Notas

Abelardo Castillo, después de los obituarios

Abelardo Castillo, después de los obituarios
mayo 02
21:35 2017

Murió Abelardo Castillo. La noticia ya recorrió las redes sociales y los obituarios -género que él detestaba- se escribieron al calor de la urgencia en las redacciones de todos los grandes medios. El periodismo cultural suele sentirse tentado, ante la muerte, a multiplicarse en homenajes y celebraciones póstumas, y a intentar alcanzar, en treinta o cuarenta líneas, la síntesis de la vida que un hombre construyó a lo largo de 82 años.

En alguna entrevista reciente Castillo había advertido: “En mi diario -el que estoy escribiendo ahora, que no se va a publicar- tengo una anotación el día que murió García Márquez. Puse: ‘No anoto más la muerte de nadie’. Se han muerto muchos amigos. Félix Grande, el poeta, Carlos Fuentes, Laiseca, Ricardo [Piglia], China [Josefina] Ludmer. Antes Dalmiro Sáenz, David Viñas, Sabato. Arreció la muerte sobre la literatura argentina del siglo XX. Yo odio la muerte, la detesto. La vida es algo que sucede en un sentido. Todo lo que nace debería ser inmortal si aplicamos una lógica abrumadora”.

¿Qué se escribe sobre un hombre que acaba de morir y odiaba a la muerte más que a cualquier otra cosa?

¿Se recuerda que practicó la novela, el ensayo, el teatro, la poesía y, sobre todo, el cuento? ¿Se listan los títulos: Crónica de un iniciado, Cuentos crueles, Israfel, El que tiene sed? ¿Se habla de sus premios y reconocimientos? ¿Se los olvida adrede?

Castillo, que fundó y dirigió tres revistas literarias entre 1959 y 1986, sabía que el campo cultural era un campo en disputa. Los reconocimientos son, muchas veces, hijos de esa lucha política en las instituciones literarias. Podemos suponer, entonces, que hubiera escuchado la palabra “reconocimiento” con una sonrisa maliciosa. Él, que alguna vez dijo: “Para mí, el escritor es alguien que se toma la literatura en serio, pero que no se toma a sí mismo en serio”.

¿Se dice, entonces, que fue parte de una generación que, como ninguna otra, dio escritores que construyeron su poética en el campo del marxismo? ¿Se lo recuerda contemporáneo de David Viñas, Ricardo Piglia, Rodolfo Walsh y Andrés Rivera, entre muchos otros? ¿Se lo recuerda debatiendo siempre? ¿Luchando siempre?

Sabemos que él construyó una poética única y que desde ella fundó una forma de pensar la literatura. Eso es cierto. Insuficiente, pero cierto. Y también lo es que muchos escritores que están trabajando ahora mismo lo llaman “Maestro” y se sienten deudores de sus ideas literarias. Aunque tal vez a él no le hubiera gusta esta definición. Tal vez alcanza con decir ideas. Así, a secas.

¿Se dice que en el campo cultural argentino, donde las posiciones anti-intelectuales y anti-vanguardistas son casi marcas de identidad, Castillo defendió la formación autodidacta, la reflexión, el pensamiento, la desesperación de la forma y una caótica erudición como parte del oficio al que dedicó su vida?

Él solía hablar de su familia espiritual. Entre los nombres que repitió hasta el cansancio están los de Edgar Poe, Jean-Paul Sartre, Thomas Mann, Herman Hesse. En nuestra literatura reconocía en Roberto Arlt a un antecesor de la literatura existencial que él mismo intentaría y en Borges al escritor que había llevado más lejos la forma en la que él desplegó su trabajo: el cuento.

Y fue dentro de esa esa familia espiritual dónde se formó y construyó la idea de que existía el escritor comprometido, lo que no existía era la literatura comprometida. Lo que se compromete, solía decir, son los actos de un hombre y no sus ficciones. Desde ahí debatió y trabajó durante toda su vida. Cuando llegó la hora neoliberal su posición, que antes había sido central, empezó a resultar extraña. ¿A quién podía interesarle discutir la función de la literatura en la sociedad?

No le importó. Siguió luchando: “Estamos atravesando lo que yo llamaría una crisis universal del sentido. La religión, la ciencia, el arte, ya no dan respuestas a nadie. El final de la historia, el fin de las ideologías, la muerte de las utopías, quieren decir sencillamente que no le vemos un sentido al mundo. La pregunta, entonces, sería: ¿Qué sentido tiene la literatura en un mundo sin sentido? No hay más que dos respuestas. La primera: ningún sentido. La segunda es precisamente la que hoy no parece estar de moda: el sentido de la literatura es imaginarle un sentido al mundo y, por lo tanto, al escritor que la escribe”.

Murió Abelardo Castillo. Después de los obituarios y las celebraciones podremos ir hacia nuestras bibliotecas, buscar uno de sus libros, volver a pensar con él qué se puede hacer con la palabra y la acción en un mundo que se obstina en el absurdo.

Juan Mattio – @juanmattio

Notas relacionadas

0 comentarios

No hay comentarios aún

No hay comentarios por el momento, querés agregar uno?

Escribe un comentario

Escribe un comentario

Tu mail no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

Libros

  • libro drogas1“En materia de drogas hay una distancia enorme entre la ley y la ciencia”

    “Un libro sobre Drogas”, el tercer objeto editorial de “El Gato y La Caja”, viene a disputar sentidos comunes. Notas entrevistó a Pablo González, biólogo y parte del equipo editorial del libro. "En gran medida nuestras leyes actuales se basan en prejuicios", afirmó.

  • Lenin 7"Buscando a Lenin": la historia de las estatuas del líder soviético en Ucrania

    Para 1991, cuando la Unión Soviética se desintegró y Ucrania proclamó su independencia, había en el país 5500 estatuas y bustos de Lenin. Era la nación con mayor proporción de monumentos del líder de la Revolución Rusa en relación a su población. Una ley de 2015 ordenó destruirlas y dos periodistas fueron a buscarlas.

  • zorroCosas de Zorro: la rastrillada poética de Mariano Dubin

    Luego de sus tres poemarios arrabaleros -"Con los pasos de la mala vida" (2006), "La razón de mi lima" (2009) y Bardo" (2011)-, Dubin publica uno campero y criollo que, lejos de todo gesto nostálgico o anacrónico, es un rebencazo más contemporáneo que nunca.

  • HarryPotter20 años de magia: Harry Potter para muggles

    La saga de libros juveniles Harry Potter cumple este 26 de junio su vigésimo aniversario. Un fenómeno literario (y luego cinematográfico) que conquistó a niños, niñas, adolescentes y jóvenes adultos que crecieron a la par de sus personajes, adentrándose en un mundo de fantasía, aventuras, ideales y amistad.

  • castilloAbelardo Castillo: el último escritor orgánico

    A poco menos de dos semanas de su fallecimiento, desde Notas dialogamos con escritores como Sebastián Basualdo, Gonzalo Garcés o Claudia Piñeyro, que destacan algunos aspectos de su obra memorable y recuerdan sus virtudes como maestro de escritores.

  • Feria_del_Libro_apm_15Feria del libro: ¿unitarios o federales?

    Resguardada bajo la lluvia y el sol, la Feria del Libro convierte a Buenos Aires en mas París que nunca. Una señorial ciudad que vive todavía de la cultura escrita.