América Latina

22 enero, 2017

Brasil: la confesión de Odebrecht y la extraña muerte de un juez

El episodio en que murió Teori Zavascki, juez del Supremo Tribunal Federal, sumó una trágica vuelta más a la trama de Lava Jato, el caso que incluye una millonaria red de sobornos entre empresarios y políticos de casi todos los partidos políticos del país y de varios países del continente.

Las circunstancias en las que se produjo la muerte de Teori Zavascki el pasado 19 de enero, al caerse de una avioneta mientras volaba desde São Paulo al pueblo costeño de Paraty, enturbian aún más la posible resolución de la megacausa Lava Jato, que ya ha traspasado las fronteras del país.

Zavascki era relator en el Tribunal Supremo de Justicia de este caso, el mayor escándalo de sobornos y corrupción entre empresas y partidos políticos de Brasil. En el mes de febrero iba a homologar los relatos de 77 empresarios vinculados a la constructora Odebrecht, detenidos en el marco de esta causa. Las declaraciones forman parte de la delación premiada, procedimiento mediante el cual los detenidos pueden intercambiar información a cambio de una reducción en su pena.

Esta fue la base de la investigación del caso Lava Jato, utilizada principalmente por el juez de primera instancia Sergio Moro, quien lleva adelante la causa desde 2014 en base a los contratos de la estatal petrolera Petrobras. Moro comenzó la pesquisa sobre el Lava Jato mientras el Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB) ordenó enjuiciar a Dilma Rousseff por vínculos con la misma, aunque la Justicia brasileña no pudo comprobarlo. Este juez se convirtió en una figura mediática en Brasil a partir de este caso, y se ha mostrado muy cercano al PSDB junto a los ex candidatos a presidente, Aécio Neves y Gerardo Alckmin.

En el 2016, Dilma fue destituida de su cargo por el Senado brasileño luego de que los medios de comunicación construyeron su imagen asociada a la corrupción, que bajo la confusión mediática provocada, legitimó la destitución de una presidenta elegida democráticamente, aunque no pudo hallársele comprobación de estos actos.

Recientemente, Zavascki había tenido un enfrentamiento con Moro, luego de desestimar la escucha sobre una conversación entre Lula y Dilma, en la que ésta última le ofrecía ser jefe de Gobierno.

Lava Jato, la causa que crece día a día

La causa sobre los sobornos entre empresarios y políticos cobró un nuevo giro a partir de la delación de Marcelo Odebrecht, dueño de la megaconstructora que llevó adelante los más grandes contratos de obra pública en Brasil y otros once países del continente durante la última década. En total, los acuerdos comerciales para el 2015 superaban los 18 mil millones de dólares.

Marcelo Odebrecht, tercera generación a cargo de la empresa, está preso desde el 15 de junio de 2015 luego de ser condenado a 19 años de cárcel por sobornar a funcionarios para el logro de adjudicaciones de obras. Pero a partir de su confesión se conoció que está práctica se extendió por nueve países de América Latina (Argentina, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú y Venezuela) y dos de África (Angola y Mozambique).

En Brasil, muchos importantes políticos están involucrados. De la boca del empresario se enunciaron los nombres de Michel Temer (PMDB), Aécio Neves y Gerardo Alckmin (PSDB) como cobradores de sobornos en calidad de “donaciones” para la campaña de 2014. Con esta denuncia, Odebrecht dejó en tela de juicio al actual presidente y a los posibles candidatos presidenciables. Incluyó también al Partido de los Trabajadores, a través del ex jefe de gabinete de Rousseff, Jacques Vagnes.

El Lava Jato alcanza a funcionarios del gobierno argentino

Hasta el 12 de diciembre pasado, Odebrecht negoció con el Ministerio Público Federal de Brasil los términos de su confesión. Entre el 12 y el 16 de diciembre, él y los 76 empresarios comenzaron a hablar.

Entre los argentinos mencionados en las delaciones sobre sobornos figuran Ángelo Calcaterra, contratista de obras públicas y primo del presidente Mauricio Macri, y el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren.

También está implicado Gustavo Arribas, titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), ex intermediario de futbolistas en Brasil y amigo íntimo de Macri desde hace más de cuatro décadas. Arribas fue involucrado en el testimonio de Leonardo Meirelles, y operaba como “doleiro” (responsable de diversas operaciones de circulación de dinero a nivel internacional) para Odebrecht. Meirelles afirmó que le transfirió a Arribas giros por más de 600 millones de dólares a través de una offshore.

Como relaciona el periodista Hugo Alconada Mon en su investigación publicada en La Nación el pasado 11 de enero, Arribas trianguló el dinero entre Odebrecht y Calcaterra destinada al pago de sobornos a funcionarios argentinos, entre los que figura Ricardo Jaime.

El caso trascendió poco en los medios de comunicación argentinos debido al grave alcance que tiene sobre funcionarios del actual gobierno nacional, en un escándalo que sólo puede equipararse con el de los Panamá Papers.

Las dudas sobre la muerte del juez

Durante los últimos días comenzaron a surgir incongruencias con la versión oficial del accidente, debido a la forma en que el avión cayó y el tiempo que se demoró el rescate, mientras parte de su tripulación se mantuvo viva dentro del fuselaje hasta que perecieron 40 minutos después del impacto.

Los medios de comunicación más grandes de Brasil aceptaron rápidamente la versión de un accidente. Sin embargo, las misteriosas circunstancias que rodean la muerte del juez han echado un manto de sospechas sobre quienes se encuentran en el centro de una guerra política que se desató en Brasil entre sectores de la Justicia y del poder político.

Las dudas sobre la muerte de Zavascki han generado que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se manifieste rápidamente para exigir una investigación exhaustiva y transparente. De la misma manera, la familia del magistrado pidió que se realice una “investigación a fondo” porque sería “malo para el país tener un juez asesinado”.

El sábado 21 de enero, desde el funeral del juez, Temer dijo que no nombrará al reemplazante hasta que los ministros del STF determinen quién continuará la investigación sobre el Lava Jato. Aunque sea alevoso, necesita demostrar que no pondrá palos en la rueda en la investigación en un caso donde la teoría de asesinato ya es un secreto a voces.

Micaela Ryan – @LaMicaRyan

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