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Patricia en el País (mapuche) de las Maravillas

Patricia en el País (mapuche) de las Maravillas
agosto 10
22:58 2017

Por Florencia Trentini y Alejandra Pérez*. Hay un desaparecido en democracia, en el marco de una violenta represión en la que estuvo presente el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad. En este contexto, la ministra Bullrich decidió no presentarse a la convocatoria de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso para declarar sobre la desaparición de Santiago Maldonado, y en cambio dedica su tiempo en los medios para hablar de una supuesta República Mapuche.

Bullrich sostuvo: “No vamos a permitir una república autónoma y mapuche en el medio de la Argentina; esa es la lógica que están planteando, el desconocimiento del Estado argentino, la lógica anarquista”. Una afirmación que escapa a la realidad, a la historia y al reclamo del Pueblo Mapuche, pero que resulta útil para seguir construyendo al enemigo peligroso que hay que exterminar.

Mientras tanto, en el mundo real, los integrantes del Pueblo Mapuche ven cada día más obstaculizadas sus vidas por megaemprendimientos y grandes terratenientes extranjeros que se quedan con las mejores tierras y hasta con el agua, y lo que reciben a cambio es represión y judicialización cuando intentan resistir.

Hablemos sin saber

Los dichos de la ministra de Seguridad están cargados de “desconocimiento”. En primer lugar desconoce que el reclamo del Pueblo Mapuche es en tanto “Nación” y no buscan conformarse como una república autónoma, sino que piden un Estado Plurinacional.

Si buscáramos la definición más básica del diccionario encontraríamos que una nación es un conjunto de personas de un mismo origen étnico que comparten vínculos históricos, culturales, religiosos y que tienen conciencia de pertenecer a un mismo pueblo o comunidad.

Existen ejemplos, como el de Bolivia, de países Plurinacionales, es decir, donde coexisten dos o más grupos nacionales dentro de un mismo Estado, y esto no significa una república autónoma, ni anarquismo, como pretende construir la afirmación de Bullrich.

No obstante, esto sí implica romper con la matriz sobre la cual se construyó el Estado Argentino: la homogeneización cultural de la población mediante la imposición de una única nacionalidad, fuertemente vinculada a una idea de progreso, representado por la cultura occidental, europea y de raza blanca. En ese proceso “lo indígena” quedó invisibilizado y oculto en nuestra “historia oficial”, excepto como el “enemigo interno” a conquistar y exterminar.

Esa misma “historia oficial” supo contarnos que los mapuches son chilenos y que exterminaron a los “verdaderos” indígenas argentinos, los tehuelches. Para esa historia, los mapuches malos son extranjeros sin derechos, mientras los buenos tehuelches están extintos. El resultado es que no habría actualmente ningún pueblo originario pudiendo reclamar derechos en Patagonia.

No importa que distintas disciplinas científicas refuten esta idea en base a investigaciones, o que en diversos medios independientes (porque los hegemónicos no brindan lugar), antropólogos/as, historiadores/as, arqueólogos/as, lingüistas entre otros, repitan hasta el cansancio que estos planteos no se sostienen en función de la información y los datos actuales.

No importa que algunas investigaciones muestren procesos de interacción social a uno y otro lado de la cordillera desde mediados del siglo XIII, o que den cuenta de cómo el gran cordón montañoso no era un límite sino un espacio de interacción social por el que los diferentes grupos indígenas iban y venían. Un circuito que se extendió por largo tiempo, aún una vez consolidados los Estados de Chile y Argentina.

A pesar de estos intentos de clarificar y complejizar la mirada, la teoría de la “araucanización de las pampas”, la extranjerización de los mapuches y el exterminio tehuelche se sigue repitiendo en distintos medios de comunicación hegemónicos y se encuentra fuertemente arraigada en el sentido común de gran parte de la población. Así, estas investigaciones científicas son disminuidas a meras opiniones, como puede tener cualquier periodista no especializado o cualquier ciudadano.

Hay extranjeros, y extranjeros

Mientras se discute la extranjería de los mapuche y su supuesto intento anarco-separatista, hay otra extranjería que no se cuestiona. Para los medios masivos de comunicación y para el gobierno no es un peligro que un extranjero como Joe Lewis tenga en el medio de la Patagonia una estancia con un lago al que prohibió el acceso y una pista de aterrizaje propia.

No es un problema que cientos y cientos de hectáreas de la Patagonia estén en manos de terratenientes y empresas extranjeras que explotan nuestros recursos naturales.

Nuevamente esta lógica remite a la historia de conformación y consolidación de nuestro Estado en Patagonia. Una vez culminada “la conquista” la forma de distribución de la tierra fue bastante sencilla: los pobladores originarios fueron despojados del derecho a la propiedad de la tierra, volviéndose ocupantes fiscales con permisos de ocupación -en el mejor de los casos-, mientras que se exaltó la figura de “los pioneros”, aquellos que llegaban a poblar el supuesto “desierto”. Estos últimos recibieron las mejores tierras por escaso (o ningún) dinero. De esta forma se repartió la Patagonia entre muy pocas manos.

La división entre propietarios y no-propietarios continúa hasta nuestros días, con un indiscriminado aumento de extranjerización. Así, quienes habitaban previamente los territorios hoy no tienen papeles que demuestren derechos sobre los mismos, por los que frente al avance de nuevos emprendimientos se ven obligados a defenderlos, y entonces son tildados de violentos o de usurpadores.

Cuando Bullrich, como vocera de este gobierno, trata de instalar el peligro de una supuesta república mapuche, no solo continúa estigmatizando al Pueblo Mapuche en base a una “historia oficial” fuertemente discutida por investigaciones científicas. También está tergiversando el verdadero reclamo y aportando a generar miedo y desconfianza hacia sus integrantes.

Como sostiene una declaración emitida por la Confederación Mapuche de Neuquén, lejos de una idea de república autónoma: “La Plurinacionalidad no es una propuesta separatista ni excluyente. Por el contrario, es una herramienta para la unidad en la diversidad. Si los mapuce no asumiéramos nuestra nacionalidad seríamos un pueblo sin historia y peor aún, seríamos un pueblo sin futuro. Nos paramos desde nuestras raíces y aportamos cultura, conocimientos y cosmovisión a la construcción de este estado plurinacional”.

@flortrentini

*Antropólogas (UBA)

 

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1 Comentario

  1. jose luis huenuman
    jose luis huenuman agosto 12, 00:05

    la Patagonia era una sola y desde el Pacifico al Atlantico los Mapuches ivan y venian no habia un limite hace 500 años , ahora resulta que ellos son los que invaden y los terratenientes los dueños.

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