Deportes

16 octubre, 2017

‘El Huracán’ Narváez y un round ganado contra el tiempo

Dicen que para un boxeador de más de 30 años de edad, seis meses sin pelear pueden ser letales. Ni hablar de un año para un hombre que supere los 40. Pero el sábado por la noche, Omar Narváez mandó a la lona a todas las frases hechas y consiguió una oportunidad para ir por su tercer título del mundo.

Dicen que para un boxeador de más de 30 años de edad, seis meses sin pelear pueden ser letales. Ni hablar de un año para un hombre que supere los 40. Pero el sábado por la noche, Omar Narváez mandó a la lona a todas las frases hechas y consiguió una oportunidad para ir por su tercer título del mundo.

Desde hace rato que ‘El Huracán’ tiene dos rivales: el que lo espera sobre el ring y el tiempo. Al segundo le viene ganando tranquilo. La  velada del sábado en el estadio Obras fue contundente: ni se notaron sus 42 años recién cumplidos, la forma física fue impecable.

Enfrente tuvo al ruso Nocolai Potapov, un rival invicto que de las 18 peleas anteriores en 15 enfrentó a compatriotas suyos. En total sus números eran 17 triunfos, 8 por KO, y un empate. De mayor estatura y brazos más largos, el ruso llegaba con pergaminos para poner en aprietos al argentino.

En el primer round se vio la entereza de Narváez, con una movilidad típica de él. El ruso presionó con buenos movimientos, pero con más ganas que técnica. Potapov tuvo una parada rígida, lo que invitaba a Narváez a encontrar rápidamente la distancia justa para pegar y salir.

A pesar de estas facilidades, al ‘Huracán’ le costó dos rounds encontrarle la mano. Por insistencia y algún golpe certero, el ruso fue mejor los dos primeros asaltos. Sobre el final del segundo, justo sobre la campana, Narváez pegó su primer zurdazo franco. A partir de ahí, se soltó y entró de lleno en la pelea.

En el tercero, Potapov siguió con su libreto pero ‘El Huracán’ ya estaba de lleno en la pelea y empezó a encontrar la distancia. A pesar de esto, por un margen pequeño, el asalto fue para el ruso. A partir del cuarto cambió la historia. El argentino se volvió el campeón que supo ser y encontró con el jab la forma de dominar la pelea.

Desde el cuarto round, la pelea dejó de ser pareja para pasar a ser un festival para ‘El Huracán’. Mientras dominaba (y lastimaba) con el jab, con la zurda empezó a conectar golpes certeros. Se terminó la movilidad y la presión de Potapov a medida que Narváez se ponía más cómodo en el ring.

La paridad desapareció y el ruso se fue desgastando round a round hasta llegar al comienzo del octavo, en el cual no salió a combatir. Narváez terminó combinando, con golpes abajo y sobre el rostro, con la defensa de siempre y el andar de un boxeador que se siente campeón sin corona.

‘El Huracán’ se ganó la chance de pelear por un tercer título mundial (fue campeón mosca y supermosca) ante el ganador de Zolani Tete, actual portador del cinturón gallo de la OMB, y Siboniso Gonya, ambos sudafricanos que se enfrentarán en Irlanda del norte a mediados del mes que viene.

La clave del combate por el título gallo estará en si su promotor, Osvaldo Rivero, puede lograr que se haga en Argentina. Narváez ya tiene la mente en esa pelea  y el sábado demostró que puede vencer en la otra batalla: la que tiene contra el tiempo. Hasta ahora ‘El Huracán’ parece siempre preparado, porque para vencer al tiempo no basta la categoría ni la experiencia, es clave la organización.

Federico Cavalli – @willycavalli

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