Batalla de Ideas

27 septiembre, 2017

Pasantías laborales y empleo joven: puntos centrales del proyecto de Cambiemos

Por Luis Campos. Las tomas de escuelas porteñas en rechazo a la “Escuela Secundaria del Futuro” pusieron en debate la figura de las pasantías laborales y el empleo joven en general. Se trata de iniciativas del oficialismo para bajar los costos laborales. Un recorrido por la historia reciente y legislación sobre el tema.

Por Luis Campos*. El conflicto en torno a la posible reforma educativa en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) puso en carpeta a la figura de las pasantías laborales, que se enmarca en la situación del empleo joven, es decir, de aquellas personas que se van incorporando al mercado de trabajo.

Los gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires y el nacional vienen abordando la cuestión,  montados sobre algunos datos estadísticos que marcan que efectivamente la situación de los jóvenes en el mercado de trabajo es bastante más complicada que para el resto de las franjas etarias.

Hace poco se conocieron los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) del segundo trimestre de este año que una vez más confirmaron que el colectivo que presenta mayores niveles de desocupación es el de los jóvenes. En promedio tienen niveles de desocupación  y de trabajo precario muy superiores al promedio. Sin ir más lejos, por ejemplo, las mujeres de hasta 29 años tienen niveles de desocupación de casi el 30%, lo que -comparado el desempleo a nivel general que no alcanzaría el 10%- marca cuál es el sector más perjudicado por lo problemas que tiene el mercado de trabajo.

Mirando los datos en perspectiva, efectivamente el mercado de trabajo  tiene muchos problemas para dar respuesta al conjunto de las y los trabajadores. Existe un efecto que se podría denominar “ocupación de la silla vacía”, donde aquel que llega a un buen puesto de trabajo se atornilla en él y trata de mantenerlo lo más que puede. Si hay pocos buenos puestos de trabajo, ¿a quién perjudica? A aquellos que recién van ingresando. Esto conlleva a que los primeros empleos sean precarios, con altos niveles de rotación y con bajos salarios. Esta información proveniente de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) no es una novedad de la etapa sino que se sostiene hace varios años.

Ante este panorama, el gobierno nacional plantea abaratar el empleo de los jóvenes para que los empresarios prefieran contratarlos. Lejos de constituir una solución, lo único que hace es generar una mayor competencia entre trabajadores, porque no crea nuevos puestos de trabajo sino que induce al empresario a elegir a un joven por sobre otro trabajador de mayor antigüedad o edad. Le bajan el costo a algún grupo de trabajadores en perjuicio de otros, a partir de un incentivo.

Para esto hacen uso de dos herramientas clásicas. La primera es reducir aportes patronales para la contratación de trabajadores menores de, por ejemplo, 24 años. En este sentido el gobierno nacional ya dio un primer paso que fue famoso proyecto de Ley de primer empleo, que no pasó de la Comisión de Legislación Laboral en el Congreso.

Otra alternativa que plantean implica modificar las condiciones de trabajo de los jóvenes trabajadores, como es el caso de las pasantías, lo que básicamente significa recortar derechos para hacerlos más competitivos a los ojos de los empresarios. Los mecanismos pueden implicar la realización de contratos más flexibles, ya sea a tiempo parcial como a tiempo determinado, que no prevean indemnización por despido, o podrían ser pasantías con salarios menores a los que perciben los trabajadores de la misma actividad.

Un poco de historia

Esta discusión no es nueva en nuestro país ni empezó con la toma de colegios porteños, sino que tiene por lo menos 25 años. Actualmente rige una Ley de Pasantías (26.427) que establece algunos requisitos respecto de su aplicación: es para mayores de 18 años; deben ser estudiantes de educación superior o en formación profesional, y debe tener  alto valor pedagógico. Este último requerimiento es particularmente llamativo, siendo que una de las empresas que más recurría al sistema de las pasantías era Mc Donalds.

Además, según la legislación, las contrataciones pueden ser de hasta 12 meses, hasta 20 horas semanales, deben darle cobertura de ley de riesgos de trabajo y otorgar obra social al trabajador, y garantizarle beneficios y licencias previstos en el convenio colectivo de trabajo.

Esta figura de las pasantías se parece mucho a una relación de dependencia, pero no lo es. Se trata de una normativa de 2008 que fue superadora de las anteriores, inicialmente de la de 1992 con adendas a finales de los 90, cuando se reguló por primera vez este tipo de mecanismos. En aquellas más antiguas, el pasante no se consideraba un trabajador y sólo tendría derecho a un estipendio sin ningún tipo de vínculo con lo que prevea el convenio colectivo de trabajo, sin beneficios ni coberturas. Cuando terminaba la pasantía laboral, terminaba el trabajo, lo que no es más que un despido legalizado, previsto en la legislación y sin ningún tipo de consecuencias.

¿Formación o trabajo esclavo?

La discusión en torno al proyecto de reforma educativa es una cabecera de una discusión más amplia, ya que el gobierno nacional de Cambiemos está discutiendo fundamentalmente con la representación de la Confederación General del Trabajo (CGT) de qué manera generar algún incentivo para el empleo los jóvenes. Allí debe leerse entre líneas una disminución del costo laboral de contratarlos, ya sea vía reducción de aportes o pérdida de derechos para los nuevos trabajadores.

Si bien no se conoce la letra chica en el ámbito nacional, en la Ciudad de Buenos Aires se incorporaría la figura de las pasantías para estudiantes de quinto año de las escuelas públicas, no para privadas, aunque no se sabe si de manera obligatoria u optativa. Si fueran obligatorias, ¿habrá ámbitos formativos en la ciudad para recibir a todos los estudiantes de quinto año 10 horas semanales?

En caso de que fuera un régimen obligatorio y sin percepciones monetarias, se acerca bastante a algunas conceptualizaciones que se están haciendo en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajo esclavo.

A nivel nacional cabe ubicar la discusión preguntándonos si estamos volviendo a un esquema similar a las regulaciones de los años 90 o si definitivamente el gobierno busca relanzar la regulación de las pasantías prevista en la ley 26.427 del 2008 con algunos beneficios. Todavía se conoce muy poco de de la letra chica.

@luiscampos76

*Coordinador del Observatorio del Derecho Social de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA Autónoma) y columnista de Llevalopuesto (FM La Tribu).

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