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¿Integración diversificada?: el BRICS Plus y China

¿Integración diversificada?: el BRICS Plus y China
abril 20
23:55 2017

Por Debora Fagaburu. La integración regional está de moda. Periodistas, académicos, politólogos; todos hablan de los bloques regionales, de sus éxitos y fracasos. Ahora la atención se centra en la posibilidad de expansión del grupo BRICS.

Sus siglas hacen alusión a los países que lo conforman: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. El “BRICS Plus” estaría, además, integrado por México, Pakistán y Sri Lanka.

En los últimos días, tanto el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, como el jefe del Banco de Desarrollo Euroasiático, Yaroslav Lissovolik, impulsaron la idea de “BRICS Plus” como un nuevo modelo de integración, con un gran poder de influencia para propulsar la Cooperación Sur-Sur (CSS).

Integración regional y Cooperación

¿Qué es la integración regional? ¿A qué hace referencia la CSS? Depende. Las respuestas varían de acuerdo al posicionamiento que se adopte.

Desde el neo-funcionalismo, en un proceso de integración regional, los Estados se fusionan voluntariamente con otros hasta perder los atributos tácticos de su soberanía -construir supranacionalidad-, y ganar nuevas técnicas para resolver los conflictos entre ellos.

Ello se debe, básicamente, a que los beneficios absolutos/colectivos que se esperan generar tras la coordinación de políticas entre los socios son mayores a los costos que acarrearía mantener la situación inicial. De esta manera, la cooperación regional ayuda a describir el camino hacia la integración.

La cooperación internacional se puede entender a su vez como un proceso de coordinación de políticas en áreas específicas o funcionales (comercio, producción, educación, etc.), el cual sostiene la integración regional a través de la construcción de lazos de confianza y lealtad hacía la región, mientras que el aumento de transacciones/negociaciones agiliza la construcción de instituciones que garantizan el cumplimiento de lo acordado.

En tanto la CSS, se piensa como una modalidad específica de cooperación, entendida según el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), como un conjunto de “relaciones directas y horizontales entre países que enfrentan problemas comunes y que tienen como propósito superar, a partir de esfuerzos conjuntos, los desafíos del desarrollo”. Sus principios básicos son: solidaridad, complementariedad, igualdad, no condicionalidad y respeto de la soberanía.

Nuevos debates, nuevos desafíos

Hasta el momento, la idea del “BRICS Plus” es incrementar la apertura -liberalización comercial- e incorporar al proceso de integración del bloque a otros países de renta media -llamados PRm- a los fines de impulsar el desarrollo económico de los mismos. La idea por detrás es eliminar todo rastro de proteccionismo de las economías nacionales.

Vinculado a ello, y con respecto al potencial relacionamiento con países desarrollados y organismos internacionales, China se auto-posiciona como el actor principal para incitar flujos de comercio a favor del bloque y, a su vez, atraer inversiones.

La importancia de China para el dinamismo de este espacio radica en el tamaño de su economía, que comprende aproximadamente el 30% de la economía global y supera al de las otras cuatro juntas; el tamaño de su población; el gasto militar, similar al que venía ejerciendo Estados Unidos; entre otros aspectos.

Con todo este respaldo, China ayuda a los BRICS a consolidarse como un bloque con las capacidades suficientes para alterar el escenario geopolítico mundial, persuadiendo a sus socios de cambiar sus lealtades, expectativas y actividades políticas hacia un nuevo eje. El uso del denominado “poder blando” por parte de Beijing pretende equilibrar las relaciones bilaterales reformando el statu quo.

Asimismo, el impulso chino a la CSS y, por otro lado, al relacionamiento con los donantes tradicionales (tales como Estados Unidos y España) podría generar nuevos esquemas de Cooperación Triangular (CTr), donde un donante del Norte o un socio de una agencia multilateral colaboran con un país emergente para dar asistencia a un tercer país.

Se podría pensar que, en términos del modelo de desarrollo chino, el incremento de las diversas modalidades de cooperación oficia también como una forma consistente de minimizar su posición tenedora de dólares en tanto reservas internacionales, en pos de sostener el Yuan como una moneda fuerte. Recientemente, el primer ministro chino, Li Keqiang, dijo en este sentido que, según un reporte de la agencia oficial de noticias Xinhua, la confianza del mercado en el Yuan ha mejorado significativamente.

***

En síntesis, se podría afirmar que la política exterior china responde a tres objetivos: riqueza, poder y estatus. Por “poder” se entiende la capacidad para influir en las políticas de otros Gobiernos y del sistema internacional en su totalidad, en busca de resultados favorables para el logro de sus objetivos estratégicos -ya sea a través de la integración con otros países emergentes- pero, sin enfrentarse a Washington.

“Riqueza” significa promover el desarrollo económico chino y elevar los estándares de vida de la población. Y por último, “estatus” apunta a crear lealtad, aumentar y mejorar el respeto internacional hacia el propio país.

Qin Yaqing, vicepresidente de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, afirmaba en 2012 que “cuando un Estado poderoso forma un bloque y lo lidera, y cuando dicho bloque es el más fuerte en el sistema internacional, el Estado que lo lidera es la potencia hegemónica”. Así como “todos los caminos conducen a Roma”, todas las apuestas apuntan al Nuevo Banco de Desarrollo BRICS.

Existen muchos elementos a analizar y varios escenarios posibles. Sin embargo, en cuanto al BRICS Plus se puede identificar es al menos un problema: la ausencia de instituciones que garanticen los acuerdos por lo que, todavía, es inapropiado hablar de integración regional.

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