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Marcelo Saín: “El kirchnerismo nunca tuvo interés en reformar la seguridad”

Marcelo Saín: “El kirchnerismo nunca tuvo interés en reformar la seguridad”
marzo 30
20:00 2017

Marcelo Saín, experto en temas de seguridad y ex diputado provincial por Nuevo Encuentro, fue entrevistado por “Quemar las naves” (Radio Sur 88.3) sobre las políticas del gobierno de Cambiemos respecto a la represión de la protesta social. Además, analizó el envalentonamiento de las fuerzas policiales y balanceó desde una mirada crítica la gestión del kirchnerismo en el área de seguridad.

- ¿Cómo piensa el gobierno la intervención estatal sobre la protesta social?

– No hay que hacer una reflexión en abstracto. Creo que el gobierno evalúa que va a haber una ampliación y profundización de los hechos de protesta, una presencia creciente de actores colectivos reclamando en la calle, porque son las secuelas inevitables de un país con alto nivel de organización social y política popular frente a un ajuste que contrasta con la distribución de la riqueza de los últimos años.

Creo que es un gobierno que se maneja mucho a partir del marketing y tienen un problema enorme de poca capacidad de negociación. Tienen poca política. Una gran estructura de medición de opinión -creo que son los mejores-, saben gestionar sentimientos de la gente -tienen al mejor que se llama Durán Barba-, saben qué es lo que hay que plantear y cómo construir imagen. Lo que no tienen es una estructura de articulación política. Si el núcleo duro, que toma decisiones estratégicas es un grupo de ex alumnos del Newman, tenés lo que tenés. Si en el centro estuviera [Rogelio] Frigerio las cosas serían diferentes, porque sí tiene tela para cortar en ese sentido.

Esa conjunción entre la devoción por aparecer como consistentes y que vienen a cambiar para siempre el país, la falta de articulación política y el aumento del conflicto social, es un escenario complicado. Ahí empieza a aparecer la represión.

Creen que la gente en la calle es un cuestionamiento al discurso y el relato que han construido. El 24 de marzo, la movilización docente de la semana pasada, el paro general de abril, eso pone en tela de juicio el discurso oficial. Y deben estar midiendo. Porque hay sectores en la Argentina -medios y altos- que  quieren represión. Incluso deben pensar que la confrontación con sindicatos y organizaciones sociales les reditúa electoralmente. Porque venían para perder caminando las elecciones de medio término y este escenario impide que parte de sus votantes vaya con otros espacios. Están tomando la represión como una proclamación, no como una acción porque hasta ahora no han reprimido en general, en el marco de una campaña electoral. Por supuesto que si reprimen va a haber problemas.

- Después del traspaso de la Policía Federal a la Ciudad, ¿cómo quedó el panorama de las fuerzas de seguridad en la Capital del país?

– La Policía de la Ciudad se conformó con el traspaso de 20 mil efectivos de la Federal y eso ya es una sola policía. Tiene una sola conducción que es la del ministro [Martín] Ocampo y el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta. Más allá del proceso interno e institucional es bastante simple. Se traspasó también lo que se conoce como cuerpos de infantería, para el control de grandes manifestaciones, que es -técnicamente hablando- de los mejores grupos formados en la Argentina.

Desde el punto de vista judicial, la Justicia puede hacer intervenir a cualquier policía en cualquier hecho, pero desde lo administrativo, para intervenir en cualquier hecho en la ciudad de Buenos Aires, está la policía de la Ciudad de Buenos Aires. Y la conducción política de eso es Rodríguez Larreta, el jefe de gobierno. Lo que ha dicho al respecto es “yo voy al diálogo” con las organizaciones sociales. “Nosotros no privilegiamos la represión”. Eso es correctísimo, está muy bien.

- La Ministra de Seguridad nacional, Patricia Bullrich parece estar más concentrada en las Fuerzas Armadas y la supuesta lucha contra el narcotráfico…

– No hagamos una lectura equivocada de Patricia Bullrich. Ella habla de represión. Hace un año y medio viene diciendo que va a reprimir. Sacó un protocolo sin ningún tipo de entidad jurídica, porque no es resolución ni decreto, y todos los periodistas, la política, los medios hablan de un protocolo. Ese protocolo no existe desde el punto de vista formal. Y nunca se aplicó. ¿De qué estamos hablando? De una tipa que está canchereando, no de represión. Hasta ahora no hubo respuesta represiva del gobierno, hubo una amenaza, proclamación de la necesidad de hacer uso de la fuerza.

