El Mundo

1 enero, 2017

Perfil y desafíos de António Guterres, nuevo secretario general de la ONU

Este domingo 1 de enero la Organización de las Naciones Unidas confirmó formalmente al portugués António Guterres, de 67 años, como su nuevo Secretario General. El sucesor de Ban Ki-moon compartió un mensaje en varios idiomas por redes sociales en el que realiza un llamamiento “a favor de la paz”, pero lo cierto es que asume en un contexto mundial extremadamente difícil.

António Guterres, confirmado este domingo 1 de enero como el noveno secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es un político y diplomático portugués de largo recorrido. Estudiante brillante y ferviente católico, su primer experiencia política fue como parte de la Juventud Universitaria Católica. En 1974 se sumó al Partido Socialista (PS) de Portugal, en plena Revolución de los Claveles (el proceso político que provocó la caída de la dictadura salazarista que llevaba casi 50 años e instauró un régimen democrático).

En esos años actuó como coordinador de la Federación de Lisboa del PS y a partir de 1976  fue asesor de campañas legislativas. Entre 1974 y 1979 se desempeñó como jefe de Gabinete de la Secretaría de Estado de Industria, adjunto del ministro de Finanzas e integró la comisión portuguesa que negoció la entrada del país a la Comunidad Europea.

Durante los 90 lideró la oposición contra el gobierno centroderechista de Aníbal Cavaco Silva, llegando a ser elegido presidente del PS en 1992. El mismo año fue nombrado vicepresidente de la Internacional Socialista -lejana descendiente de la Segunda Internacional que en la actualidad organiza a los partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas del mundo- para luego ejercer la presidencia del organismo entre 1999 y 2005.

En 1995 el PS ganó las elecciones y Guterres asumió como primer ministro. Fue reelecto en 1999, pero renunció a fines de 2001, luego del pésimo resultado electoral de su partido, que venía golpeado por una sucesión de escándalos de corrupción ministeriales. Durante el año 2000 ocupó durante algunos meses la Presidencia del Consejo Europeo, una de las más altas instituciones de la Unión Europea.

A partir de junio de 2005 se desempeñó como alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), liderando la organización precisamente durante algunas de las más importantes crisis de refugiados de la historia, particularmente en Siria, Afganistán e Irak.

La elección

Su designación como secretario general se produjo luego de un largo proceso de votaciones a lo largo de 2016, en el que 12 funcionarios y funcionarias de la ONU competían por el cargo (entre ellos la búlgara Irina Bokova, la neozelandesa Helen Clark, el serbio Vuk Jeremic, el macedonio Srgjan Kerim y la costarricense Christiana Figueres, además de nuestra canciller Susana Malcorra). Luego de seis votaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU, el portugués se impuso categóricamente al no recibir oposición de ninguno de los 15 integrantes del organismo.

A pesar de la unanimidad, la elección rompe con el criterio no escrito de rotación por continentes que establecía que luego del surcoreano Ban Ki-moon por Asia, debía asumir algún representante de un país del Este Europeo. La elección de Guterres implica la vuelta de Europa Occidental a la Secretaría General, después del mandato del austríaco Kurt Waldheim, entre 1971 y 1982 (luego, entre 1986 y 1992 fue presidente de Austria, momento en que estalló un escándalo que confirmó que había sido un oficial nazi).

Luego de la votación en el Consejo de Seguridad, la Asamblea General de la ONU proclamó a Guterres por aclamación el pasado 13 de octubre. Tendrá un mandato de cinco años, renovable sólo por un período. En su discurso ante la Asamblea reafirmó su compromiso con los más necesitados y destacó su experiencia al frente de la ACNUR: “Vi durante los últimos años mucho sufrimiento, visité zonas de guerra y campos de refugiados, por lo que no puedo más que colocar a los más vulnerables y a la búsqueda de la dignidad humana en el centro de mi trabajo”.

Los desafíos

Si bien reiteró su fe en la ONU alegando que creía “en los valores universales que defiende; la paz, la justicia, la dignidad humana, la tolerancia y la solidaridad”, también planteó la necesidad de que el organismo realice importantes cambios. Diversos críticos de la gestión de Ban, caracterizada por un exceso de lentitud y burocratismo, destacan la importancia de este desafío para Guterres.

En su mensaje de fin de año, compartido en videos en los que confirma su dominio del francés, inglés y español, además de su portugués natal, el flamante secretario general planteó: “La paz depende de nosotros. Los exhorto a todos a que, conmigo, se comprometan con la paz hoy y todos los días. Hagamos que 2017 sea un año para la paz”. Sin hacer referencia a ningún país o proceso bélico en concreto, afirmó que “de esas guerras nadie sale vencedor, todos pierden” y denunció que los “billones de dólares” que se invierten en ellas sólo “exacerban ” los ciclos de violencia y desconfianza.

Además de la evidente crisis por el problema de los refugiados y el gran irresuelto de la situación en Siria (“Mi mayor remordimiento al dejar mis funciones es que la pesadilla de Siria continúa”, declaró al respecto Ban Ki-moon), Guterres afrontará un escenario internacional complejo en el que deberá trabajar por el cumplimiento del Acuerdo Climático de París firmado por más de 200 naciones (el que Ban considera su mayor legado) para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Se trata de una iniciativa adoptada en 2015 que plantea apunta a “poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo de aquí a 2030, a combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas”, entre otras metas igualmente ambiciosas.

Para avanzar en esos objetivos contará a priori con algunos aliados, entre los que se cuenta el Papa Francisco, con quien ya mantuvo diversas reuniones luego de que ambos se elogiaran mutuamente, y con algunos fuertes críticos, tales como el electo presidente estadounidense Donald Trump, quien esta semana ratificó sus críticas al organismo (agudizadas luego de la resolución contra los asentamientos ilegales israelíes) desde su cuenta de Twitter: “Naciones Unidas tiene un gran potencial, pero ahora es solo un club de gente para reunirse, hablar y pasárselo bien. ¡Qué triste!”.

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