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“Hay prácticas que deben ser desterradas de todo tipo de parto”

“Hay prácticas que deben ser desterradas de todo tipo de parto”
febrero 16
00:12 2017

En Radio Sur FM 88.3, entrevistaron a Marianela Meneghetti, psicóloga especializada en salud sexual y reproductiva, quien enumeró los derechos de las mujeres a un parto respetado y los canales por los que se pueden canalizar las denuncias de violencia obstétrica.

Plantea la especialista que en primer lugar hay que tener en cuenta que cuando una mujer atraviesa un proceso de embarazo, parto o posparto donde las condiciones de salud no son las adecuadas hay que hablar específicamente de violencia obstétrica, que es considerada una forma de violencia de género.

En ese sentido, reivindica la amplitud de la Ley 26.485  de erradicación de violencia contra las mujeres, que contempla posibles situaciones de violencia en todos los espacios donde la mujer embarazada puede verse obligada a transitar, incluyendo hospitales, comisarías, etcétera.

Específicamente en cuanto al momento del parto, recuerda que en nuestro país en 2009 se sancionó una ley que detalla  los derechos de la madre, de los padres y de la persona por nacer o recién nacida durante todo el proceso (embarazo, parto y posparto).

La ley plantea el derecho de la mujer a escoger un acompañante, “que no tiene que tener ningún vínculo sanguíneo, no tiene que ser el compañero o el marido sino la persona que esa mujer que está por parir elija para acompañarla”.

Meneghetti explica que también existe una ley que de derechos del paciente “donde se explican los derechos que tenemos como usuarios del sistema de salud”. Allí se contempla principalmente el derecho a recibir información clara sobre lo que está sucediendo “porque muchas veces vamos al médico o cualquier integrante de un equipo de salud (puede ser un obstetra o un psiquiatra), y nos habla en un lenguaje que no entendemos”. Por eso es importante recordar, insiste la especialista, que “tenemos derecho a que nos hablen en términos comprensibles y claros para que podamos entenderlo”.

Luego explica que la ley de parto humanizado tiene como centro que la madre sea la protagonista del momento, apuntando a que no sea tratada como una enferma sino tomando el embarazo, parto y posparto como una instancia especial del ciclo vital. Agrega Meneghetti: “Otra de las cosas que me parece interesante es que si bien esta ley es de 2009 se reglamentó en 2015. Y cuando se reglamenta aclara un poco más esto de que la mujer pueda decidir en qué posición parir”.

Al respecto sostiene que “a nadie se le ocurriría hacer fuerza en una posición acostada”, pero que se suele privilegiar esa posición para el parto simplemente porque es mucho más cómoda para los profesionales médicos y no para la mujer que está a punto de parir.

La ley también contempla la posibilidad de que las mujeres elijan la vía de parto, es decir, si prefieren cesárea o parto natural. Este tema es particularmente importante en nuestro país, que registra índices de cesáreas mucho más elevados que el promedio recomendado por la Organización Mundial de la Salud, ya que aquí entran a jugar los intereses de las obras sociales, que van a facturar mucho más por una cesárea (que además puede ser programada con mayor exactitud en el tiempo, liberando camas más rápidamente) que por un parto natural.

También pueden ser cuestionados los procesos para adelantar el parto, como los tratamientos con oxitocina, que se imponen sobre un momento que la mujer debería poder elegir libremente cómo transitar, sin ser sometida a las urgencias de los profesionales o de las instituciones.

En este aspecto, la especialista destaca la importancia del “consentimiento informado” respecto de las opciones, lo que implica que la mujer pueda contar con una información clara de qué implica la cesárea y que significa un parto natural, cuáles son los riesgos y demás detalles.

Como ejemplo de esta modalidad de parto respetado, Meneghetti destaca el rol de la maternidad Estela de Carlotto, “que es una maternidad modelo en relación con la atención que brindan”. En esta maternidad, como así también en el Hospital Álvarez de la Ciudad de Buenos Aires, se han incorporado opciones tales como telas al momento del parto, “algo muy simple, una tela colgada de una puerta o de algún otro lugar, de la que la mujer se puede tomar para hacer fuerza, o también un banquito donde puede hacer fuerza sentada”. La especialista marca el contraste de estas prácticas con casos de partos donde algunas mujeres llegan a ser atadas a las camillas. “Esas cosas tienen que estar desterradas de cualquier tipo de parto”, sostiene.

Entre los derechos de la mujer embarazada o en trabajo de parto puntualiza, además del derecho a la información clara y precisa y a elegir libremente al acompañante, el derecho a la intimidad “porque no puedo estar en mi trabajo de parto rodeada por 40 personas que no conozco”. “Son cosas que lamentablemente tienen que estar reglamentadas y escritas en una ley porque no se cumplen”, agrega.

También destaca que muchas veces se ignora otro derecho, vinculado al momento de posparto, que tiene que ver con el derecho a información sobre anticoncepción “porque en muchos lugares cuando la mujer abandona la institución no le dan la consejería y puede volver a quedar embarazada muy rápidamente, quizás sin buscarlo”. “Tiene que ser asesorada en ese mismo momento para que pueda elegir qué método anticonceptivo quiere, con una consejería integral”, explica.

Finalmente, la especialista comenta que hay un teléfono donde se puede hacer las denuncias de violencia obstétrica, aunque sea de algo “que pasó hace diez años”. El Ministerio de Salud tiene un número gratuito y confidencial (0800-222-3444). También existe una página web desde la que se pueden descargar los formularios para hacer una denuncia. “Realmente trabajan muy bien a través del sistema judicial tratando de reorganizar ese equipo de salud o esa instancia donde no fue bien atendida la usuaria”, concluye Meneghetti.

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