Los matices entre Rodríguez Larreta y Bullrich son discursivos. La verdad de la milanesa es que lo que pasó con los 30 cortes que hubo en la ciudad en reclamo de la aplicación de la Emergencia Social, se resolvió en una mesa de negociación con la ministra de Desarrollo Social. Seamos precavidos en eso, sino terminamos creyendo que el discurso es la realidad fáctica. El discurso es símbolo. Cuando te bajan el palo es otra cosa.

- ¿No pensás que ese discurso habilita el envalentonamiento de las fuerzas de seguridad más allá de la protesta social, en delitos comunes, por ejemplo?

– Tenés razón, pero son dos cosas diferentes. Las unidades de control de grandes manifestaciones no van a bajar el palo sin una orden político-institucional. Lo otro que vos señalás, es correcto. Hay un clima donde las mismas fuerzas que hace cuatro o cinco años sabían que no había un clima para desbordarse, hoy tienen autorización.

Son las mismas policías porque el kirchnerismo entre otras cosas nunca reformó nada. Las policías de Macri son las mismas policías de Cristina. El kirchnerismo fracasó y nunca tuvo interés en reformar nada de ese sistema. Ha sido una gran deuda pendiente. Han tenido una mirada conservadora en ese punto. Conservó la misma policía de Kosteki y Santillán. La misma. Hemos tenido de los peores ministros de Seguridad, bastante parecidos a Patricia Bullrich.

Por abajo esta policía sí tiene un microclima de ajuste de cuentas, de uso de la fuerza, pero no de control de grandes manifestaciones. El crimen lo regula la policía en la Argentina, no hay crimen autónomo del Estado, en términos generales. La policía que controla la calle monopoliza dos cosas: el uso legal y el ilegal de la fueza. No hay policía que regule el crimen que no tenga monopolio de la fuerza ilegal, por eso es la autoridad superior en ese territorio, eso lo vemos en los barrios del Gran Buenos Aires con el tema de la venta de drogas, la puja entre grupos narcos y contención de los sectores populares.

- ¿Esto es un cambio de cómo venía siendo el rol de las fuerzas de seguridad?

– Esta política la comenzó el kirchnerismo y la continúa Cambiemos. Se trata del control de la circulación de las personas en las áreas protegidas y centrales de las ciudades en relación a los “negritos” de la periferia. El kirchnerismo roció de cámaras de seguridad las ciudades. Es la misma política de Bullrich. ¿Para qué están las cámaras y los patrulleros? Para proteger a la ciudad central, a la ciudad integrada, los sectores medios, los sectores financieros, los sectores altos de las clases peligrosas de la periferia. Como el Operativo Centinela del kirchnerismo que rodeaba los barrios populares. Los mismos a los que les dábamos planes sociales.

En un clima ideológico como el de este gobierno, con esa matriz que construimos nosotros desde el kirchnerismo, tenemos los problemas que tenemos. Esto es responsabilidad de todos los sectores políticos, no comenzó el 10 de diciembre de 2015. Es una matriz de gestión de la seguridad pública de toda la clase política en su conjunto. Esto no lo quiere discutir el kichnerismo del cual yo formé parte. Es un sector reacio a la autocrítica y a la discusión privada y pública. Lo digo públicamente esto ahora porque no encontré un p… lugar en el kirchnerismo para discutirlo reservadamente.

- ¿Y los servicios de inteligencia, los carpetazos, etc.?

– El kirchnerismo ha hecho eso por una década. Es otro tema. Muy diferente de lo que estamos conversando. La política argentina construyó servicios de inteligencia para el espionaje político y para la manipulación de la justicia federal. Eso continúa ahora, solo que los viejos victimarios ahora son las víctimas de este sistema.

Stiuso no nació de un repollo ni es como dice Parrilli el hombre fuerte de la SIDE de 1972. Cuando entró en el 72 era administrativo, la madre lo iba a esperar a la estación de tren cuando volvía del trabajo. Él era un hombre fuerte con el duhaldismo y durante todo nuestro gobierno. Él fue el que armó todo el sistema de espionaje político y manipulación judicial. En 2013 se enfrentó con Cristina Fernández y pone hoy su conocimiento y expertise al servicio del nuevo gobierno, aun no ocupando un lugar predominante. Porque la cucaracha que salió de la cloaca ya está para que la pisen. Hoy es un rockstar para Clarín y La Nación porque está en contra del kirchnerismo. Es un operador político.

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