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Contra las cuerdas

Contra las cuerdas
octubre 06
04:33 2017

Tanto se habló, se habla y se hablará. La Selección Argentina llegó a esta última doble fecha de Eliminatorias en una situación de tensión absoluta. Así se disputó el encuentro ante Perú: con La Bombonera llena de ansiedad, nerviosismo y drama. El equipo de Jorge Sampaoli una vez más fue víctima del contexto.

Se presumía que el factor anímico podía pesar como pocas veces, y así fue. Como ante Venezuela, el equipo arrancó el encuentro con cosas interesantes. Sampaoli renovó el esquema (4-2-3-1) en busca de mayor juego por bandas. La inclusión de laterales le daba mayores opciones a los extremos, que ante Uruguay y Venezuela aparecían muy aislados en las bandas y emparejados con los laterales rivales.

Pero sucedió lo que ya es una costumbre: malas decisiones en los últimos metros, los minutos pasando, el nerviosismo en alza y el rival sintiéndose más cómodo en la cancha. Lionel Messi, una vez más, comenzó a quedar solitario. La aceleración de la jugada, la responsabilidad de plasmar la tenencia en ocasión de gol, caía sobre sus espaldas. Y a pesar de no estar en su mejor noche –a veces incursionó en gambetas imposibles teniendo mejores opciones- el diez se las ingenió para casi marcar tras una jugada preparada, luego con un remate desde afuera del área, y sobre el final de la primera etapa le dio una gran asistencia a Darío Benedetto, que cabeceó alto.

Para la segunda etapa, Emiliano Rigoni saltó a la cancha para hacer su debut con la Selección Mayor, en lugar de Ángel Di María. “Fideo” volvió a ser de lo más flojo: siempre un tiempo de más en un partido que exigía rápida circulación. El cordobés ex Independiente, apenas ingresado, tuvo el 1-0 pero lo cerraron justo. Antes, Benedetto lo había tenido en un mano a mano, Messi estrellado el poste y Lucas Biglia hizo volar al arquero Pedro Gallese. En esa ráfaga, parecía que el gol estaba al caer. Pero duró poco.

Sampaoli dio ingreso a Fernando Gago justo cuando Éver Banega comenzaba a jugar cerca de la línea de Messi. El volante de Boca sufrió una grave lesión apenas entró. La Bombonera y el equipo sintieron que algo en la noche no andaba bien. El nerviosismo terminó por apoderarse de los jugadores, que fallaban en pases fáciles, resolvían mal , y ya nadie se mostraba. Messi volvió a estar sólo y obligado a la heroica. Ya sin la posibilidad de realizar modificaciones, la Selección mostraba todo lo que le pesaba jugar un partido de ese tipo.

Camino a Sudáfrica 2010 se observó que las Eliminatorias Sudamericanas comenzaban a emparejarse, pero Argentina no hizo caso. Después del Mundial 2014 y la conducción de Alejandro Sabella, los desmanejos dirigenciales, el olvido de las selecciones juveniles, los cambios repentinos (Martino-Bauza-Sampaoli) y la presión de periodismo e hinchas para con esta generación menospreciada, ayudaron a que la brecha entre la Albiceleste y las demás selecciones sea irreconocible. Tanto, que para jugar el próximo Mundial, Argentina deberá ganar si o sí en Ecuador; si lo hace, como mínimo se asegurará el repechaje. Sino lo logra, dependerá de una serie de resultados ajenos. Puede pasar cualquier cosa, pero nunca se estuvo tan cerca de besar la lona. El martes sonará la campana final.

Alan Alberdi – @alanalberdi

Foto: Jonatan Moreno / Crónica

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