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Vis a vis: un gran drama carcelario, de España al mundo

Vis a vis: un gran drama carcelario, de España al mundo
abril 04
20:37 2017

La serie española, disponible en Netflix, supera en muchos planos a Orange is the new black, con personajes más creíbles, mayor suspenso y una mirada sobre el sistema penitenciario mejor elaborada.

Es imposible que los primeros minutos de Vis a vis no nos hagan acordar a la estrella de Netflix, Orange is the new black (OITNB). Una mujer de clase media (y rubia, por si faltaban similitudes) es condenada a prisión. La serie española va incluso más allá en la construcción del personaje. No se trata de drogas, es un delito de guante blanco el que la lleva a ese lugar. Fue emitida originalmente en Antena 3 de España (producida por Globomedia), y su título, que en un primer momento iba a ser Mosquita Muerta, fue cambiado por el del nombre que reciben las visitas íntimas en prisión.

Sin entrar en detalles el parecido entre ambas series podría hasta resultar un plagio, pero desde el tercer o cuarto capítulo, Vis a vis despega, complejizando personajes, llevando lo monstruoso en muchos casos hasta el límite. La violencia es más tercermundista que hollywoodense y también el conflicto social que cada una de las protagonistas tiene en sus espaldas. Ojo, no es que en OITNB  este sea superfluo ni mal abordado, sólo que aquí el relato tiene mayor credibilidad (aunque en las cárceles españolas no se use uniforme amarillo).

Las amistades y enemistades no son tan lineales, la traición es siempre una posibilidad, el deseo una constante. Hay gitanas, árabes, tratantes de personas, narcotraficantes, adictas, lesbianas. El reparto incluye una diversidad cultural que si bien obviamente incluye estereotipos, lo hace de forma menos burda que en OITNB. Muy destacable el papel de Najwa Nimri (Los amantes del Círculo Polar, entre otras) como Zulema Zahir, la interna más peligrosa de la cárcel Cruz del Sur. Otras resaltan también: la actriz y cantante ucraniana de origen etíope Berta Vázquez como “Rizos” o Irma Cuevas como Anabel, la traficante y proxeneta de la prisión, por ejemplo.

No es casual. “Pensamos que teníamos que hacer una Torre de Babel, muy humana y con miles de nacionalidades, donde tenía que estar representada la etnia gitana. Todos los parámetros con los que teníamos que funcionar eran parámetros de credibilidad. Por eso optamos por un casting desconocido”, dijo el productor ejecutivo Álex Pina sobre el casting.

Vis a vis no juega tanto como OITNB con el humor negro, es un drama carcelario con elementos de acción y de thriller. El afuera y el adentro tienen un vínculo mucho más fluido y la familia de Macarena (Maggie Civantos), la mencionada rubia, juega un rol tan central como la mayoría de las reclusas, metiendo las patas en el crimen e intentando todo para sacar a su querida hija y hermana de Cruz del Sur.

Mismo los funcionarios. La bienintencionada directora de la cárcel en crisis personal y tensionada por el conflicto interno y las presiones de los dueños de la prisión (sí, también es privada en este caso) se suma al repugnante personaje del médico abusivo, psicópata y manipulador (interpretado perfectamente por el argentino Ramiro Blas) y el guardia ex policía que conoce poco de límites profesionales pero en el fondo es bien humano (el multipremiado Roberto Enríquez).

Hay violaciones, abusos de poder y un maltrato sistemático que pone en evidencia todas las miserias del sistema penal. La violencia sufrida fuera y dentro por las mujeres, los proyectos, la maternidad, el aborto, el amor, la sexualidad, la perversidad en su estado más puro, a veces hacen difícil sostener los ojos en la pantalla. Pero vaya si vale la pena.

Son 24 capítulos en dos temporadas. No hubo tercera y tampoco fue necesaria. Aplausos para esta producción española.

Julia de Titto – @julitadt

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