Más de 20 candidatos a las elecciones municipales fueron asesinados desde junio de este año. El último caso fue el de José Gomes da Rocha del Partido Laborista (PTB) y candidato a alcalde por el municipio Itumbiara del estado Goiás, quien mató un empleado municipal en la tarde del miércoles 28 de septiembre mientras se encontraba en una caravana de campaña.

Pero además, las medidas tomadas por Michel Temer desde que asumió como presidente de facto (de manera provisional desde el 12 de mayo y permanente desde el 31 de agosto) vienen encontrando un alto nivel de rechazo por parte de la población.

La reforma previsional y la reforma educativa (esta última, definida por decreto) están siendo fuertemente rechazadas por grandes sectores de la población quienes se embanderaron bajo la consigna “Fuera Temer”. Asimismo, Temer anunció que 34 empresas públicas se encuentran en proceso de privatización. Solamente entre el jueves 29 de septiembre y el domingo 2 de octubre (en vísperas de las elecciones y dentro del período de veda) más de 50 movilizaciones fueron confirmadas en todo el país en rechazo a las medidas de ajuste. Con la excusa de la violencia electoral, el gobierno brasileño anunció la movilización de 25 mil soldados del Ejército en todo el territorio nacional.

Las reformas conservadoras que el neoliberalismo en la década de 1990 tardó años en realizar, Temer las está llevando adelante en pocas semanas, sin siquiera consultar con el Congreso. El alto rechazo a estas medidas sumado a la bajísima popularidad del presidente en funciones -que no supera el 20%-, gesta una forma de gobernar violenta que genera condiciones para que se desate la rabia en vastos sectores de la sociedad.

Lula es la persona con mayor intención de voto para presidente en Brasil y su acusación de corrupción por el fiscal general es al menos llamativa. Por un lado, porque fue el mismo fiscal quien lo calificó como “el máximo comandante de una red criminal” mientras que no pudo presentar más denuncias que la sospecha sobre un inmueble. Por otro lado, debido a que son decenas los diputados, senadores y altos funcionarios que no pertenecen al PT y que enfrentan cargos de corrupción por cifras ampliamente superadoras. Esto incluye al mismo Michel Temer, quien ocupa la presidencia de facto luego de la destitución de Dilma, en un proceso cuestionable donde no pudo hallarse evidencias de corrupción por parte de la presidenta electa.

En las elecciones del domingo el PT y la alianza conservadora que sustenta a Temer (PMDB y PSDB) se medirán a través del voto popular, a diferencia del proceso de impeachment en el que sólo participaron los senadores. “54 votos contra 54 millones de votos” es la consigna que se escuchó en las calles brasileñas luego de la destitución de Dilma y que marcará la correlación de fuerzas que se pondrá a prueba el domingo 2 de octubre en las urnas.

De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en América Latina el 29% de la población se encuentra bajo la línea de pobreza, cayendo un punto con respecto al año pasado. La avanzada de gobiernos conservadores en el continente sin duda profundizará esta cifra, como ya lo demuestra la historia reciente -en 1990 el índice de pobreza era de 48,4% y en 1999, 43,8% según el mismo organismo-.

Las elecciones del domingo pueden ser un indicador sobre lo que el pueblo quiere, y eso no es poco. Difícilmente el ciclo conservador que se inició en América Latina se vea alterado por los resultados, pero sin dudas éstos pueden marcar un rumbo sobre las acciones a emprender en el futuro cercano.

@LaMicaRyan

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