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Trump, la derecha del Congreso y Almagro en la nueva ofensiva contra Venezuela

Trump, la derecha del Congreso y Almagro en la nueva ofensiva contra Venezuela
febrero 14
22:59 2017

Por Fernando Vicente Prieto. Con la asunción de Trump comienza una nueva era en Estados Unidos, lo cual implica una redefinición -o una confirmación- de la política norteamericana hacia América Latina y el Caribe, atravesada por casi dos siglos de intervención y expansión en defensa de sus intereses.

En este contexto, sectores de la extrema derecha del país del Norte ya están presionando abiertamente al nuevo presidente para que endurezca la política hacia Venezuela. Este país se ha convertido en una verdadera piedra en el zapato para los sucesivos gobiernos de Estados Unidos, desde Bill Clinton hasta Barack Obama, quienes no pudieron retomar el control del estratégico país caribeño, del que disfrutaron durante todo el siglo XX, desde el descubrimiento de sus reservas petroleras hasta el triunfo electoral de la Revolución Bolivariana a fines de 1998.

Contra todos los pronósticos elaborados por políticos y medios de comunicación, Venezuela ha continuado resistiendo desde la desaparición física del líder histórico, Hugo Chávez, hace cuatro años, a pesar de un conjunto de iniciativas coordinadas entre diferentes actores, entre los que se cuentan el Departamento de Estado y las agencias de inteligencia de Estados Unidos, la oposición venezolana, los medios privados de comunicación y otros componentes más lejanos pero importantes para la constitución de la trama. Entre ellos se cuentan los gobiernos neoliberales del continente -el conflicto en el Mercosur es parte de esta disputa- y con períodos de gran actividad, el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

En los últimos días todos estos actores mostraron sus cartas evidenciando un alto nivel de coincidencia y sincronización. De conjunto, implicaron una presión -o un respaldo previo, según se quiera leer- para orientar la política de Trump hacia el endurecimiento de las relaciones con Venezuela. Analizada en su contexto histórico, esta orientación apunta con claridad hacia un mayor nivel de injerencia, a contramano de lo expresado por el ahora presidente durante su campaña electoral.

El bipartidismo más conservador mueve sus fichas

El 8 de febrero, un grupo de congresistas envió una carta dirigida a Trump, donde explícitamente piden que se sancione a funcionarios venezolanos por políticas impulsadas en Venezuela, un acción política que contraría expresamente las normas aceptadas en el derecho internacional, basado en el principio de no intervención.

Sin embargo, allí solicitan el incremento de los fondos dirigidos a aliados de política exterior que no se identifican, “con el propósito de respaldar el desarrollo de procesos políticos democráticos, instituciones y valores basados en los derechos humanos, libertad de información y sociedad civil independiente hasta que el país (Venezuela) regrese a un gobierno democrático”.

Además, expresan la necesidad de sanciones al vicepresidente Tareck El Aissami, a quien acusan como colaborador de carteles del narcotráfico, con base en información difundida por medios de Estados Unidos, negada por el vicepresidente y sobre la cual no se ha podido realizar comprobaciones. Incluso la información es inconsistente en tanto varios de los señalados como cómplices de El Aissami, fueron perseguidos, detenidos y deportados a Colombia o EE.UU.

Estos pedidos concretos se dan en el marco del reclamo a la administración Trump de “una acción decidida y basada en principios, en respuesta a los acontecimientos que se desarrollan en Venezuela, como una de las primeras acciones de política exterior de su administración, enviaría un poderoso mensaje al régimen de Maduro y al pueblo venezolano”.

Los autores de la carta son la congresista republicana del sur de Florida, Ileana Ros-Lehtinen y el senador demócrata por New Jersey, Bob Menéndez. Ros Lehtinen es nacida en Cuba, al igual que los padres de Menéndez. Ambos son reconocidos por representar como pocos a los sectores anticastristas en EE.UU. y forman parte, respectivamente, de las comisiones de Política Exterior en la Cámara de Representantes y en el Senado. El texto suma además la firma de otros 32 legisladores, entre los que se encuentran figuras como Mario Díaz-Balart, Marco Rubio, Ted Cruz (republicanos) y Adriano Espaillat (democráta), todos con la misma visión respecto a la política exterior hacia el resto del continente.

El turno de Almagro

Con una coincidencia temporal extraordinaria, tres días después de la carta de los congresistas se conocieron nuevas declaraciones de Luis Almagro en torno a Venezuela. Estas alcanzaron gran difusión por el tenor de las palabras: el secretario general de la OEA comparó a Maduro con el dictador chileno Augusto Pinochet y anunció que reactivará la ofensiva hacia la aplicación de la Carta Democrática del organismo continental, para sancionar al “régimen” ante “serios retrocesos de los derechos civiles y políticos en Venezuela”.

Y en eso movió Trump

Por último, el lunes 13 de febrero se conoció la inclusión del vicepresidente Tareck El Aissami en la lista de “Narcotraficantes especialmente designados” de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.

Una medida en la que, según aseguró el titular de la OFAC, John Smith, venían trabajando desde hace varios años, pero casualmente se hizo efectiva apenas cinco días después de la presión ejercida por los sectores de la ultraderecha en el Congreso; y mientras en el gobierno norteamericano se suceden todo tipo de movimientos relacionados con la política exterior. Entre estos últimos, enfrentamientos que tienen como protagonistas a Trump y algunos sectores de la “comunidad de inteligencia” y el reciente encontronazo entre el vicepresidente Mike Spence y el efímero Consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, quien debió renunciar en las últimas horas a causa de una conversación con el embajador ruso no informada “apropiadamente” a Spence.

En síntesis,  aún en medio de los debates que recorren a la nueva administración norteamericana, todos los acontecimientos ofrecen elementos claros respecto a la confirmación de la política hacia Venezuela. Y preanuncian una escalada que puede ser mayor.

@FVicentePrieto

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