Nacionales

12 octubre, 2017

El Soviet de Rosario: cuando la Revolución Rusa llegó a Santa Fe

Aunque duró menos de un día, la experiencia del gobierno obrero de la ciudad de Rosario en 1921 es un hecho que da cuenta de la influencia que tuvo la Revolución Bolchevique en todo el mundo. Desde Petrogrado a la pampa húmeda, en aquellos años la urgencia de la revolución caló hondo en el movimiento obrero internacional.

Santiago Mayor

@SantiMayor

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El Soviet rosarino se trató uno de esos experimentos de transformación social radical. El clima de época donde la revolución mundial parecía inminente, llevó a un grupo de obreros y estudiantes (fórmula productiva a lo largo de la historia argentina) a tomar el cielo por asalto. A interpretar una versión sudamericana de la toma del Palacio de Invierno.

Una ciudad atravesada por la lucha obrera

Como recuerda el historiador Paulo Menotti, en la década de 1880 se creó en Rosario la Casa del Pueblo, un espacio que reunía a anarquistas y socialistas. En 1890 fue “una de las cinco ciudades del planeta en conmemorar el primer 1º de mayo” y en 1896 tuvo “su primera huelga general”.

Comenzado el siglo XX se organizó la Federación Obrera Local (FOL), ligada a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) anarquista. En sus primeros años, la FOL convocó huelgas portuarias y también la de inquilinos de 1907.

Rosario 8 horas

Para 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Rosario tenía alrededor de 200 mil habitantes. Sobre este total el 47% eran inmigrantes y la gran mayoría de los nativos eran apenas segunda o tercera generación. La crisis provocada por la guerra en Europa no tardó en impactar en la economía nacional y más allá de la apertura política lograda con la llegada de la Unión Cívica Radical a la presidencia en 1916, la situación de las clases populares no había mejorado.

Fue así que 1917 dio inicio a una conflictividad social sin precedentes. En junio la empresa Ferrocarril Central Argentino resolvió que los cinco mil obreros de su taller realizaran tareas solo seis días al mes. La huelga estalló y asambleas de tres mil trabajadores se reunieron para debatir las medidas a tomar. Hasta lograron que el ministro nacional de Obras Públicas, Pablo Torello, asistiera a dar explicaciones.

El historiador y juez Juan Álvarez -que expulsó varios inmigrantes mediante la Ley de Residencia- relató: “Hubo tranvías hechos hogueras por las calles de Rosario, el estallido de bombas concluyó por resultar frecuente, en ocasiones ningún automóvil circulaba sin permiso escrito de federaciones organizadas”. “Se vio también el penoso espectáculo de soldados del ejército nacional, a quienes los huelguistas les quitaban el máuser de las manos, sin que los así vejados pudieran resistirse, pues tenían orden de no hacerlo”, añadió. Tras varios meses la huelga terminó en triunfo. Era apenas el comienzo.

En diciembre de 1918 policías rosarinos hicieron un paro para exigir el pago de seis meses de sueldo adeudado. Con la experiencia de la unión entre obreros y soldados de la Revolución Rusa, los uniformados realizaron un acto en el local de la Sociedad de Resistencia de Vendedores de Diarios, conducida por anarquistas. “En una marcha con banderas rojas y entonando La Internacional, los agentes rebeldes fueron encañonados muriendo una docena de ellos”, recordó Menotti.

La burguesía local había decidido cortar de cuajo la conflictividad, por eso un mes después sucedió la “Semana Trágica” en Buenos Aires donde fueron asesinadas cientos de personas. Durante 1920 y 1921 las huelgas marítimas rosarinas fueron duramente reprimidas, sus dirigentes encarcelados y hasta hubo obreros muertos por la represión frente a los Tribunales cuando reclamaban la liberación de sus compañeros.

La lucha de la Forestal

En 1918 comenzó una serie de huelgas en la empresa británica La Forestal en el norte de Santa Fe. En julio de 1919 se creó el Sindicato de Obreros en Tanino y Anexos que elevó una serie de demandas: jornada de ocho horas, descanso semanal, mayores salarios, mejoras de infraestructura edilicia en las viviendas y el no menos significativo punto 35, que decía textualmente: “Se les exige a los empleados jerárquicos de La Forestal que exhiban mayor respeto hacia los obreros”.

Obreros de La Forestal
Obreros de La Forestal

La “gran huelga” de 1919 fue un punto de quiebre e incluyó toma de fábricas, secuestros de empresarios y desfiles de obreros armados por los pueblos. Fue entonces que el abogado de la empresa, Carlos Gómez, declaró al diario La Nación que se había instalado “un soviet en el Chaco Santafesino”. Finalmente se firmó un acuerdo muy parecido al pliego de reclamos.

Sin embargo la compañía, dispuesta a no cumplir y en connivencia con el gobierno nacional y provincial, planeó una contraofensiva. El Regimiento 12 de Infantería restableció el orden en los pueblos y el nuevo gobernador radical Enrique Mosca (que integraría la fórmula de la Unidad Democrática contra Juan Domingo Perón en 1945) firmó el decreto de creación de la “Gendarmería Volante” una fuerza estatal pero financiada por La Forestal.

Esta fuerza recorrió la región torturano y asesinando trabajadores mientras la empresa llevó adelante un lock out patronal. El 29 de enero de 1921 se produjo el último gran levantamiento popular. Cientos de trabajadores intentaron tomar por las armas las fábricas de la compañía. Sin embargo fueron repelidos hacia el monte, donde los agentes de seguridad los “cazaron”. Según el diario socialista La Vanguardia, hubo entre 500 y 600 víctimas fatales.

La hora del soviet

La noticia del ejército obrero asaltando las fábricas de La Forestal no tardó en llegar al sur de la provincia. Esto movilizó a los empleados municipales que se encontraban en huelga ante una rebaja de su sueldo. Contaban con la solidaridad de los maestros, marítimos, ferroviarios y taxistas.

En ese marco convocaron a un acto de apoyo a los obreros de La Forestal y la FOL llamó a una huelga general para el 5 de febrero a la cual adhirieron 25 sindicatos. Además, estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario se solidarizaron con la lucha y protestaron por la represión.

Como respuesta el intendente -que era designado por el gobernador- Fernando Schleisinger decretó que ese año no haya fiesta de Carnaval y echó a varios dirigentes gremiales. Mientras tanto un adversario suyo, también radical, el juez Claudio Newell (fundador del club Newell’s Old Boys) pedía una política más dialoguista. Pero ya era tarde.

El lunes de carnaval -7 de febrero- un grupo de trabajadores municipales conducidos por los anarquistas y apoyado por los estudiantes de Medicina marchó hacia la Municipalidad. Ocuparon el edificio, izaron la bandera roja y decretaron la conformación de un gobierno obrero.

Entre sus medidas estuvo la reincorporación de los despedidos, un aumento de salarios y la eliminación de varios impuestos. Ocho horas duró la experiencia revolucionaria rosarina. Los bomberos locales, que en esa época iban armados, recuperaron el palacio municipal y arrestaron a los alzados.

Sin embargo la conmoción generada obligó al gobernador a destituir a Schleisinger y el 10 de febrero asumió Newell quien nombró como secretario a su amigo Rafael Bielsa (abuelo del excanciller y del director técnico). Ambos tomaron en sus manos la defensa de los obreros que habían creado un soviet a orillas del Paraná.

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