Notas

“En materia de drogas hay una distancia enorme entre la ley y la ciencia”

“En materia de drogas hay una distancia enorme entre la ley y la ciencia”
agosto 01
00:18 2017

Desde el espacio de investigación, comunicación y diseño “El Gato y La Caja” encontraron varios caminos para poner la ciencia al servicio del pueblo: contribuir a tener mejores políticas públicas a través de hacer disponibles a la sociedad las mejores conclusiones que el método científico haya producido.

Estos fundamentalistas de la evidencia empírica no evaden ningún debate. Si un tema los incomoda, lo acribillan a preguntas, interpelan a los mejores referentes, procesan la evidencia disponible y dan forma en productos y contenidos que hacen circular, en su web y redes, y también en el mundo físico. Así abordan desde el voto electrónico hasta el aborto. Y ahora se metieron con las drogas.

Mientras desde el Ministerio de Seguridad lanzan un programa de guerra contra el narcotráfico, y los medios masivos de comunicación convierten en enemigos públicos (y en adictos) a niños y niñas de los barrios más excluidos, Un libro sobre Drogas, el tercer objeto editorial de “El Gato y La Caja”, viene a disputar sentidos comunes. Notas entrevistó a Pablo González, biólogo y parte del equipo editorial del libro.

- ¿Cómo surgió la idea y necesidad de publicar un libro q hable sobre drogas en Argentina?

– Empezamos el proyecto “El Gato y La Caja” por una voluntad de hacer que determinadas cosas sucediesen. Los que hacíamos ciencia sentíamos que el cuello de botella no estaba en la generación de conocimiento científico, sino que el problema estaba en la capacidad que tiene la ciencia de influenciar directamente la decisión política.

Eso puede pasar de dos maneras. Una es de arriba para abajo, metiendo un diputado que sea un científico y que empuje proyectos de ley que incluyan la evidencia científica. Pero hay otro enfoque, el que creemos que es el más importante, que es que se genere una cultura científica, una sociedad que demande la evidencia científica como algo relevante.

Tenemos el mejor método que hemos encontrado, el que nos manda a la Luna, el que nos cura, nos cuida pero lo usamos para todo menos para tomar decisiones políticas. Y particularmente, en el enfoque que tenemos sobre drogas, es donde está más unificada, más madura y más consensuada la opinión científico médica pero más distante la legislación. Entonces lo que vimos fue una distancia enorme entre la ley y lo que hoy sabemos los que tenemos acceso a la literatura científica.

Nos parecía terrible e injusto que esa información no estuviera disponible para tanta gente como fuese posible. Sabíamos también que los enfoques actuales, punitivistas y abstencionistas definitivamente no funcionan, tratamos de exponer a la mayor cantidad de gente posible lo que sabemos de drogas, tratamos de desnaturalizar algunas ideas, algunos prejuicios.

En gran medida nuestras leyes actuales se basan en prejuicios o en la posibilidad que han tenido actores políticos a lo largo de la historia de decidir obrar en contra de determinadas poblaciones.

Así fue como  la prohibición de la marihuana en Estados Unidos no sucedió en bases sus efectos a la salud, sino buscando reprimir a los mexicanos, la prohibición de la cocaína tampoco tenía que ver con cuidar a las personas que desarrollaban una relación de abuso en el consumo, sino con que los usuarios eran mayoritariamente parte de la población negra.  Vemos una historia de xenofobia en la ley de drogas y no una idea de cuidar a las personas.

- El abordaje en el libro es tan multidimensional que casi no se centra en la sustancia, sino como fenómeno social.

– El fenómeno tiene tres puntas. La sustancia, el individuo y la sociedad que hacen de contexto a ese individuo. El problema de las drogas hay que definirlo, ¿es el consumo en sí o son los riesgos y daños devenidos del consumo? Lo primero fue abordarlo multidimensionalmente  y eso se logró invitando y convenciendo a más de 20 especialistas.

- ¿Se hizo algún recorte respecto de la legalidad de las drogas abordadas en el libro?

– El libro es un libro sobre drogas, no de aquellas declaradas ilegales.  La pregunta es ¿la ley debería ser una causa o una consecuencia de la evidencia científica? Las leyes del Congreso no influencian la biología, la química y la física. Para construir buenas leyes, tenemos que agarrar todos estos saberes, los de medicina, de sociología, de historia; tener premisas claras como por ejemplo “cuidar a la personas” y recién ahí armar las leyes. Y la ley actual de estupefacientes no parece basarse en cuidar a las personas, yo me pregunto en qué premisa se basa porque no queda claro.

- ¿Cómo no caer en un problema de maximalismo paras pensar el fenómeno de las drogas, para no pensar la sociedad que está compelida al consumo de una manera brutal?

– Lo primero es que las estrategias que en el mundo están dando resultados son las de regulación de la sustancia, no las de liberalización del uso. Uruguay no liberó el uso del cannabis, lo reguló. Portugal descriminalizó el uso del cannabis. El abordaje es dejar de pensar que una persona que consume la sustancia es un criminal, a identificar cuáles de quienes consumen tienen un problema y tratar de conectar con ellas.

- Existe un recorrido binario y lineal entre lo que implica no consumir o consumir y ser adicto. ¿cómo se discute esa mirada?

– No nos podemos escapar de las tres aristas: sustancia, personas y su entorno. Primero hay que preguntarse cuánto del fenómeno de la adicción recae en cada uno de estos puntos. Si vamos a ir directamente a lo fisicoquímico hay sustancias con mayor y menor tasa de adicción.

De las sustancias que normalmente devienen en tasas mayores de adicción, la principal es la nicotina. Si lo pensáramos a través de ese prisma, habría que prohibir el tabaco. La pregunta es cómo llegamos a construir sentido de que el alcohol y el tabaco son drogas que tenemos que regular pero que están bien, que quienes las consumen pueden estar en el rango de usuario, usuario problemático, abuso, o adicción y las demás sustancias van a ser determinantemente binarias.

¿Qué pasa con las sustancias que son anti adictivas, como el LSD? Es una sustancia que además tiene extremado bajo riesgo. ¿Por qué es ilegal y los cigarrillos son legales? Si construyéramos la ley de drogas teniendo en primer plano el daño que generan las sustancias, la primera droga a prestarle atención es el alcohol. Segundo está el tabaco. La evidencia está diciendo que estamos haciendo las cosas muy mal.

Los países en los que se empezaron a ver resultados medibles positivos son aquellos en los que se dejó encarar los problemas devenidos de las drogas en términos de seguridad, prohibicionista, abstencionista. El foco y la distribución del presupuesto están más orientados a la salud que a la seguridad. Y en esos países se evidencian mejoras en la calidad de vida.

Vamos a tener que cambiar la forma en la que pensamos las drogas y a las personas que usan cualquier droga si queremos hacer mella en este problema. Y lo más lindo es que podemos solucionarlo.

Federico Araya – @fedearayac y Julia Pena – @penajulia

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