Educación y Ciencia

10 octubre, 2016

Mar del Plata: las aulas de la comunidad y el cooperativismo

Escuela del Mar es un instituto experimental marplatense de educación primaria alternativa que nació sobre las bases del Instituto Speroni. Sus emprendedores fueron entrevistados en Código de Radio; donde contaron sobre el método, sus objetivos y los desafíos que encaran.

El hoy reconocido Instituto Speroni se encuentra ubicado en La Plata y nació como centro educativo en los años ’60. Luego, en los ’80, fue reconocido dentro del sistema oficial de educación y hoy abarca los niveles de formación primario, secundario y terciario docente. Además, de allí surgieron otras 35 escuelas en todo el país; muchas dentro de la gestión pública y otras -las menos- que funcionan a partir de la gestión cooperativa de su comunidad, en las que la cuota equivale a un aporte de trabajo en una cooperativa.

En ese marco, la Escuela del Mar abrió sus puertas en el 2015 en Mar del Plata, a partir del trabajo de un grupo de familias y docentes que venía trabajando desde 2013. Sus docentes relatan que surgió de una búsqueda de una forma alternativa y crítica al sistema de educación tradicional y que en ese buscar, las enseñanzas del Instituto Speroni resultaron ser adecuadas, por su reconocimiento oficial y porque la mayoría están dentro del sistema público.

Este tipo de centros pedagógicos son llamados también escuelas experimentales. Emiliano Zubiri, uno de sus docentes explicó en diálogo con Código de Radio* que ahora están en transición. “El objetivo es ingresar a la gestión pública; invocando los antecedentes que ya existen en ese camino. Hasta tanto, la mejor opción que se nos presentó es el de la gestión cooperativa, comunitaria, social por muchas razones: para no caer en una cuota económica, porque -desde cualquier experiencia educativa que se pretende transformadora- está la construcción de comunidad, tanto dentro de la escuela como con el entorno y este tipo de gestión hace posible eso. Hace posible también que muchas familias que están participando de la escuela puedan hacerlo justamente porque no hay una cuota económica”.

Entre las críticas al sistema tradicional de enseñanza, destacan los valores que reproduce, que identifican con la competencia y entornos violentos en los que se pierde la individualidad y se pretende una homogeneidad en los contenidos que no se condice con las posibilidades reales de cada niña o niño, que se manifiesta en la forma de dar los contenidos y evaluarlos.

En contraposición, en la escuela experimental no existe calificación numérica, la evaluación es diaria, del proceso, las actividades son compartidas, al igual que los materiales, que se compran desde la escuela y allí se cuidan entre toda/os. Los docentes rotan por las aulas para calificar a todos de manera colectiva.

“La escuela busca aportar en el proceso educativo de un niño que pueda encontrarse y encontrar las dimensiones de la vida donde se halla más cómodo y mas a gusto y generar una expresividad desde todas las áreas posibles y un pensamiento crítico y autónomo. Buscamos trabajar en algunas líneas del proyecto educativo que tienen que ver con lo social, lo ambiental, derechos humanos”, explica Emiliano.

El grupo docente actualmente se conforma por cuatro maestros de los cuales tres son fijos los cinco días de la semana y uno es rotativo. Todos empleados por la asociación civil Escuela de Mar. La jornada es de siete horas de trabajo. “Luego de la salida de los chicos permanecemos en el escuela un rato para realizar la limpieza. Generalmente en estas escuelas no hay personal de maestranza y las tareas son resueltas entre los adultos y niños de la misma. También en ese rato que nos quedamos charlamos sobre el trabajo diario, particularidades de cómo vienen los chicos”, agrega el docente.

La escuela queda actualmente en el bosque Peralta Ramos y tiene una matrícula de 46 estudiantes, de 3 a 11 años divididos en nueve niveles, según la edad. La certificación escolar viene de la mano del convenio con el Instituto Speroni. Paula Polleri, otra de las docentes lamenta que “la posibilidad de ampliación está determinada por distintas situaciones que tienen que ver con la gestión cooperativa. Estamos tras la gestión pública para poder hacerlo más accesible. La situación actual no nos permite abrir vacantes para responder a la demanda de las familias que se acercan. Pretendemos que el crecimiento sea paulatino”.

Aunque consideran que es temprano para hacer balances, se vislumbra el interés genuino de las y los estudiantes para ir a la escuela y participar de las actividades, así como en la generación de los valores cooperativos y de respeto, la forma en la que se desenvuelven con relación a sus compañeros y sus docentes, un sentido de ayuda y solidaridad continua para con los más chicos y una responsabilidad grande en cuanto al cuidado de los espacios de todos.

Lucas, de quinto año, compartió que “lo que tiene de diferente a las otras escuelas es que nos sentamos todos y los maestros tocan con la guitarra canciones, hacemos una rueda con almohadones, después vamos a aulas, hacemos una rueda y ahí estudiamos. Aprendemos casi lo mismo pero algunas cosas las aprendimos divirtiéndonos. Por ejemplo en geometría hacemos figuras y las trabajamos en la huerta. Esta bueno aprender así”.

El grupo docente asegura que como Lucas, quienes entraron teniendo varios años de trayectoria en la escuela tradicional, a pesar del intenso y crítico cambio no quisieron en ningún caso retornar a lo anterior. La imposibilidad de las familias de cumplir con su compromiso en la labor cooperativa es el único motivo por el cual han tenido deserción.

Para la gestión cooperativa, organizaron un emprendimiento gastronómico y cada familia aporta seis horas de trabajo semanales en turnos de tres horas, conforme lo decidieron en plenario. “La aspiración es llegar a la gestión pública pero también que el trabajo colectivo continúe más allá que se tengan fondos para los sueldos docentes. La cooperación va a ser condición porque entendemos que es parte de lo transformador de esta propuesta educativa, más allá de lo que pase con la institucionalidad de la escuela”, aseguran.

Lucía Banus – @luciabanus

* Código de Radio se emite los miércoles de 21 a 23hs en FM De la Azotea 88.7, Mar del Plata. También se retransmite por algunas emisoras comunitarias de la Red AMARC Argentina. Twitter: @codigoradiomdp

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