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La salida al mar para Bolivia, una urgencia latinoamericana

La salida al mar para Bolivia, una urgencia latinoamericana
julio 16
22:25 2017

“El mar que pedimos por justicia, es un mar para los pueblos […] el mar es para la Patria Grande; el mar para los bolivianos es irrenunciable, Bolivia jamás se va a quedar en paz hasta que no se resuelta este tema del mar, porque resolver estos temas es parte de la integración”, dijo Evo Morales en el 2014.

Desde que el primer presidente indígena de Bolivia asumió la presidencia en 2006, el reclamo por una salida al mar para el país del altiplano volvió a ponerse en la agenda gubernamental y por lo tanto regional y lationamericana. Una demanda ante la Corte Penal Internacional de La Haya se encuentra aún en tratamiento para resolver el diferendo que enfrenta al Estado boliviano con Chile.

Una línea cronológica

En 1879, Bolivia perdió 400 kilómetros del litoral boliviano y 120 mil kilómetros cuadrados de territorio en la Guerra del Pacífico, conflicto bélico en el que se vio enfrentada a Chile y aliada a Perú. En 1904 se firmó un Tratado de Paz entre ambos países poniendo punto final periodo de beligerancia. Ya para el 1919 Bolivia comenzó su demanda en la Conferencia de París y un año después, frente a la Liga de las Naciones se continuó el pedido.

En 1920, Bolivia propuso, aunque sin éxito, una revisión al Tratado de Paz. Incluso Estados Unidos (a mediados de los cincuentas), prestó su consentimiento a favor de Bolivia e, irónicamente, durante los gobiernos dictatoriales de los setentas se intentó llegar a un acuerdo por vía de negociaciones. En 1980 se aprobaron resoluciones a favor de Bolivia y tres años después, en la resolución de la XIII Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) se dictó que “se inicie un proceso de acercamiento y reforzamiento de la amistad de los pueblos boliviano y chileno (…) incluyendo en especial una fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico”.

Hay otras fechas y lugares en los cuales Chile se comprometió numerosas veces a negociar: 2000/01 en Portugal, Panamá y Brasil; durante la XIII Cumbre Iberoamericana (2003) en Bolivia; en 2006 se redactó una Agenda Bilateral de Dialogo entre Bolivia y Chile en la cual se incluyó la cuestión marítima.

Finalmente el 24 de abril del 2013 en La Haya (Holanda), se ejecutó la primera acción judicial por parte del Gobierno Plurinacional de Bolivia sobre Chile. El pedido es claro: salida soberana al mar.

Los años han convertido la mirada chilena en una mirada cada vez más conservadora. Las declaraciones que se van sucediendo niegan el derecho boliviano a su litoral marítimo.

Las pérdidas económicas

En el momento en que se dio el conflicto armado, el litoral boliviano poseía una cantidad generosa de guano (fertilizante natural) y la mina de Caracoles de la cual se extraía plata y cobre (con ganancias calculadas en millones de dólares).

Desde 1997 Chile ha suspendido unilateralmente el servicio del ferrocarril (construido luego de nueve años de firmado el Tratado de Paz) que recorre Arica-La Paz y es para traslado de pasajeros. Tras diversas acciones del Gobierno de Bolivia, volvió a su funcionamiento hace poco menos de cinco años.

En la actualidad, las incontables trabas burocráticas de los puertos chilenos para las importaciones/exportaciones bolivianas sumadas a la carencia necesaria de infraestructura, impiden el crecimiento de hasta el 1,5% anual de la economía de Bolivia (de acuerdo a un estudio de Oxfam). Según la gestión actual, Bolivia podría crecer un 7% anual si se recuperase la salida marítima. En 2014 Naciones Unidas señaló que “los países sin salida al mar, pierden el 20% de su potencial económico”.

Siguiendo esta lógica, los costos de transporte por contenedor en Bolivia son un 31% más altos a la media del resto de los países de América del Sur. La ecuación es sencilla: el transporte marítimo es el que reduce los costos a la hora de pensar el comercio de gran escala. No es casualidad que la Inglaterra de fines del Siglo XV haya logrado sus bases mercantiles a través de su extraordinaria capacidad de conquistar los mares.

La falta de salida al mar, le impide a Bolivia exportar gas, le quita competitividad al sector exportador boliviano, obliga a utilizar el puerto chileno de Arica (bienes de consumo rápido) y el puerto de Antofagasta (comercio de minerales) para cualquier fin relacionado al comercio internacional y le impide al Estado Plurinacional recaudar el dinero que ingresa por impuestos aduaneros.

Si bien Uruguay anunció que a fines de octubre de 2017, se reunirá con el gobirno boliviano para sellar una salida directa al Atlántico por los puertos de Nueva Palmira y Montevideo, Evo Morales informó que se reanudará la histórica demanda contra Chile en 2018.

Lo cierto es que resulta lógico y claro por qué Bolivia mantiene intacta su necesidad e insistencia a la hora de disputar por una salida al mar. El reclamo no es sólo comercial, también es social; el derecho es de todos/as los/as bolivianos/as. La economía boliviana ha crecido cuatro veces más que en cualquier momento de su historia y la distribución del ingreso ha logrado horizontalizarse, cabe pensar entonces ¿cuánto podría mejorar la economía y el nivel de vida del país si se accediese a la salida marítima por el Pacifico?

Lucía Sánchez Barbieri

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