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El fútbol: lo primero que la dictadura no prohibió

El fútbol: lo primero que la dictadura no prohibió
marzo 20
23:03 2017

El 24 de marzo de 1976, la Junta Militar emitió 31 comunicados por Cadena Nacional. Solo uno, el vigésimo tercero, no prohibía algo sino que otorgaba un permiso: los argentinos podrían escuchar el partido que la selección dirigida por Cesar Luis Menotti disputaba frente a Polonia.

Las hélices del helicóptero giran veloces en la terraza de la Casa Rosada. La Presidenta María Estela Martínez de Perón sube. Su destino no es la quinta de Olivos, es detenida en aeroparque y de ahí, trasladada a una casa en Neuquén. El golpe de Estado es un hecho. Minutos antes, el periodista Edgardo Mesa del noticiero “Titulares” de Canal 13, en un móvil desde Plaza de Mayo, había dado la primicia.

“(Sergio) Villaruel me hizo llegar un mensaje por una moto para que yo dijiese que estaba a punto de caer Isabel. Le hice caso, porque era mi jefe, y comencé a decir que eran los últimos minutos. Terminé la columna y me tuve que esconder porque me querían cagar a balazos”, contó tiempo después.

A las 2 de la mañana, los militares habían tomado los canales y las radios estatales. Antes, Canal 7, que había transmitido el partido que River jugó frente a Portuguesa de Venezuela en un desolado Monumental por la Copa Libertadores, cerró su programación con “La paz sea con vosotros”. “Dios con nosotros”, fue el micro eclesiástico elegido por el 9. “Tres minutos con Dios” y “Momento de meditación” cerraron las transmisiones del 11 y el 13 respectivamente.

Una hora después tuvo lugar el Comunicado Número 1. A partir de allí fueron todas prohibiciones y el anuncio de las características del nuevo gobierno. Pasadas las 10 se transmitió la asunción de Jorge Rafael Videla como presidente desde el Edificio Libertador.

Pero toda regla tiene su excepción: el Congreso, los partidos políticos y los espectáculos públicos habían sido suspendidos. Sin embargo, el Comunicado Número 23, anunciaba que a las 13:30 la Cadena Nacional seguiría las vicisitudes del partido entre Argentina y Polonia.

La voz encargada de relatar el partido disputado en el estadio Slatski, de la ciudad industrial Chorzow, fue la de José María Muñoz. Polonia venía de salir tercera en el mundial disputado en Alemania. Era el segundo partido de una gira pautada entre marzo y abril frente a equipos y selecciones europeas. Cuatro días antes, con gol de Kempes, Argentina había derrotado a la Unión Soviética por 1 a 0.

Hugo Gatti ocupó el arco; Alberto Tarantini, Jorge Olguín, Daniel Killer y Jorge Carrascosa fueron los defensores; Marcelo Trobbiani, Américo Gallego y Ricardo Bochini se repartieron el mediocampo, mientras que la delantera la conformaron Héctor Scotta, Leopoldo Luque y Mario Kempes. Fue victoria 2 a 1 con goles de Scotta y Houseman.

Las circunstancias hicieron del resultado un hecho anecdótico. Sin embargo, los testimonios de los jugadores sobre cómo se habían enterado lo que sucedía en nuestro país y sobre sí debían presentarse o no, resultaron contradictorias. “Tuvimos que jugar obligatoriamente ante Polonia ese día porque la fecha ya estaba pautada. No recuerdo bien si había llegado una nota de algún militar para jugar ese partido, pero si me acuerdo que ganamos”, declaró tiempo después Tarantini.

“Todos estábamos muy preocupados y no únicamente Kempes y yo, como tantas veces se dijo. Nos habíamos ido del país con un gobierno democrático y cuando regresamos al país era todo diferente. Teníamos mucho miedo a todo”, afirmó Scotta. Por su parte, Luque sostuvo: “José María Muñoz dio la noticia después del partido, a la hora de la cena”.

Muchas son las contradicciones que pueden encontrarse en las declaraciones de los jugadores. Hasta el propio Carrascosa, capitán del equipo, que luego renunció a jugar el Mundial, apuntó: “Las comunicaciones en aquella época eran muy diferentes a las de ahora, no puedo precisar en qué momento nos enteramos, pero lo supimos ese día”.

La Junta Militar no había cumplido 24 horas en el poder y ya dejaba en claro que el fútbol sería uno de los fenómenos populares donde afianzar su nula legitimidad. Esta semana se cumplen 41 años de aquella triste tarde. Todos los años, muchos argentinos marchan para que aquello sea un “Nunca Más”. El fútbol sigue siendo el caballito de batalla del gobierno de turno.

Federico Coguzza – @Ellanzallama

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