Batalla de Ideas

14 diciembre, 2017

El gobierno descubrió que no todo es cuestión de quórum

Por Federico Dalponte. El apuro por reformar el sistema previsional encontró su límite este jueves. Los votos, la legitimidad y la calle. Cambiemos debe tomar nota si no quiere repetir errores: no alcanza con el apoyo de los gobernadores para sancionar ciertas leyes.

Por Federico Dalponte. La gran pregunta es hasta dónde aguanta esta estrategia. Una sesión con quórum discutible, dos diputados sentados sin haber jurado, opositores en enfermería, uno de ellos desmayado, otra con muletas, la represión con balas y los gases en la calle.

La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (conocida como ley de Medios) fue debatida durante meses. El resultado en ambas Cámaras fue aplastante. Su constitucionalidad fue confirmada por la Corte. Y aun así, un gobierno nuevo, en minoría, desguazó la norma a decreto limpio.

Esa forma represiva de imponer un nuevo orden jurídico no se sostiene en el largo plazo. Es imposible no ver en el Congreso vallado de este jueves una continuidad de los rasgos típicos de la gestión macrista: despidos con policías en puerta, jueces designados a dedo, balazos, infiltrados, detenidos sin condena y la muerte violenta.

Repensar la sustentabilidad del sistema previsional es tan importante que no puede hacerse en quince días. Menos aún dejando afuera del debate a una parte sustancial de la sociedad: para comenzar, a los propios jubilados. El gobierno que llegó prometiendo diálogo y consenso se chocó con la realidad: la resistencia contra el dictado de una norma no se rige por la aritmética.

Eso es parte de lo que deberá discutir Cambiemos en su seno. Si intenta de nuevo sancionar este proyecto bajo iguales condiciones, no hay razones para suponer que el efecto será distinto.

Elisa Carrió pronosticó que tendrán éxito la próxima semana. Tal vez sea con más vallas, más gendarmes, más aprietes a los gobernadores. Vale recordar que poco antes de la sesión de esta tarde, los tucumanos definieron su apoyo tras negociar en la Casa Rosada la eliminación del impuesto a las bebidas azucaradas.

Lo dicho: el régimen de movilidad jubilatoria se debate en medio de la puja por los negocios provinciales. Si éstas son las bases de la seguridad social, el futuro es negro. No sólo porque implica un recorte de los haberes, sino porque el modelo previsional argentino estará condicionado a las necesidades y humores de parcialidades de baja densidad política.

Todo indica sin embargo que el oficialismo intentará repetir la escena antes de fin de año. Y la calle volverá a ser un actor determinante. Organizaciones políticas, movimientos sociales y sindicatos le pusieron literalmente el cuerpo a la represión. Cualquiera que hubiera pasado en horas de la mañana por la zona, sabía que el gobierno estaba dispuesto a una balacera. Se necesita mucho coraje y mucha convicción para reclamar sabiendo que el Estado responderá con balas.

Carrió, por su parte, otra vez fue central en el devenir de Cambiemos. Su pedido de suspender la sesión no fue un acto de piedad ante los reprimidos, sino una vía para cuidar la imagen del Ejecutivo. Habrá que ver cuál creen que es el peso de su legitimidad.

El relato oficial lo intentó definir Marcos Peña en conferencia de prensa: los opositores son una suma de facciosos que no soportan la idea de ser minoría. Ese silogismo esconde dos ideas peligrosas.

La primera: el gobierno, por el mero hecho de serlo, representa a la mayoría ante cada debate y eso los exime de generar consensos por fuera de los cálculos parlamentarios. Y la segunda: se puede gobernar sin atender las voces de las minorías.

Ambas son falsas y se expresaron de manera certera este jueves. Hay leyes que requieren de mayorías más agravadas que las que marca la Constitución. Se trata de medidas que impactan de lleno en la sociedad y que sólo pueden ser sancionadas con alta legitimidad: normas previsionales y laborales son tal vez hoy los ejemplos más palpables.

El gobierno tendrá ahora que definir su rumbo. Una norma antipopular, un modesto bloque en el Congreso y un refugio detrás de las armas. Era fácil advertir que algo saldría mal. Si estos factores persisten, Cambiemos correrá el riesgo de no haber aprendido la lección y la Argentina el peligro de que esta forma de gestión política se profundice.

@fdalponte

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