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Santos y las FARC firman nuevo acuerdo de paz

Santos y las FARC firman nuevo acuerdo de paz
noviembre 23
22:15 2016

El jueves 24 de noviembre se firmará un nuevo acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP. La refrendación del mismo se realizará en el Senado a partir del martes 29 de noviembre. En un contexto de aumento de los asesinatos a líderes de movimientos sociales que apoyaron el “sí” en el plebiscito de octubre, los partidarios del “no” criticaron el texto final luego de haber incorporado sus modificaciones y su apoyo está en duda.

Mediante un comunicado conjunto, las delegaciones que vienen negociando el acuerdo de paz del gobierno colombiano y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) anunciaron que el “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” se firmará a las 11 horas del jueves 24 de noviembre en el Teatro Colón de Bogotá.

Se espera que el nuevo acuerdo sea rubricado por el presidente Juan Manuel Santos y por Timoleón Jiménez, vocero principal de las FARC, que arribó a Bogotá hace pocos días desde La Habana, donde se desarrollaron las negociaciones desde el año 2012. Ambas delegaciones anunciaron que, una vez lograda la firma del acuerdo, su refrendación será en el Congreso de la República. Lo mismo habían consensuado el pasado 12 de noviembre en La Habana, luego de haber revisado e introducido modificaciones al texto original.

Los cambios se centraron en las propuestas presentadas por los partidarios del “no”, esto es, los representantes de los partidos políticos que llamaron a votar contra el primer acuerdo de paz y ganaron con el 50,22% de los votos. Este sector está liderado por el ex presidente Álvaro Uribe quien ha desplegado una gran presencia mediática en los últimos meses. Este grupo ha mantenido varias reuniones con autoridades gubernamentales desde el plebiscito, donde transmitieron su posición y llevaron sus propuestas de modificaciones.

No obstante, dos días antes de la nueva firma del acuerdo, solicitaron realizar una reunión con la delegación de las FARC “para discutir los ajustes” del nuevo texto. El objetivo de los representantes del “no” era ser ellos quienes firmaran el acuerdo de paz y que los miembros del gobierno aparecieran como garantes.

Esta propuesta surgió de la última reunión entre el gobierno y los representantes del “no”, que se realizó el pasado lunes 21. Luego del encuentro, el ex presidente y actual senador Álvaro Uribe señaló que el nuevo acuerdo “es apenas un retoque del anterior”. Contra lo consensuado entre el gobierno y las FARC de refrendar los acuerdos en el Congreso, Uribe insistió con la posición de ir a un nuevo plebiscito.

Los representantes de las FARC, por su parte, rechazaron reunirse con Uribe. Ricardo Téllez, vocero de la organización, dijo que ven a esta propuesta como una maniobra para seguir retrasando la implementación del acuerdo que “se encuentra en el limbo”. Por su parte, el integrante del secretariado de las FARC, Pablo Catatumbo, culpó Uribe de “la sangre que se derramó durante los ocho años de su gobierno”, entre 2002 y 2010.

El presidente Juan Manuel Santos, por otro lado, ratificó que la instancia de refrendación será el Congreso por ser “la vía más conveniente y legítima” y además estar “representados todos los sectores políticos del país”. En conferencia de prensa, el mandatario afirmó que el Parlamento “representa a todos y cada uno de los departamentos del país” debido a que es una instancia elegida por el voto popular. En su cuenta de Twitter, Santos alertó sobre la oposición a la nueva firma del acuerdo por parte de “sectores radicales del ‘no’”.

La nueva firma del acuerdo de paz se da en un contexto difícil en Colombia debido al incremento de los asesinatos de campesinos y líderes de movimientos sociales como Marcha Patriótica, que denunció el asesinato de cinco de sus miembros sólo en el mes de noviembre. La organización presentó un informe titulado “Sobre la situación general de Derechos Humanos en Colombia 2016”, luego de que tres integrantes de su organización fueran asesinados en una semana. Las Naciones Unidas también comunicaron su preocupación por el proceso de paz en relación a estos hechos.

Santos se refirió a este tema y dijo que los asesinatos se producen como consecuencia de “los riesgos que trae el limbo y la incertidumbre ante la implementación del nuevo acuerdo de paz”. El presidente colombiano enfatizó en la necesidad de concretar la firma ya que “es urgente pasar a la siguiente fase del agrupamiento y ubicación de las FARC en las zonas veredales de transición (…) para garantizar el cese al fuego y dar garantías a la ciudadanía”. “No vamos a permitir que los violentos pongan en riesgo los avances del proceso de paz”, afirmó.

El proceso de refrendación en el Senado

El presidente del Senado colombiano, Mauricio Lizcano, informó que a partir del martes 29 de noviembre se realizará un “gran debate” entre los partidos políticos, los líderes del “sí” y del “no”, las víctimas del conflicto y la sociedad civil en el Senado, con el fin de ampliar la discusión antes de que se vote la aprobación del nuevo acuerdo.

Lizcano informó que el debate “puede extenderse por varios días”, mientras que aseguró transparencia y garantías para todos los sectores políticos. Al mismo tiempo destacó la posibilidad de incorporar sesiones extras en diciembre y enero y estimó que la implementación de los acuerdos tardaría aproximadamente unos ocho meses.

Por su parte, Danilo Rojas Betancourth, presidente del Consejo de Estado de Colombia -tribunal de lo contencioso administrativo colombiano- apoyó la decisión de refrendar el acuerdo en el Congreso, aunque señaló que varios de los puntos acordados- entre los que destacó la jurisdicción agraria, el tribunal especial para la paz, y la amnistía- deben refrendarse de manera individual y no en bloque. En este sentido, Betancourth consideró que lo mejor es realizar una “yuxtaposición entre implementación y refrendación de hecho por cada uno de los puntos del acuerdo”, para agilizar su aplicación.

Aún no hay claridad sobre cómo se desarrollará el proceso de refrendación e implementación de los acuerdos, en un contexto donde la conflictividad y la violencia han aumentado. Mientras que las reacciones inesperadas de los partidarios del “no” pueden afectar estos procesos, el debate en el Senado deberá ser muy cuidadoso para no profundizar las fracturas propias de la sociedad colombiana luego de más de medio siglo de guerra civil.

Micaela Ryan – @LaMicaRyan

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